jueves, 22 de diciembre de 2016

Rogue One: Una historia de Star Wars



Reseña:

Ya llegó. Después de que el año pasado fuésemos testigos del retorno de la saga galáctica con un Episodio VII que en un principio se me antojó algo insatisfactorio, ahora le ha tocado el turno a esta película dirigida por Gareth Edwards (Monsters, Godzilla), una suerte de precuela del Episodio IV, Una nueva esperanza, y el primero de los spin-offs que Disney prometió.

Quiero aclarar varias cosas desde el principio. La primera de ellas es que Rogue One: Una historia de Star Wars me ha parecido la leche, bastante mejor que los Episodios I, II y III. La segunda es que mi punto de vista no es el típico de un entusiasta. Me explico: ¿nos acordamos del Episodio I? Por muy entusiasta que fuese, que lo soy, al Episodio I le vi carencias en su momento y se las sigo viendo ahora. Si mi postura fuese la de un entusiasta acérrimo, cosa que por desgracia suele usarse como argumento para rebatir las teorías de los que amamos la saga con todo nuestro corazón, seguramente defendería el Episodio I más de lo que lo defiendo. Y la tercera, que es evidente que cada uno busca en la saga Star Wars algo determinado, lo que afecta a la valoración que cada uno da a cada entrega en cuestión. En mi caso, lo que me ofrece esta entrega complementaria de la saga original me ha resultado plenamente satisfactorio, lo que la erige como una de las mejores películas de la franquicia.

Antes de nada, ¿qué cuenta Rogue One? El Imperio Galáctico ha terminado de construir La Estrella de la Muerte, el arma más mortífera de todas. Sin embargo, un grupo de rebeldes se enfrasca en una misión suicida consistente en robar los planos de tan temible estación espacial antes de que entre en funcionamiento...

Básicamente, Rogue One ofrece un punto de vista distinto a la hora de contar una historia que ya nos sabemos y que, más o menos, podemos intuir cómo va a terminar. Lo bueno es que no se aleja del espíritu central de la saga, concretamente de la trilogía original, por lo que los lugares comunes pueden ayudar a que uno se sienta más cómodo con esta brillante e inteligente propuesta. Los guiños son constantes, acertados y están muy bien integrados en la película. Sin embargo, a priori podemos pensar que la película no era necesaria pero, ¿y qué más da si lo que cuenta lo cuenta tan sumamente bien? Planteemos la cinta como lo que es realmente, una expansión argumental de la historia central que permite dar mayor profundidad a la misma. ¿Artefacto para sacar dinero? Pues sí... y no, pero como no acostumbro a gastármelas de tremendista en materia de cine (otra cosa ya es mi vida personal), prefiero tomármela como un punto de vista distinto que enriquece el universo expandido.

Son bastantes los aciertos que podemos ver en Rogue One, destacando entre ellos el cambio de estilo con respecto a los Episodios principales de la serie. Empieza la película, aparece el famoso rótulo azul con los cuatro erróneos puntos suspensivos y, a partir de ahí, se produce una ruptura total con lo que habíamos visto. Otro punto a favor es que se ha optado por mostrar mediante rótulos la ubicación de las principales acciones del film, lo que ayuda a que nos situemos mucho más fácilmente sin la necesidad de que ningún personaje tenga que indicarnos constantemente donde nos encontramos. Grandioso es cómo está plasmado todo el trasfondo de represión fascista en el que se desarrolla la película, aquí toda una historia bélica de raigambre clásica.  El Imperio es lo que es, y creo que en este título han sabido plasmarlo casi igual de bien que en el Episodio V, e incluso con un tono aún más oscuro salpimentado con montones de storm troopers, avanzadas, cazas y destructores imperiales que siembran el terror por toda la Galaxia. A destacar queda también la desorganización evidente de la Alianza en sus planes para desbaratar el Imperio, sin tener muy definida aún su línea de actuación.

Según se comenta en numerosos medios, ni personajes principales ni secundarios tienen carisma suficiente. ¿Los actores, tanto principales como secundarios, no tienen carisma? ¿En serio? Para mí la respuesta es clara: eso no es cierto, puesto que encontraremos más de un personaje interesante y, si acaso, deberíamos mencionar a Forest Whitaker, simplemente prescindible. Por lo demás, Felicity Jones, Diego Luna, Donnie Yen y Mads Mikkelsen están impresionantes. Me he dejado a Ben Mendelsohn a propósito, porque quería mencionar más detenidamente su papel como villano. ¡Ríete de Adam Driver, porque esto sí que es un malvado a la altura! Se trata de un auténtico general nazi que impone respeto y miedo con su mera presencia, mucho menos infantil y, por decirlo de alguna manera, menos "harrypotteriano".  Efectivo cien por cien, sin duda alguna, y mucho más acorde al tono serio que desprende la cinta, lo que no quita que, a lo largo de todo el metraje, encontremos también gags bastante ingeniosos.

Lo más llamativo y logrado de todo, con permiso de la aparición estelar de Darth Vader, son los brillantes efectos especiales y el más que sólido guión de Chris Weitz y Tony Gilroy elaborado a partir de una historia original de John Knoll y Gary Whitta. Y matizo lo de "guión original" porque el Episodio VII no era precisamente original sino, como se ha comentado en infinidad de ocasiones, un remake encubierto de Una nueva esperanza.

Hay algún punto negativo que repercute en la valoración global de este estupendo título. Por una parte, el tramo central puede hacerse algo cuesta arriba durante, digamos, unos veinte minutos. Y por otra, algún que otro añadido digital, aunque convincente en líneas generales.

En definitiva, Rogue One es la entrega más violenta y oscura de toda la saga, incluso más que los Episodios III y V. Por supuesto, en ningún instante me he sentido estafado, al contrario, ya que esperaba ver lo que me han mostrado en pantalla. Aquí tenemos una muestra de que con ganas se puede recuperar el espíritu tradicional de la saga, algo que seguramente hará las delicias de los más puristas. ¿Que cuenta lo de siempre? ¿Y? Al menos, la película se muestra capaz de innovar a la hora de contar una historia que nos podíamos imaginar y que veíamos venir, pero es que se trata de una misión suicida...


Mi nota: 7,5

La evolución del hater

La evolución del hater

Estoy indignado de verdad. Y cada día, cada hora, cada minuto, un poco más. Parece ser que la tónica habitual que impera en los grupos y foros dedicados a hablar de Séptimo Arte es poner a parir absolutamente todo y además aludir de forma inmisericorde a aquellos que a día de hoy siguen disfrutando con alguna que otra propuesta de las que a día de hoy encontramos en nuestra cartelera. En el momento en el que escribo estas líneas me encuentro viendo Mensajero de la muerte, con el gran Charles Bronson, por lo que quiero dejar bien clara mi postura acerca de que prefiero principalmente el cine de la década de los 80 que el de hoy día, pero no por ello soy un carca ni un amargado como muchos usuarios que, por desgracia, campan a sus anchas con total y absoluta libertad, renegando de todo aquello que consideran que no se ajusta a sus cánones preestablecidos.

