miércoles, 27 de abril de 2016

Locke



Título original: Locke

Director: Steven Knight

Intérpretes: Tom Hardy, Olivia Colman, Ruth Wilson, Andrew Scott, Ben Daniels, Tom Holland y Bill Milner

Reseña:
Tom Hardy interpreta a Ivan Locke, un hombre en apariencia tranquilo que trabaja como capataz de grandes obras, cuya vida ha transcurrido hasta el momento sin demasiados sobresaltos. En la víspera de uno de sus más importantes trabajos, sube a su coche sin imaginarse que su vida va a dar un giro inesperado cuando reciba una llamada que trastocará la tranquilidad de su existencia. Desde ese momento, los aspectos familiares, laborales y personales de Locke referidos a su pasado le harán tomar una serie de importantes decisiones.

He de aclarar que esta sinopsis es lo más parecido a lo que la película nos va a contar, ya que por la red circulan auténticos desastres que dan una idea equivocada de lo que hay aquí. Locke es una película peculiar, contada en tiempo real, absorbente, dinámica y, en suma, magistral. El único actor al que vemos en pantalla es Tom Hardy, el resto de intérpretes simplemente prestan su voz a una historia atípica y francamente original en la que se plantean diversas dudas acerca de la capacidad de redención del ser humano y acerca de la toma de decisiones que nosotros consideramos correctas. Humildemente, creo que Locke es una película que puede suponernos una ayuda enorme en aquellos momentos en los que nos mostramos dubitativos y no sabemos qué demonios hacer con nuestra vida al margen de la opinión de los que nos rodean. Y es que a veces las decisiones que nosotros consideramos correctas no van a ser aceptadas por todas aquellas personas que conforman nuestra pequeña burbuja, perjudicando a algunas y beneficiando a otras. Los fantasmas de nuestro pasado siempre estarán ahí, esperando a que nosotros decidamos enfrentarnos a ellos quebrantando la linealidad que nuestra vida pueda llevar. En este sentido, Locke también nos habla de la honestidad, esa que debemos mantener aunque suponga la pérdida de lo que nos importa. Ese es, sin duda, el mensaje más importante de la película.

Esta película dirigida por Steven Knight, responsable de una de las mejores películas de Jason Statham, Redención, es un vibrante ejercicio de estilo apoyado en la labor impecable de un actor tan sumamente potente como es Tom Hardy. Resulta increíble la cantidad de sensaciones que este intérprete es capaz de transmitir con su trabajo en la película. Es una obra hecha para él pero no para servir exclusivamente de vehículo de lucimiento. Los momentos en los que Locke, sin perder ni un atisbo de su temperamento, habla con su difunto padre mirando a través del retrovisor del coche como si éste se encontrase en el asiento de atrás te generan profunda desazón al darte cuenta de todo lo que llevaba dentro de sí el personaje. Es esta una de las razones por las que Locke tiene tanta fuerza, ya que su guión no encierra una excesiva complejidad pero sí riesgo en cuanto a la narrativa. Que una película que transcurre en un espacio tan limitado, y en la que sólo vemos el rostro de un actor, no resulte aburrida es sinónimo de que ha conseguido captar la atención del respetable al plantear una historia atrayente y cautivadora.

Lógicamente, esta película no se puede recomendar a la ligera, simplemente por lo que es. Al aficionado al cine podrá gustarle o no, pero desde luego al espectador casual, a ese que no entiende ni de directores, ni actores, y que quiere ver la clásica historia de bueno persigue a malo (sin que esto sea nada indecoroso, por supuesto) esta cinta no le interesará lo más mínimo.


Para mí, una cinta casi sobresaliente.

Nota: 9/10.

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