viernes, 8 de abril de 2016

Objetivo: Londres (2016)

Título Original: London Has Fallen

Director: Babak Najafi

Intérpretes: Gerard Butler, Morgan Freeman, Jackie Earle Haley, Angela Bassett, Aaron Eckhart, Charlotte Riley.

Reseña:

Gerard Butler, Morgan Freeman y Aaron Eckhart vuelven a verse las caras en esta secuela de la divertida entrega de acción Objetivo: La Casa Blanca, dirigida por el siempre solvente y muy interesante Antoine Fuqua (Asesinos de reemplazo, Bait, Training Day). En esta ocasión toma las riendas de la dirección el iraní Babak Najafi (Sebbe) y entrega una segunda parte tan burra o más que la película original.

El libreto escrito por Katrin Benedikt, Christian Gudegast, Creighton Rothenberger y Chad St. John nos cuenta lo siguiente: 

Tras la repentina muerte del primer ministro británico en circunstancias más que extrañas, todos los líderes mundiales deben reunirse para su funeral. Sin embargo, un grupo terrorista ha urdido un plan casi perfecto para que el acto, que cuenta con el mayor despliegue de medidas y sistemas de seguridad del mundo entero, constituya una oportunidad de oro para eliminar salvajemente a todos los mandatarios de las diferentes naciones, sembrando así el caos en todo el mundo. El presidente de los Estados Unidos y sus leales colaboradores del Servicio Secreto serán los únicos capaces de evitar la tragedia.

¿Mola la sinopsis, eh? No hay que ser muy listo para darse cuenta de que, si la primera entrega era una suerte de plagio (u homenaje, según se quiera) de Jungla de cristal, esta secuela bebe claramente de la serie 24, sólo que con una historia mucho más sencilla debido al ajustadísimo metraje.  Como siempre, los Estados Unidos vuelven a estar a la cabeza de todo, y se encargan de salvar al resto de mortales. Pasando por alto la enfermiza vena patriotera que rezuma la película, hay que decir que, pese a la citada inspiración en las tramas conspiranoicas y terroristas en la línea 24, se trata de una cinta fuera de su época, al ofrecer al espectador un torrente de acción al más puro estilo de los años 80. No está de más que recordemos que aquella gloriosa década nos regaló un amplio catálogo de los más variopintos productos de acción panfletera (Desaparecido en combate, Invasión USA, Rambo...). Aquellos productos nos gustaban, al menos a los aficionados a la acción verbenera, aunque no a la "crítica oficial", y triunfaban tanto en la taquilla como en el videoclub.

Volviendo al tema que nos ocupa, London Has Fallen es una película lineal, directa y clara, a la que no se le puede pedir nada más que un buen entretenimiento que, desde luego, consigue ofrecer. El argumento no es más que otro pretexto para que nos deleitemos con situaciones imposibles, peleas cuerpo a cuerpo, tiroteos sangrientos y todo tipo de chascarrillos (frases cargadas de incorrección política incluidas) mientras el protagonista principal, Gerard Butler, reparte mamporros a los malvados terroristas.

Si hacemos una comparativa de la película con otras cintas de acción más o menos recientes, como la infravalorada La jungla: Un buen día para morir, podremos comprobar que, a pesar de lo rocambolesco de la propuesta al ver al presidente de los Estados Unidos batallando contra unos terroristas (a no ser que seas Harrison Ford o Aaron Eckhart, no me imagino a Obama en una situación parecida, ni mucho menos a Rajoy...), Objetivo: Londres es una película que sabe dosificar su ajustada sobriedad. Se trata de una cinta bastante contenida, en el sentido de que no resulta tan excesivamente exagerada como otras de su estilo y recupera esa jugosa esencia de las cintas de acción de hace tres décadas, además de que está muy bien estructurada. Por una parte, y sin desvelar nada de la trama, tenemos un prólogo más o menos alargado con el que se nos pone en situación, dejándonos entrever por dónde van a ir los tiros (nunca mejor dicho). A continuación, llegamos a la esperada secuencia del atentado múltiple, el cual, a pesar de estar salpicado por la mediocridad del CGI tan de moda en los tiempos que corren, está rodado de una forma fría y perturbadora. Esto es, sin duda, lo más escalofriante y angustioso de la película, y casi el punto más realista. Y por último, todo lo que se desencadena a partir de aquí es el deseado torrente de acción sin descanso, hasta llegar al esperable final. Una experiencia agotadora para los sentidos.

La dirección de Babak Najafi es, sin más, funcional. El hombre se maneja con soltura en las secuencias de acción, que son las que realmente importan en un producto de esta categoría. No resultan atronadoras y más o menos se nos permite ver lo que ocurre en el encuadre, un defecto del que adolece la mayor parte de producciones de acción de hoy día.

En cuanto a los intérpretes, tengo que hacer una reflexión. De acuerdo que estamos ante un film de acción que con menos presupuesto pasaría por el típico directo a vídeo de consumo palomitero para una tarde de sábado, pero la presencia de Gerard Butler, Morgan Freeman y Aaron Eckhart, entre otros (señalemos a la guapa Angela Basset, Radha Mitchell o a Jackie Earle Haley), es precisamente lo que marca la diferencia. Prefiero a actores con carisma interpretando una historia de tiroteos que a actores mediocres de segunda. Esto es así.

En suma, Objetivo: Londres es una película de acción descerebrada, reaccionaria, belicista, facciosa y violenta, Objetivo: Londres es, además, una cinta entretenida  y francamente divertida, y la verdad es que me ha gustado con todos sus defectos, que son más bien pocos teniendo en cuenta las limitaciones de la historia. Seguramente, esa apreciación se deba a que cuando voy a entrar a ver una película no me dan ínfulas de superioridad intelectual y asumo perfectamente el tipo de producto que me van a ofrecer. ¿Que el mensaje de la película es peligroso por sus planteamientos guerrilleros? Pues vale, pero no se trata más que de una película de acción que dura 99 minutos, que se pasa en un santiamén y que al menos es honesta en lo que vende. En este caso yo no he necesitado nada más.  Por ende, si se es aficionado a este tipo de producciones de acción, como mero ejercicio de desconexión de la realidad, creo que London Has Fallen les puede parecer una buena alternativa de ocio. El resto de mortales pueden decidir por su propia cuenta, aquí un servidor se limita a exponer su opinión humildemente.

Cómo no, la crítica oficial, la seria, esa que se gana el pan exponiendo sus ideas cuadriculadas sin dar ningún tipo de oportunidad al cine de género, ha vuelto a masacrar impunemente la película. Según mi parecer, el 6,5 está más que merecido.


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