Aquí voy a introducir un término muy de moda, el de "hater", literalmente, un "odiador". Un hater u odiador es aquel que, por mera pose, ha de odiarlo absolutamente todo, ya sea en literatura, música o, sí, cine. El cine... ese gran maltratado arte, y no sólo por los productores, sino por muchos espectadores. De siempre ha habido un modelo concreto de espectador, ese que alardea de que "le encanta el cine" pero al que no le gusta nada. Va a ver una película de acción y salta con mil y una teorías de que lo que sale en la película no es posible. Va a ver una de terror y salta con que es predecible y poco original. Va a ver una de ciencia-ficción y te hace creer que tiene un doctorado. Va a ver una comedia y dice que es aburrida. Y así, sucesivamente. Por tanto, la pregunta es, ¿por qué va al cine entonces? Yo me baso en el bautizado por mí "argumento del imbécil". Si gasta dinero de forma constante en algo que no le gusta es, literalmente, un imbécil. Y créanme, hay mucho imbécil suelto. Demasiado... Este modelo de imbécil es molesto aunque soportable, ya que aunque no le guste lo que ve no es excesivamente pesado intentando imponer su criterio. El problema viene cuando ese imbécil se convierte en tocapelotas. Aquí ya cambia la cosa, puesto que el imbécil tocapelotas siempre creerá que él tiene la razón en todo y, por ende, te intentará convencer de que él (o ella) es el que posee la verdad absoluta alegando que tú no tienes ni puta idea. "Reconoce que tus gustos son una mierda", "Qué mal gusto tienes, no me jodas" o "Reconoce que no tienes ni puta idea de cine" podrían ser tres frases recurrentes que se amoldarían a la manera de entender la vida de este formato de especímenes. No son paranoias mías, esas frases han sido pronunciadas alguna vez. De hecho, conozco (o he conocido) diversos especímenes que podrían situarse en esta categoría. Tampoco es cuestión de dar nombres ya que, si bien creo que con este artículo va a arder más de uno, no quiero otorgarle a nadie el placer de señalarme con un dedo acusador.

Dicho esto, me remito al perfil Boyero. Ya sabemos todos quién es Carlos Boyero, no hacen falta presentaciones. Ahora bien, ¿reporta algún tipo de placer cinéfilo, o cinéfago, su postura constante de "no me gusta nada y todo me parece una mierda"? Aunque, por lo menos, no intente adoctrinar a nadie, debe de ser agotador ser como él, en serio. No obstante, no considero justo para él enmarcarle en el grupo de los imbéciles tocapelotas porque, al margen de que pueda o no ser un amargado (no lo sé porque no he tratado nunca con él), se dedica a eso y se limita a dar su opinión. Más agotador debe ser pasarse el día encabronado haciendo una labor que no reporta ningún beneficio económico como es el caso de los cientos y cientos de bloggers que se dedican a masacrar sin pudor el trabajo ajeno. Vamos a ver, criaturillas, ¿tanto placer anal os da el hecho de poner a parir cualquier película, sólo por el hecho de ganar lectores sembrando la polémica? Que no ganáis un duro, coño, dejad de joder la marrana. Detrás de la elaboración de una película hay gente que quiere comer, por eso hacen su trabajo. ¿Cómo nos sienta a nosotros cuando nos dicen que nuestro trabajo es una mierda? Mal, ¿verdad? Pues apliquémonos el cuento, y no critiquemos encima si no hemos pagado por lo que consumimos. En base a esto, no me queda más remedio que incluiros en una subcategoría del imbécil tocapelotas, el de "quiero y no puedo". Es decir, aquí todos sabemos de cine, todos somos los más listos, pero o bien no hemos estudiado cine como tal o directamente no hemos estudiado nada. Pero sí, queda genial atacar no sólo el estreno de la semana, que en muchos casos se consigue de manera ilegal a través de una descarga de la Red (blogs sospechosos los he leído ya a montones), sino también a aquellos espectadores que sí que disfrutan de verdad con el cine, y me refiero al cine en todas sus vertientes. Porque, desde luego, el espectador aficionado que siente pasión por el cine, os aseguro que no va a degüello como hacen muchos, no va a buscar cualquier pequeño fallo que pueda tener la obra en cuestión sólo para destrozarla. No va a buscar micrófonos que se cuelan en el encuadre, no va con la novela en la mano cuando se trata de una adaptación al cine, no va a buscar verosimilitud si la película trata de cocodrilos asesinos, no va a buscar realismo en una cinta de acción rollo Van Damme, no. Rotundamente no. Si estamos hablando de alguien que sí hace eso, señoras y señores, estamos hablando de un grado de imbecilidad superior.

Por supuesto, muchos imbéciles muestran además un perfil obsesivo, persiguiendo sin pudor alguno a aquellos aficionados que defienden sus ideas a capa y espada para intentar derribarles en constantes combates verbales (y digo verbales porque en más de una ocasión las ganas de arrearle una buena hostia a tu oponente son bastante grandes). En este caso, pongo de ejemplo una curiosa anécdota que me ocurrió en mis tiempos de Universidad. Corría el año 2003 y los enfados constantes sobre la saga Matrix y la "poca idea" que yo supuestamente tenía ya empezaban a hacer mella en mí. Cuando se estrenó la tercera entrega, Matrix Revolutions, una tal Inmaculada (creo recordar que se llamaba así) se tiró como media hora buscándome por los pasillos de la Facultad de Biología para venir a decirme una frase repetitiva y asfixiante: "qué mala es, pero qué mala, pero qué mala es". Repitió la frase, profunda como podéis apreciar, hasta siete veces. Y no, no exagero. Ante semejante ataque verbal yo le repliqué, "a mí me ha gustado, me lo pasé muy bien, no me parece mala en absoluto". Sin embargo ella contestó: "es mala". ¿Notáis la diferencia? ¿Merece la pena dialogar con esta clase de borregos impositivos? Pues claro que no merece la pena, pero es que se juegan a pulso que quieras soltarles una buena bofetada. Por supuesto, la persecución duró meses y yo ya no sabía ni qué contestar, tan sólo pasaba de ella y a otra cosa. Aparte de ese perfil obsesivo, muchos haters van de cultos, siendo aquellos que reniegan de cualquier tipo de cine que no sea el centrado en la denuncia social, como por ejemplo, el fantástico en su sentido más amplio (ya que hay mucho cine de denuncia dentro del género fantástico) o ese que cree que siempre es mejor leer un "buen libro" antes que ver una película, aunque el libro que tenga entre sus manos sea un best-seller de baratillo para cerebros enajenados. Por supuesto, hay espectadores de todo tipo, desde los que sólo degustan las películas románticas de factura alemana que La 1 nos ofrece todos los fines de semana o los telefilms clónicos de Antena 3, hasta los que devoran serie B, serie Z, trash, cine comercial o cine independiente. Hay de todo, pero esto no los hace mejores que otros, algo que a muchos aficionados de pacotilla se les olvida, especialmente a aquellos que consideran una pérdida de tiempo el mero hecho de ver Anaconda, Desaparecido en combate, Delta Force, Soldado Universal, Hellraiser o un largo etc. de títulos enmarcados en diferentes categorías pero que se encuentran alejados de las consabidas obras maestras que todo el mundo conoce. Sí, todos somos muy listos, a excepción de los haters, o imbéciles, que aquí dejo ver.

