lunes, 14 de noviembre de 2016

Cazafantasmas (2016)



Director: Paul Feig

Cazafantasmas, de Paul Feig

Guión: Katie Dippold, Paul Feig (Personajes: Harold Ramis, Dan Aykroyd)

Reparto: Melissa McCarthy, Kristen Wiig, Leslie Jones, Kate McKinnon, Cecily Strong, Chris Hemsworth, Andy Garcia, Michael Kenneth Williams, Neil Casey, Matt Walsh, Nate Corddry, Mark Burzenski, Pat Kiernan, Nick Austin, Bill Murray, Ernie Hudson, Sigourney Weaver

Reseña:

Ante la moda de los remakes, reboots o como quiera que se llame la maniobra de exprimir lo inexprimible siguen apareciendo, mes a mes, infinidad de productos clónicos que se basan en la reformulación de lo que ya funcionó muy bien treinta años atrás con el fin de atraer a un público más joven e  incapaz de ir a buscar esos títulos clásicos en la tienda más cercana o, por muy mal que suene, descargarlos de Internet. Por  este motivo de inutilidad incomprensible, entre otros tantos (supongo), la industria de Hollywood pilla en cada momento el éxito del que crea que puede sacar más dinero y lo recicla ofreciendo, en suma, lo mismo de siempre. El caso de Cazafantasmas no es diferente, pese a toda la errática, confusa y sufrida trayectoria que ha tenido que atravesar el proyecto. A mi entender, este remake, porque de eso se trata, de un mísero remake, es verdaderamente insufrible y no supone para nada un homenaje a la cinta original, sino todo lo contrario, hace que nos lamentemos por su falta de respeto a una cinta que no, no tenemos encumbrada, es que realmente es una auténtica maravilla.

¿Qué cuenta Cazafantasmas? Pues lo mismo que la primera, pero en peor. Manhattan, NY. Las científicas Erin Gilbert (Kristen Wiig) y Abby Yates (Melissa McCarthy) publicaron hace un tiempo, y sin éxito alguno, un libro sobre la existencia de fantasmas. A día de hoy, Erin aspira a un prestigioso puesto en la Universidad de Columbia pero cuando su libro ha vuelve a salir a la palestra por culpa de Abby, se topará con un serio obstáculo a la hora de conseguir el trabajo de sus sueños. Decidida a que su antigua amiga  pase página de una vez por todas, acurde a su encuentro, descubriendo el fin de sus experimentos científicos es demostrar la existencia de fantasmas. ¿Original, eh? Básicamente es lo mismo de la película del 84 pero infinitamente peor, en todos los sentidos, desde una introducción de telefilm barato para infantes, pasando por unapresentación de personajes principales torpe y absurda hasta un malvado de turno insulso, sin garra ni gracia.

Pese a que todo lo recitado anteriormente es para llevarse las manos a la cabeza, el verdadero culpable de este desastre mayúsculo es el guión escrito por Katie Dippold y Paul Feig, cochambroso, ridículo y fatal se mire por donde se mire. No tiene fuerza, no tiene vida, no tiene la frescura y desparpajo que tenían las dos geniales piezas de los 80. Por no hablar, por supuesto, de unos diálogos en absoluto inspirados que recurren a la broma fácil y al humor para niños propio de cualquier película infantil de las de "al peso".

Al igual que su colaboración en el guión, la dirección de Paul Feig es cien por cien inexistente, quedando salpicada además por un diseño de producción ramplón y sin fuerza visual alguna. Es una pena teniendo en cuenta la gran trayectoria del cineasta, y más aún teniendo en su currículum joyas de la talla de La boda de mi mejor amiga.

Seguramente, ninguno de los argumentos que he planteado con anterioridad van a jugar precisamente a mi favor dada mi trayectoria como reseñista cinematográfico. Así que creo que voy a tener que recurrir a algo más básico: Este subproducto es aburrido hasta la náusea. Hubo momentos en los que, de verdad, deseé abandonar la sala, algo que está totalmente en contra de mis principios. Cada minuto pesaba sobre mí, no paraba de mirar una y otra y otra vez el reloj... cosa verdaderamente extraña ante la ingente cantidad de cosas raras que suelo degustar, ¡pero es que no me interesaba nada de lo que ocurría en la pantalla porque en realidad no ocurría nada!. Y sí, efectivamente todo aquel suplicio se materializó en un final artificioso e infográfico tan sumamente lamentable que supe que el film no tenía posibilidad alguna de redención. En otros casos es probable me hubiese mostrado más comedido pero aquí no, lo siento, porque me han mancillado mi gran clásico de los 80, un film cargado de sentido de la maravilla criticado injustamente a día de hoy por aquellos que quieren ensalzar este esperpento ridículo e innecesario que causa más pena y repugnancia que cualquier otro estreno de baja categoría de tantos que estrenan a día de hoy. No deja de hacerme gracia, no obstante, todo ese revuelo que se ha montado acerca de aquellos críticos que no hemos aprobado la cinta, recibiendo acusaciones sobre lo misóginos y machistas que somos. Señoras y señores, no, no se trata de machismo, al contrario. Creo que los que lanzan tales ataques ejercen un feminismo mal planteado, si es que podría llamarse así. La igualdad no se resume en pillar por banda todo gran éxito protagonizado por varones y reformularlo en clave femenina (miedo me da lo que van a hacer con Ocean's Eleven), pues una maniobra así no es sino banalizar y reducir a escombros los principios básicos del feminismo. Y si no, hablamos del personaje de Chris Hemsworth, que es de vergüenza ajena.

En fin, Cazafantasmas es una película lamentable, anticinematográfica y directa para enviar al cubo de la basura, de donde no debería haber salido jamás. Sin duda alguna, la peor película del año y una de las mayores tomaduras de pelo de la historia del cine.


Nota: Por primera vez en la historia de la Humanidad, un 0 como una catedral.

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