miércoles, 27 de abril de 2016

Superman IV: En Busca de la Paz

Título original: Superman IV: The Quest for Peace

Dirección: Sidney J. Furie

Intérpretes: Christopher Reeve, Gene Hackman, Margot Kidder y Jackie Cooper

 

Reseña:

Sé que con esta reseña voy a levantar ampollas, y de las gordas. Y también sé que me voy a contradecir más que el guión de Terminator: Génesis. Más de uno me replicará que cómo puedo poner a bajar de un burro una película que sigo disfrutando a día de hoy. A lo que responderé: "Es lo que hay". Y sinceramente, creo que todo atisbo de réplica me da igual. Dicho esto, comencemos el espectáculo.

¿Qué pasa si juntas una historia ambiciosa y sumamente atractiva con un presupuesto paupérrimo? Viendo Superman IV: En busca de la paz obtenemos una respuesta. Pese a los enormes atractivos que para mí tiene esta película, la cuarta aventura del Hombre de Acero es un despropósito de tomo y lomo en muchos aspectos, y para muchos espectadores... Pese a que un número bastante cuantioso de aficionados y críticos detestan Superman III, en algunos aspectos está muy por encima de esta cuarta, especialmente en cuestiones técnicas. Sin embargo, Superman IV tiene una ventaja, y es que suprime toda la comedia slapstick que había en la tercera, ofreciendo una trama algo más seria y que, siendo justos, resulta más molona.

Vamos pues, a ponernos en situación. Ya habían pasado cuatro años tras el desastre comercial que había supuesto la reivindicable Superman III, cuando los Salkind, la Warner y el propio Christopher Reeve le dieron carpetazo a la saga del Hijo de Krypton. A pesar de ello, la mítica productora Cannon Films adquirió parte de los derechos para así poder realizar una cuarta entrega. De modo que, si pensamos un poco, los problemas de Superman IV proceden no sólo del guión, sino también de la propia producción. Por eso, primero tenemos que comentar de qué trata esta cuarta aventura del superhéroe de los calzoncillos rojos. En esta ocasión, Superman ha decidido eliminar todas las armas nucleares de la Tierra estrellándolas contra el Sol. Pero el criminal Lex Luthor ha creado un doble del héroe que siembra el caos en todo el mundo con sus aterradores poderes. ¿Mola? Pues a mí sí, pero hay varios problemillas con la cinta...

Partiendo de una buena historia como es la del desarme nuclear se elaboró un libreto que, debido a los recortes y problemas de producción derivados de la delicada situación económica en la que se encontraba la Cannon, derivó en una película pobretona en la que no se profundiza en absolutamente nada de lo que se quiere contar, y en la que la idea inicial se convierte en una mera anécdota sin ninguna explotación. No es buen guión, de acuerdo, ya que resulta confuso, y torpe, pero al desastre que supuso la película contribuyó sobre todo la mala gestión económica. Una cosa es emplear 17 millones de dólares en películas como El guerrero americano o Desaparecido en combate, producciones baratas y rentables a tope que en realidad costaron mucho menos, y otra cosa emplear tan escasa cantidad en una entrega de la saga Superman. Lógicamente, eso se tuvo que notar en la película, y por ello los FX suponen un bajón tremendo en comparación con las tres entregas anteriores. Pero, claro, si no hay dinero, no podemos esperar unos correctos efectos especiales. El problema es que tanta pobreza de medios no resaltaría tantísimo si no hubiese una diferencia tan abismal entre esta cuarta película y las tres primeras. Y, como bien he dicho, eso es lo que ocurre al querer rodar con cuatro duros un libreto que daba para una enorme superproducción. No sólo se resintieron los efectos especiales, sino también la fotografía, la caracterización de los personajes y la propia duración de la cinta, recortada hasta los escasísimos 90 minutos.


La inclusión de una serie de las lamentables aportaciones pseudocientíficas en la trama, ya sean la creación y nacimiento del villano pensado para esta cuarta parte, el Hombre Nuclear, o cualquier lección de ciencia infusa que nos brinda el "bueno" de Luthor, resulta aún más chocante y propio de cualquier serie infantil de dibujos animados. Cómo Luthor le cuenta a su sobrino la manera de diseñar un clon maligno de Superman es algo tan ingenuo que acaba resultando entrañable. Con todo, este amago de He-Man que es el Hombre Nuclear a mí me hace bastante gracia, más que nada porque se trata de un personaje que conforma una némesis de Superman muy acorde con los tiempos que corrían cuando se estrenó la película, el típico de toda serie B que se preciara por aquel entonces. Pero es que aquí no termina todo, pues a lo largo de la película podemos encontrar errores tan sumamente garrafales como que una persona sea capaz de respirar en el espacio y atravesar sin problemas toda la atmósfera sin ningún riesgo de desintegración. Esos son los detalles que no me gustan de Superman IV, ya que te das cuenta de que perfectamente podrían haberse evitado. Con todo, y dejando bien claro que las dos primeras entregas de la franquicia son insuperables, refiriéndome a la segunda parte como la de Richard Donner, acepto estos errores porque no me queda otra.

Sin embargo, hay algo con lo que no puedo de verdad, y son aquellas secuencias en las que aparece el villano Lex Luthor, probablemente una de las peores interpretaciones de Gene Hackman. Quieren ser cómicas hasta el punto de resultar simplemente patéticas y surrealistas. Por eso decía anteriormente que se abandona la comedia slapstick... pero por desgracia se recurre a la comedia chusca sin ningún tipo de gracia. En este sentido, dentro de esta línea de comedia verbenera encontramos la acción concerniente a los intereses amorosos de Superman/Clark Kent, abarcando desde la plomiza de Lois Lane (interpretada nuevamente por Margot Kidder) hasta la petarda de Mariel Hemingway. A pesar de que tienes la risa tonta continuamente, el único que está a la altura en este triángulo interpretativo es Christopher Reeve en la que fue su última aparición como Superman, aún evidenciando ya cierto cansancio por el personaje.


Ahora bien, muchos se preguntarán por qué, siendo tan mala en algunos aspectos esta cuarta película de Superman, me sigue gustando. Lo voy a dejar muy claro:  Superman IV es una serie B (aunque para la Cannon fuese A) que sólo sirve para divertir y para ver por última vez a Christopher Reeve vistiendo el traje azul. La disfruto porque, guste o no, para mí tiene apuntes interesantes. No obstante y, pese a todo, los primeros minutos son lo mejor de la película, con el regreso de Clark a Smallville y esa nostalgia que evoca a la primera entrega (y seguramente la mejor de todas). A partir de ahí, ya reina el cachondeo y, pese a todo, Superman IV me parece una película molona, muy molona, por su estética casposa, por sus situaciones ridículas, por sus nuevos poderes para Superman (ese rayo enladrillador, la telekinesia, etc.), y por su acción absurda y prácticamente incesante en el último tercio. De hecho, el combate en plena ciudad, y que culmina en la Luna, entre Superman y Nuclear Man, me parece una flipada. El regreso de John Williams componiendo la música también me parece un punto a agradecer, pese a que la dirección musical corriese a cargo de Alexander Courage, a quien debemos algo que me parece propio de la más zarrapastrosa y disfrutable serie B, esa música sintetizada pensada para el combate entre el héroe y el villano.


En definitiva: Superman IV: En busca de la paz es una película entretenida pero muy pobretona y absurda, que invita de forma continua a la carcajada, que se encuentra a años luz de la primera y que es recomendable sólo para completistas y fanáticos de la serie B y del cine de la Cannon. El resto, abstenerse.




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