Aparte de los blogs especializados dirigidos por auténticos artesanos del odio, estos seres indeseables se pueden localizar también en diversos foros o grupos de las Redes Sociales (Facebook, por ejemplo) en los que vomitan sus intransigencias diarreicas como si no hubiese un mañana. Pero es que la desgracia no acaba ahí, qué va, la pena es que muchos de estos imbéciles no saben ni siquiera escribir, arreando coces constantes al diccionario. No quiero meterme en terrenos excesivamente pantanosos porque todos podemos pecar en algún momento y cometer alguna falta ortográfica pero, por favor, basta ya. Lo realmente indignante es la utilización de coletillas como "pese a quien le pese". Con semejante conjunto de palabras queremos dejar claro que nosotros somos los que tenemos la verdad más absoluta de nuestra parte. Eso me remite al sonado estreno de la última película de Zack Snyder, Batman v Superman: El amanecer de la justicia, cuando un usuario de Facebook aludía a los "defensores de DC" y su "vista nublada", algo que les impedía ver que "BvS no era una buena peli". Bien, pues para un servidor ese título roza prácticamente la maestría más absoluta, y nadie me convencerá de lo contrario. Es más, tampoco se me verá a mí intentando convencer a alguien que no le ha gustado de que está errado. Esa es la diferencia entre un imbécil de pro y yo.

Mi reflexión final es que ya bastantes problemas tenemos ya en el mundo y en la vida como para discutir por algo que se supone que es para alegrarse y pasar un muy buen rato, o incluso para llenarnos el alma, como es mi caso. Pero en vez de eso, hay quienes prefieren vivir encabronados constantemente actuando como auténticos fascistas que pretenden imponer su criterio  y que, si alguien se les contrapone, automáticamente le tachan de inepto. Pues bien, estoy hasta los cojones, así lo digo. Estoy harto de que en medios como Aullidos, Abandomoviez, Filmaffinity y en cualquier recoveco ya mencionado de las Redes Sociales o en cualquier infecto blog, siempre haya alguien que tiene que terminar por descalificar a los demás cuando sus formas de pensar son contrarias. Por este motivo vivíamos mejor antes, en la era de la desinformación, donde la única forma de opinar era a través de las cartas de los lectores a revistas especializadas en el tema. Y ya, no había interacción, no había más historia. Pero no, ahora siempre hay que opinar y sinceramente, estoy muy pero que muy harto de los cinéfilos de pacotilla, entre los que incluyo a los cinéfilos tecnológicos, un concepto que comparto con mi amigo, compañero cinéfago, cinéfilo y reseñista Gerardo Medina Pérez (del blog Cinéfagos Anónimos). Siento ser tan claro, pero es verdad. No puedo soportar la constante falta de decoro hacia mi persona, o la de cualquier semejante, cuando se insiste de forma reiterada en que me/le gusta la basura. Sí, me gusta el cine basura, la serie Z, la serie B y la serie A. Es decir, me gusta el cine en su conjunto y si a ti, querido lector, te gustan los telefilms de Antena 3, voy a dejarte vivir sin problemas. Yo no soy como el colectivo enfermizo que detesta las secuelas de Matrix. No, yo no soy de esos, yo soy normal y educado, no un mísero cretino que piensa que su verdad es la única. En este sentido, si yo administrarse un grupo, cosa que de hecho, hago, no toleraría ningún comentario de esa índole. Censura preventiva contra la estupidez, señores.


Ah, sí, una recomendación de buen samaritano: Si vais a vivir encabronados, ¿no os compensa dejar el cine? Pensadlo, es importante.

sábado, 19 de noviembre de 2016

Confundiendo términos: ¿Pornografía o erotismo?

El artículo que vengo a comentar esta mañana es uno escrito por Luigi Landeira y publicado en El País el 18 de noviembre de 2016. Textualmente, el artículo comienza así: Cuando el crítico de arte Roland Penrose le preguntó a Picasso qué opinaba de la distinción entre erotismo y pornografía, éste le contestó: “Ah, ¿es que hay alguna diferencia?”. Y es que las fronteras entre ambos géneros son tan difusas que muchas veces llevan al espectador a confundirse.

Con esta vaga premisa, el autor se permite el lujo de soltarnos a continuación un discurso moralista pésimamente disimulado en el que comete el terrible pecado de confundir churras con merinas, englobando un buen puñado de títulos de alta carga erótica en el género pornográfico sin orden ni concierto alguno. Señor mío, si usted se va al Diccionario de la lengua española, verá que el término pornografía se refiere a:

1. f. Presentación abierta y cruda del sexo que busca producir excitación.
2. f. Espectáculo, texto o producto audiovisual que utiliza la pornografía. Prohibieron la venta de pornografía en los quioscos.

Que yo sepa, por mucha carga sexual que tengan cualquiera de las películas presentadas en este listado, ninguna puede compararse, a excepción quizás de Calígula y Nymphomaniac,  a títulos como Millionaire, Orgy at the Villa, Cleopatra, DownWard Spiral, Barcelona Sex Secrets, The Whore of Wall Street, y un largo etc. que sí pueden entrar en la categoría de pornográficos. Por ende, y esto es una recomendación personal que usted puede seguir o no, tenga claro el concepto de algo que quiera presentar en un artículo, aunque con él tan sólo busque la polémica gratuita. Eso sí, veo que aquí también se confunden términos, ya que no pocos de los títulos mostrados provocan sonrojo más que excitación.

