miércoles, 9 de noviembre de 2016

Psicosis III


Dirección: Anthony Perkins

Con Anthony Perkins, Diana Scarwid, Jeff Fahey y Roberta Maxwell.

Reseña:

He aquí la tercera y más complicada de todas las entregas de la serie. Si bien tiene ciertos puntos mejorables, o directamente suprimibles, Psicosis III es una cinta de terror estupenda, odiada de manera injusta por la crítica debido a su condición de secuela. Esta vez le tocó dirigir al propio Anthony Perkins, quien consigue elaborar una cinta que profundiza, aún más, en la enferma mente de Norman Bates. La historia continúa los hechos narrados en la anterior entrega, Psicosis II: El regreso de Norman, pero deja a un lado las subtramas y se centra exclusivamente en dos líneas argumentales: una para describir las motivaciones del asesino original, es decir, el propio Norman, y otra para contar el proceso de investigación de los hechos que lleva a cabo la periodista Tracy Venable. En este sentido, y aunque no tenga nada que ver una obra con otra, el film se parecería a la tercera novela escrita por Robert Bloch, La mansión Bates (Psicosis III).

Psicosis III recupera en cierto modo la esencia de la obra maestra de Hitchcock pero, lógicamente, pasando por un filtro ochentero que consigue no hacerla caer en la mera repetición de esquemas. La película encierra secuencias de indudable interés, entre ellas las conversaciones que Norman mantiene con su madre, elaboradas, originales y terroríficas. Por momentos, Psicosis III asusta de verdad, lo cual supone un abandono casi completo del suspense para entrar de lleno en el terreno terrorífico. Esto no quita que haya secuencias forzadas o directamente carentes de sentido, algo muy en la línea de producciones de este tipo, que chocan de manera inevitable con la sobriedad de la obra de Hitchcock. Resulta llamativa también la decisión de incluir unas más que bienvenidas notas de humor más negro que el tizón.

Por otra parte, resulta algo muy trillado el parecido entre Marion Crane y la nueva huésped de Norman, Maureen Coyle (Diana Scarwid), una monja que ha perdido la fe y abandonado el convento. Es un truco barato y efectista empleado en multitud de ocasiones para rellenar huecos argumentales. Sin embargo, el personaje de Duane, interpretado por Jeff Fahey, encierra algo de interés especialmente por su condición de macarra y porque, aunque sea de casualidad, contribuye a poner fin a la película.

Todo lo que hay en Psicosis III está pensado para impactar al espectador, y por tanto no podían faltar generosas dosis de sangre, servidas a modo de efectivos apuñalamientos gráficos, quizás algo que Hitchcock obvió porque no hacían falta, pero que eran casi obligados a la hora de realizar las diferentes continuaciones. La verdad es que, dado que la saga abandona el suspense de forma drástica, recurrir al terror y a la sangre es lo más cacertado. ¿Y esto por qué? Porque, siendo puntillosos, poco suspense podía sacarse ya de una historia exprimida casi al máximo.

En definitiva, Psycho III es una película entretenida, terrorífica y que te mantiene en tensión la mayor parte del metraje, aunque se sepa perfectamente cómo va a terminar, ya que el elemento sorpresa es olvidado por completo. Puede que sea odiada por muchos, pero desde luego tiene mucho interés para el aficionado al género y más aún para los completistas de la saga de Norman.

Un 7.

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