He de aclarar que para mí esto no es un artículo de opinión, ni siquiera entra en la categoría de "opinión personal válida" porque no se apoya en hechos fehacientes y demostrables. No me sirve como tal. Creo que a la hora de tocar un tema tan sensible como el de la pornografía, hay que ser más riguroso y no ir de mojigato, cosa que me parece curiosa en un diario supuestamente de izquierdas, aunque visto lo visto tampoco me sorprende tanto a estas alturas. Es más, poco puedo esperar ya de un diario que lleva más de treinta años atacando salvajemente el cine de género y cometiendo contra él toda una campaña de desprestigio. No hay más que darse un paseo por su hemeroteca para encontrar críticas (es un decir) de su cambiante plantilla cargadas de odio, mojigatería y propaganda de adoctrinamiento. Si quieren sacamos a relucir el retrógrado artículo que publicaron en 1985 en referencia a la segunda entrega de Rambo ("Rambo', una forma peligrosa de hacer dinero), a ver si eso puede ser considerado como buen periodismo...

Aunque, claro, ante el panorama que tenemos en el cual se aprovechan los medios de gran difusión para moldear el cerebro de las grandes masas, no me extraña nada que escritos de este calibre vean la luz, como tampoco me sorprende que se confundan términos hasta el punto de condicionar qué títulos van destinados a salas comerciales. En este sentido, Saw VI tuvo mil y un problemas para ser estrenada, cosa que logró un año después, tras haber recibido una absurda calificación X. Sin embargo, Anticristo, de Lars Von Trier, y además comentada en el artículo que ha dado pie a todo este discurso que he soltado, pudo verse sin problemas a pesar de contener escenas gráficas como una penetración o mutilaciones genitales en primer plano. Absurdo.

Ahora bien, en resumidas cuentas mi consejo es que este señor se siente en su sofá a ver una película pornográfica de verdad, cualquiera de las que yo he citado anteriormente le podría servir. Porque el porno, a pesar de ser algo sano y divertido si se consume con moderación, es aquel en el que se ven de forma explícita todo tipo de prácticas sexuales (repasemos la definición del principio del artículo). Puede que sea más o menos extremo, y puede gustar o no, al igual que ocurre por ejemplo con el cine de terror. Pero, ¿meter en el saco del porno todos estos títulos? Directamente, se nos está llamando idiotas en nuestra cara, tal cual. Por tanto, me enfada bastante el hecho de que este tipo de artículos difamatorios y llenos de corrección política vean la luz. Vea porno, señor, y disfrute sin prejuicios, aunque visto lo visto, con la pretendida lección de cine que ha querido darnos, queda claro que le falta más de un hervor.

Podéis leer el artículo original pinchando en el siguiente enlace:

http://elpais.com/elpais/2016/10/10/icon/1476107274_377659.html?id_externo_rsoc=TW_CM

miércoles, 16 de noviembre de 2016

Maniac Cop



Director:  William Lustig

Guión: Larry Cohen

Reparto: Tom Atkins, Bruce Campbell, Laurene Landon, Richard Roundtree, William Smith, Robert Z'Dar

Reseña:

Recientemente, he vuelto a revisar esta genialidad dirigida por William Lustig (Maniac) y escrita por el incombustible Larry Cohen. La película narra como  una serie de brutales crímenes están aterrorizando la ciudad de Nueva York. Sin embargo, los asesinatos no son cometidos por un psicópata cualquiera sino por un ex-policía, Matt Cordell. La policía detiene al oficial Jack Forrest, acusado de cometer los asesinatos después de que su mujer aparezca salvajemente asesinada.  A pesar de todo, la compañera de Forrest, Teresa Mallory, está  plenamente convencida de su inocencia...

Con este argumento tan atractivo arranca uno de los mejores thrillers de terror de la década de los 80. Sus mayores bazas son las geniales secuencias de acción, logradas por el buen trabajo conseguido siempre por el tándem Lustig/Cohen, las estupendas interpretaciones de su plantilla de actores (destacando sin duda a Bruce Campbell) y las consabidas y esperadas dosis de sangre. Resulta además una película del todo estimulante al contar la historia del típico policía rudo que se salta la ley a la torera, pero dándole un giro total, al ser éste el villano y no el salvador. Es decir, imaginaos a Harry el Sucio traicionado y vengativo, sería el corpulento Matt Cordell sin duda alguna. Cómo maneja Cohen todo el suspense a lo largo del guión es sin duda para enmarcar, ya que juega con el espectador de una manera asombrosa, haciendo con él lo que le viene en gana. Es todo un acierto presentar en un principio la figura del psicópata para después comenzar una presentación de libro de los personajes, seguir con un desarrollo ágil y directo de toda la trama de investigación y finalizar con un clímax cargado de persecuciones, tiros y sangre.

Desde luego, Maniac Cop supone todo un soplo de aire fresco al género de terror ya que revitaliza la concepción del slasher más simplón al introducir además una trama vengativa, no contra un grupo concreto de individuos en mayor o menor grado de estupidez, sino contra todo un estamento como es el de la policía. Aquí juega un papel clave, cómo no, todo lo concerniente al aire de crispación que se respira en la caótica y peligrosa ciudad de Nueva York, que poco tiene que ver con  lo que es a día de hoy, o al menos no de un modo tan exagerado y visceral. Sin duda, resulta turbador ver cómo los ciudadanos de a pie se toman la justicia por su mano y empiezan a masacrar policías. Bestial.

Maniac Cop es una película muy recomendable, sencilla, pero muy bien hilvanada, especialmente por lo más primordial: un buen libreto. Fue seguida por dos continuaciones, Maniac Cop 2, para mí superior a esta primera entrega y mucho más salvaje y extrema, y una rocambolesca y problemática tercera entrega, Badge of Silence: Maniac Cop 3, que también tiene sus buenas virtudes a pesar de entrar directamente en el terreno del thriller sobrenatural.

No la dejéis escapar porque, de verdad, merece muchísimo la pena.


Editada en España por Research Entertainment, en Blu-Ray (BD-R) y DVD, y dentro de una colección Halloween, de distribuidor desconocido, y seguramente de condición pirata, que se puede comprar en centros como Carrefour y similares.

martes, 15 de noviembre de 2016

Troll 3



Director:  Joe D'Amato, Fabrizio Laurenti

Guión: Rossella Drudi, Fabrizio Laurenti, Albert Lawrence, Daniele Stroppa

Reparto: Mary Sellers, Jason Saucier, Bubba Reeves, Chelsi Stahr, Vince O'Neil, Billy Buttler, Lord Chester, Patrick Collins, Eddy Eby, Dennis Fitzmorris, Jim Julian, Carol Kroft, Kevin Kroft, Neil O'Connor, Addie Peadair, Jaymzlinn Saxton, Gabriele, Merrill Weech

Reseña

Joe D'Amato dirigió en 1993 esta falsa continuación de Troll para la Filmirage (La Casa 3, La Casa 4, La Casa 5...), centrada en el ataque a un pueblo por parte de una planta mutante afectada por los desechos radiactivos procedentes de una fábrica de la que no se menciona nada acerca de sus actividades productivas durante toda la película.

La producción es la típica italianada (sin que eso sea algo malo, quiero aclarar) cargada de momentos sanguinolentos, acción por doquier, una banal trama de investigación y suspense y las consabidas dosis de terror.

Con reminiscencias a Temblores, no hay ni una sola referencia al troll que da título a la película debido a que su título original es Contamination .7, en un alarde más del oportunismo típico que suele caracterizar a muchos distribuidores españoles.

Una cinta de terror pensada solamente para los aficionados más desprejuiciados al terror italiano, a la serie B tirando a Z y al gore verbenero.


De lo más recomendable.

Podéis ver esta película en el canal Dark.

lunes, 14 de noviembre de 2016

Cazafantasmas (2016)



Director: Paul Feig

Cazafantasmas, de Paul Feig

Guión: Katie Dippold, Paul Feig (Personajes: Harold Ramis, Dan Aykroyd)

Reparto: Melissa McCarthy, Kristen Wiig, Leslie Jones, Kate McKinnon, Cecily Strong, Chris Hemsworth, Andy Garcia, Michael Kenneth Williams, Neil Casey, Matt Walsh, Nate Corddry, Mark Burzenski, Pat Kiernan, Nick Austin, Bill Murray, Ernie Hudson, Sigourney Weaver

Reseña:

Ante la moda de los remakes, reboots o como quiera que se llame la maniobra de exprimir lo inexprimible siguen apareciendo, mes a mes, infinidad de productos clónicos que se basan en la reformulación de lo que ya funcionó muy bien treinta años atrás con el fin de atraer a un público más joven e  incapaz de ir a buscar esos títulos clásicos en la tienda más cercana o, por muy mal que suene, descargarlos de Internet. Por  este motivo de inutilidad incomprensible, entre otros tantos (supongo), la industria de Hollywood pilla en cada momento el éxito del que crea que puede sacar más dinero y lo recicla ofreciendo, en suma, lo mismo de siempre. El caso de Cazafantasmas no es diferente, pese a toda la errática, confusa y sufrida trayectoria que ha tenido que atravesar el proyecto. A mi entender, este remake, porque de eso se trata, de un mísero remake, es verdaderamente insufrible y no supone para nada un homenaje a la cinta original, sino todo lo contrario, hace que nos lamentemos por su falta de respeto a una cinta que no, no tenemos encumbrada, es que realmente es una auténtica maravilla.

¿Qué cuenta Cazafantasmas? Pues lo mismo que la primera, pero en peor. Manhattan, NY. Las científicas Erin Gilbert (Kristen Wiig) y Abby Yates (Melissa McCarthy) publicaron hace un tiempo, y sin éxito alguno, un libro sobre la existencia de fantasmas. A día de hoy, Erin aspira a un prestigioso puesto en la Universidad de Columbia pero cuando su libro ha vuelve a salir a la palestra por culpa de Abby, se topará con un serio obstáculo a la hora de conseguir el trabajo de sus sueños. Decidida a que su antigua amiga  pase página de una vez por todas, acurde a su encuentro, descubriendo el fin de sus experimentos científicos es demostrar la existencia de fantasmas. ¿Original, eh? Básicamente es lo mismo de la película del 84 pero infinitamente peor, en todos los sentidos, desde una introducción de telefilm barato para infantes, pasando por unapresentación de personajes principales torpe y absurda hasta un malvado de turno insulso, sin garra ni gracia.

Pese a que todo lo recitado anteriormente es para llevarse las manos a la cabeza, el verdadero culpable de este desastre mayúsculo es el guión escrito por Katie Dippold y Paul Feig, cochambroso, ridículo y fatal se mire por donde se mire. No tiene fuerza, no tiene vida, no tiene la frescura y desparpajo que tenían las dos geniales piezas de los 80. Por no hablar, por supuesto, de unos diálogos en absoluto inspirados que recurren a la broma fácil y al humor para niños propio de cualquier película infantil de las de "al peso".

Al igual que su colaboración en el guión, la dirección de Paul Feig es cien por cien inexistente, quedando salpicada además por un diseño de producción ramplón y sin fuerza visual alguna. Es una pena teniendo en cuenta la gran trayectoria del cineasta, y más aún teniendo en su currículum joyas de la talla de La boda de mi mejor amiga.

Seguramente, ninguno de los argumentos que he planteado con anterioridad van a jugar precisamente a mi favor dada mi trayectoria como reseñista cinematográfico. Así que creo que voy a tener que recurrir a algo más básico: Este subproducto es aburrido hasta la náusea. Hubo momentos en los que, de verdad, deseé abandonar la sala, algo que está totalmente en contra de mis principios. Cada minuto pesaba sobre mí, no paraba de mirar una y otra y otra vez el reloj... cosa verdaderamente extraña ante la ingente cantidad de cosas raras que suelo degustar, ¡pero es que no me interesaba nada de lo que ocurría en la pantalla porque en realidad no ocurría nada!. Y sí, efectivamente todo aquel suplicio se materializó en un final artificioso e infográfico tan sumamente lamentable que supe que el film no tenía posibilidad alguna de redención. En otros casos es probable me hubiese mostrado más comedido pero aquí no, lo siento, porque me han mancillado mi gran clásico de los 80, un film cargado de sentido de la maravilla criticado injustamente a día de hoy por aquellos que quieren ensalzar este esperpento ridículo e innecesario que causa más pena y repugnancia que cualquier otro estreno de baja categoría de tantos que estrenan a día de hoy. No deja de hacerme gracia, no obstante, todo ese revuelo que se ha montado acerca de aquellos críticos que no hemos aprobado la cinta, recibiendo acusaciones sobre lo misóginos y machistas que somos. Señoras y señores, no, no se trata de machismo, al contrario. Creo que los que lanzan tales ataques ejercen un feminismo mal planteado, si es que podría llamarse así. La igualdad no se resume en pillar por banda todo gran éxito protagonizado por varones y reformularlo en clave femenina (miedo me da lo que van a hacer con Ocean's Eleven), pues una maniobra así no es sino banalizar y reducir a escombros los principios básicos del feminismo. Y si no, hablamos del personaje de Chris Hemsworth, que es de vergüenza ajena.

En fin, Cazafantasmas es una película lamentable, anticinematográfica y directa para enviar al cubo de la basura, de donde no debería haber salido jamás. Sin duda alguna, la peor película del año y una de las mayores tomaduras de pelo de la historia del cine.


Nota: Por primera vez en la historia de la Humanidad, un 0 como una catedral.

viernes, 11 de noviembre de 2016

1968: Tunnel Rats



1968: Tunnel Rats, de Uwe Boll.

Con Michael Paré, Brandon Fobbs, Garikayi Mutambirwa, Rocky Marquette, Erik Eidem, Mitch Eakins, Brad Schmidt, Jane Le, Jeffrey Christopher Todd, Wilson Bethel.

Reseña:

Uwe Boll se pasa al cine bélico con 1968: Tunnel Rats, y el resultado es, cuanto menos, estimable. Padre de un buen puñado de films odiados por crítica y público hasta el exceso, tales como House of the dead, Alone in the Dark, BloodRayne, Postal, Far Cry, En el nombre del rey... el señor Boll es simplemente un tío peculiar que, durante los últimos años hasta su recientemente anunciado retiro, ha hecho lo que le ha salido de los cojones. Y punto.

Con esta Tunnel Rats se narra la historia de un grupo de soldados norteamericanos que en plena guerra de Vietnam deberán introducirse en los túneles que empleaba el Vietcong para así forzar combates cuerpo a cuerpo con los soldados vietnamitas. Una idea bastante potente y de resultados interesantes. A pesar de contar con los típicos defectos propios del cine del germano, algo que debería elevarle a la categoría de autor, el film no está nada mal.

Recreándose en las escenas sangrientas con el único fin de impresionar, Tunnel Rats recurre demasiado a los efectismos y goza (es un decir) de planos excesivamente largos como recurso para crear tensión. Este defecto ya lo tenía Seed, en el que Boll no tenía bastante claro el concepto de mantener el interés, y película que recomiendo ver en su versión uncut. No obstante, las escenas que transcurren en los túneles son bastante agustiosas, y he aquí el mayor logro de la cinta, ya que consigue momentos, no sólo tensos, sino realmente crudos y brutales.

Por supuesto, los momentos de acción se le van de las manos a Boll, como bien le suele ocurrir en la mayoría de sus trabajos. Aunque esta vez cuenta con un guión bastante elaborado que dosifica los momentos dramáticos, y que además destaca por no ponerse del lado de ningún bando, sino por plantear a ambos del mismo modo, reflexionando sobre el salvajismo que tanto americanos como vietnamitas podrían llegar a mostrar. Y, de hecho, la película encierra momentos tan incómodos como logrados.

Plagada de actores prácticamente desconocidos, a excepción del fijo Michael Paré, el film cuenta con interpretaciones más que correctas y, en conjunto, está bien realizada, con los ya definitorios planos de los que es capaz nuestro director alemán, incluyendo esa nueva tendencia que muestra en sus últimas películas de rodar cámara en mano. Eso sí, aquí no hay bullet-time, cosa que se agradece. Gran admirador de Coppola, Uwe Boll ha querido imitar la obra maestra de éste, Apocalypse Now pero, evidentemente, los resultados son bastante inferiores.

No va a pasar a la historia del cine como uno de los referentes de la guerra de Vietnam, ni siquiera junto a obras recientes como Rescate al amanecer, precisamente por sus efectismos. Pero, sin embargo, sí que nos encontramos ante uno de los mejores trabajos de Uwe Boll.

Un 6,5.




miércoles, 9 de noviembre de 2016

Destino Final 5


Director: Steven Quale.

Con Nicholas D´Agosto, Emma Bell, Miles Fisher, Arlen Escarpeta, Jacquelinne McInnes Wood, Ellen Wroe, Tony Todd.

Reseña:

He aquí una cinta de terror que funciona de principio a fin, está bien desarrollada, es una buena secuela, cuenta con un buen guión y encima, innova y sorprende. Y quién nos lo iba a decir… Destino Final 5 supera con creces a cualquiera de las continuaciones anteriores, e incluso es mejor que la primera. El Destino Final, la cuarta entrega de la serie, fue la peor de todas a consecuencia del alargamiento excesivo de una fórmula agotada desde prácticamente la segunda parte. La banalidad de los diálogos, la poca originalidad en las muertes y el insulso guión hicieron que aquella cuarta parte sólo destacara por los efectos especiales en 3D.

En Destino Final 5 la calidad aumenta en muchísimos aspectos. El más importante de todos es precisamente el ya mencionado guión. Eric Heisserer, responsable de los libretos de Pesadilla en Elm Street: El origen y La Cosa, ha conseguido que la historia esté muy lograda dando una imagen de estar bastante más trabajada de lo habitual. Aquí importan los pequeños detalles, constantes a lo largo de todo el metraje, los cuales convierten esta quinta parte en un producto terrorífico de suspense entretenido y convincente. No hay que dejar de prestar atención a multitud de elementos que, en un principio, y si se es observador, podrían parecer simplemente curiosos, pero que posteriormente son indispensables para que todo cuadre a la perfección.

En esta quinta entrega de la franquicia se introducen nuevas ideas que, aunque podrían haberse desarrollado más, aportan la innovación que la serie necesitaba para remontar el vuelo. El que una persona se libre de las garras de la muerte sólo cuando mata a otra es lo más novedoso en Destino Final 5. Gracias a este golpe de ingenio nos encontramos con un thriller que sigue los esquemas de las entregas anteriores, pero con la diferencia de resultar mucho más rico argumentalmente que el resto de películas precedentes. El único problema es que esta idea se queda en el film como una mera premisa. A pesar de ello, el guión tiene un momento clave, cerca del final, que convierte Destino Final 5 en algo muy diferente a lo que el espectador espera cuando se sienta a ver la película.
Otro punto importante que contribuye a ese aumento en la calidad de la película es el trabajo de los actores. Las interpretaciones son bastante más creíbles de lo habitual, lo cual es de agradecer si no nos queremos tomar la película a pitorreo. Nuevamente está Tony Todd, que retoma su papel de las películas anteriores, acercándose bastante más a la esencia del primer film.

Por otra parte, se recupera el interés en cuanto a la originalidad de las muertes. No hay ni una sola secuencia que no produzca angustia y tensión, a diferencia de la entrega anterior. Además, los FX están mucho más trabajados y cantan mucho menos que en El Destino Final. Aquí se notan la artesanía y el buen saber hacer de Steven Quale, director de la cinta, que ya había trabajado con James Cameron como director de segunda unidad de Avatar.

Destino Final 5 funciona como secuela, como cinta de terror y de suspense y como espectáculo sanguinolento, no sólo para los incondicionales de la saga, sino también para los aficionados al cine fantástico y de terror.

Una más que notable quinta parte. La verdad es que se agradece el estreno de películas de terror con calidad como es el caso de esta.

Nota: 9.

Psicosis III


Dirección: Anthony Perkins

Con Anthony Perkins, Diana Scarwid, Jeff Fahey y Roberta Maxwell.

Reseña:

He aquí la tercera y más complicada de todas las entregas de la serie. Si bien tiene ciertos puntos mejorables, o directamente suprimibles, Psicosis III es una cinta de terror estupenda, odiada de manera injusta por la crítica debido a su condición de secuela. Esta vez le tocó dirigir al propio Anthony Perkins, quien consigue elaborar una cinta que profundiza, aún más, en la enferma mente de Norman Bates. La historia continúa los hechos narrados en la anterior entrega, Psicosis II: El regreso de Norman, pero deja a un lado las subtramas y se centra exclusivamente en dos líneas argumentales: una para describir las motivaciones del asesino original, es decir, el propio Norman, y otra para contar el proceso de investigación de los hechos que lleva a cabo la periodista Tracy Venable. En este sentido, y aunque no tenga nada que ver una obra con otra, el film se parecería a la tercera novela escrita por Robert Bloch, La mansión Bates (Psicosis III).

Psicosis III recupera en cierto modo la esencia de la obra maestra de Hitchcock pero, lógicamente, pasando por un filtro ochentero que consigue no hacerla caer en la mera repetición de esquemas. La película encierra secuencias de indudable interés, entre ellas las conversaciones que Norman mantiene con su madre, elaboradas, originales y terroríficas. Por momentos, Psicosis III asusta de verdad, lo cual supone un abandono casi completo del suspense para entrar de lleno en el terreno terrorífico. Esto no quita que haya secuencias forzadas o directamente carentes de sentido, algo muy en la línea de producciones de este tipo, que chocan de manera inevitable con la sobriedad de la obra de Hitchcock. Resulta llamativa también la decisión de incluir unas más que bienvenidas notas de humor más negro que el tizón.

Por otra parte, resulta algo muy trillado el parecido entre Marion Crane y la nueva huésped de Norman, Maureen Coyle (Diana Scarwid), una monja que ha perdido la fe y abandonado el convento. Es un truco barato y efectista empleado en multitud de ocasiones para rellenar huecos argumentales. Sin embargo, el personaje de Duane, interpretado por Jeff Fahey, encierra algo de interés especialmente por su condición de macarra y porque, aunque sea de casualidad, contribuye a poner fin a la película.

Todo lo que hay en Psicosis III está pensado para impactar al espectador, y por tanto no podían faltar generosas dosis de sangre, servidas a modo de efectivos apuñalamientos gráficos, quizás algo que Hitchcock obvió porque no hacían falta, pero que eran casi obligados a la hora de realizar las diferentes continuaciones. La verdad es que, dado que la saga abandona el suspense de forma drástica, recurrir al terror y a la sangre es lo más cacertado. ¿Y esto por qué? Porque, siendo puntillosos, poco suspense podía sacarse ya de una historia exprimida casi al máximo.

En definitiva, Psycho III es una película entretenida, terrorífica y que te mantiene en tensión la mayor parte del metraje, aunque se sepa perfectamente cómo va a terminar, ya que el elemento sorpresa es olvidado por completo. Puede que sea odiada por muchos, pero desde luego tiene mucho interés para el aficionado al género y más aún para los completistas de la saga de Norman.

Un 7.

lunes, 7 de noviembre de 2016

Hellraiser VI: Hellseeker


Hellraiser: Hellseeker, de Rick Bota.

Crítica:


Pocas sagas hay en las que la mayor parte de las entregas tengan elementos a destacar. Una de ellas es Hellraiser que, salvo una tercera y séptima entregas de lo más cutres, contiene capítulos de lo más sugerente. Hellraiser: Inferno supuso un giro radical en la concepción de la historia, aumentando el suspense y reciclando las ideas iniciales sacando un claro beneficio de ellas a la hora de construir un policíaco sumergido de lleno en el mundo de los cenobitas. Esto supuso una maniobra un tanto descabellada pero con resultados bastante loables.

Hellraiser VI: Hellseeker es un título muy similar a la quinta entrega de la franquicia, pero con diferencias importantes que lo convierten en un producto aún mejor que su predecesor. Hellseeker, dirigida por Rick Bota, supone un nuevo descenso a los infiernos. Su tono confuso, aterrador, asfixiante y realmente conseguido es su mejor baza. El espectador, al igual que su protagonista, Dean Winters, no sabe qué es "realidad" y qué es ficción, al menos hasta llegar al inesperado y sorprendente final que, si bien deja algún que otro cabo suelto debido a los escasos pero presentes agujeros de guión, cierra la historia de una forma bastante convincente. El film enlaza con los dos primeros títulos de la serie, Hellraiser: Los que traen el infierno y Hellbound: Hellraiser II, ambos disponibles en DVD en nuestro país, lo que exige su visionado para comprender por completo la trama de esta sexta parte, planteada a modo de secuela, en la que nuevamente disfrutaremos de la presencia de Ashley Lawrence.

Hellraiser VI es un muy buen film de terror psicológico a la vez que un notable thriller sobrenatural, con (pocos) elementos de nueva carne y reminiscencias al terror sadomasoquista que planteaba la película original de Clive Barker, con una decente realización de serie B directa a vídeo por parte del técnico de efectos Rick Bota. A su vez, encontraremos buenos y escasos FX, dosis importantes de sexo y un ritmo pausado e hipnótico. En definitiva, se trata de una secuela muy superior a las entregas previas, y en especial a la tercera y cuarta (esta última lastrada por el mal saber hacer de los productores, que se cargaron el producto literalmente).

De lo más recomendable, al menos para los seguidores de Pinhead.

Rick Bota ha dirigido también las dos siguientes entregas de la serie, Hellraiser: Deader y Hellraiser: Hellworld.


Disponibilidades:

Hellraiser, los que traen el infierno: Editada en DVD y VHS por Filmax y en Blu-ray y DVD por Tribanda. Reeditada por Mapetac en Blu-ray y DVD.

Hellbound (Hellraiser II): Editada en DVD por Vella Visión y ahora descatalogada. Pieza de coleccionista. Reeditada por Mapetac en Blu-ray y DVD.

Hellraiser III: Infierno en la Tierra: Editada en VHS por Record Pictures. Editada por Mapetac en Blu-ray y DVD.

Hellraiser: Inferno: Editada en VHS por Lauren Films, es relativamente fácil de localizar en plataformas de segunda mano. Yo tengo una excelente edición UK en DVD con subtítulos en inglés.

Hellraiser: Hellseeker Editada por Buena Vista. Podéis encontrarla fácilmente en plataformas de segunda mano. Actualmente descatalogada.

martes, 31 de mayo de 2016

Nocturna 2016: You're gonna die tonight (C)



Título: You're gonna die tonight

Director: Sergio Morcillo

Intérpretes: Mónica Aragón, Antonio Zancada, Rafa Casette.


Reseña:

El joven director Sergio Morcillo vuelve a la carga con su último trabajo. El salto cualitativo que ha dado este cortometraje con respecto a los anteriores, diferencia que se nota incluso con M is for Metamorphose, es inmenso. El acabado ya es del todo profesional, y eso queda reflejado en una fotografía impecable que denota que se ha rodado con una tecnología francamente potente, en una banda sonora que cumple con creces y se ajusta a la perfección a las grotescas imágenes que impregnan nuestra retina, y en unos FX impresionantes. Queda más que claro pues que el trabajo de su director denota pasión y esmero por lo que hace, queriendo destacar por encima de todo la existencia de algunos planos que quitan el hipo. 

No obstante, las principales bazas de You're gonna die tonight son técnicas, tanto en cuestiones de dirección como de efectos y fotografía y artísticas, en lo que a actuaciones se refiere. Tras Última transmisión, el director vuelve a contar con Mónica Aragón, una final-girl de armas tomar.

Con todo, creo que su punto más conflictivo es el guión, y no hablo en términos de originalidad, ya que acertar de pleno en el terreno del home invasion es de lo más difícil dadas las limitaciones del subgénero, sino que me refiero a la ejecución de la resolución final. En este sentido, el corto empieza muy bien pero, desde un punto de vista totalmente subjetivo, no llega a convencerme del todo al no explicar prácticamente nada. Se pretende que el espectador ponga mucho de su parte para saber qué ocurre, y eso no puede ser. En este sentido, volvemos a caer en el principal error de estas producciones, el no terminar la historia con un final cerrado dando pie a muchas interpretaciones que puede que ni existan.


Resultan de agradecer, eso sí, los constantes guiños al género a base de clichés, unos más sorprendentes que otros. Conviene no dar más detalles acerca de este entretenido corto, rodado con mimo pero que, como he apuntado, carece de un final que me haya llegado al nervio. Eso no quiere decir que no lo recomiende, sino todo lo contrario, todo aficionado tanto al terror como al slasher y el home invasion no debería perdérselo.


youregonnadie

lunes, 30 de mayo de 2016

Nocturna 2016: Embers


Dirección: Claire Carré

Intérpretes: Jason Ritter, Iva Gocheva, Greta Fernández, Tucker Smallwood, Karl Glusman, Roberto Cots, Dominique Swain, Matthew Goulish


Reseña:

De todas las propuestas que he visto en esta última edición de Nocturna, esta ha sido sin duda alguna la mejor. Embers cuenta como, tras una pandemia, los supervivientes de la infección intentan buscar el sentido de su existencia y de las relaciones con sus semejantes en un mundo carente de recuerdos y memoria.

He aquí el mejor ejemplo de cómo sacar partido a una historia aprovechando al máximo los pocos recursos de los que se dispone. Rodada plenamente en un búnker, exteriores y ruinas, he aquí una cinta independiente, pequeñita, pero enormemente bella, cautivadora y que deja huella a medida que pasa el tiempo desde que se termina su visionado. La cinta parte de una premisa interesante que no necesita apenas desarrollo, puesto que con la información que se da al espectador es más que suficiente para cumplir su objetivo, que no es otro que centrarse en los personajes. He aquí diferentes historias paralelas que transcurren en un mismo universo pero que en ningún momento se entremezclan. La información que se da acerca de los distintos personajes tampoco es excesiva, sino la justa y necesaria para que empaticemos con ellos, quizás con algunos más que con otros... Lógicamente, un buen resultado no se hubiese conseguido sin unas interpretaciones a la altura y, desde luego, Embers cuenta con ellas. No hace falta rebanarse los sesos para entender al completo la película, aunque también es cierto que, en cierto modo, se deja que el espectador saque sus propias conclusiones, no sólo en lo que a elementos y aspectos puntuales de la historia se refiere, sino también en su bellísimo final.

Embers supone 83 minutos de puro placer audiovisual que te sumergen de lleno en un mundo apocalíptico y deprimente, del que se pueden interpretar distintas lecturas, gracias a un guión en el que sus responsables pretenden dar a entender, por ejemplo, que aquel que siempre ha seguido el camino del mal nunca se desviará de él, o que por muy desesperanzadora que sea la situación, al final todo puede volver a encauzarse.

Sin duda alguna, esta cinta dirigida por Claire Carré es una propuesta muy a tener en cuenta por el aficionado al buen género fantástico aburrido de lo mismo de siempre. No es, eso sí, un film nada comercial, sino muy festivalero, por lo que no es recomendable, desgraciadamente, para todos los públicos. De todos modos, el que quiera encontrarlo, lo encontrará.


Nota: 7,5/10.

domingo, 29 de mayo de 2016

Nocturna 2016: Cold Moon



Director: Griff Furst

Reparto: Stephanie Honoré, Christopher Lloyd, Robbie Kay, Rachele Brooke Smith, Frank Whaley, Tommy Wiseau, Josh Stewart, Candy Clark.

Reseña:

El incombustible Griff Furst, director y actor, sigue sin dar su do de pecho a pesar de que aquí entrega uno de sus mejores trabajos hasta la fecha. Si analizamos detenidamente la carrera de este joven veremos que tras él hay una larga colección de títulos destinados al mercado del vídeo y la TV por cable. Responsable de engendros para la Asylum como la deplorable y desternillante Universal Soldiers o la aburrida I Am Omega, también le debemos títulos como El tiburón del pantano, Mandíbulas 3, Tiburón fantasma y Caimanes mutantes. Aparte, su trabajo como actor es también bastante amplio, habiendo aparecido en películas como Focus o Terminator: Génesis.
Pero a lo que vamos, Cold Moon es, como decía, su cinta más correcta y más para "todos los públicos", por decirlo de alguna manera.

¿De qué trata? En la pequeña localidad de Babylon, Florida, una joven es asaltada por un misterioso individuo encapuchado. Tras dar muerte a la chica, el encapuchado  lanza su cuerpo a las negras aguas del río Estigia, casualmente el mismo lugar en el que sus padres desaparecieron de su barco en la década anterior. El banquero del pueblo y su acaudalado padre son los principales sospechosos del crimen...

La película adapta una novela de Michael McDowell, guionista de Bitelchús y Pesadilla antes de Navidad y, la verdad, se queda a medio camino de todo, pese a que lo que cuenta puede resultar más o menos curioso. Cold Moon supone un entretenido pastiche de conceptos, géneros y subgéneros, entremezclando el thriller campestre con el terror sobrenatural y el drama familiar. El problema es que no termina de acertar del todo, ya que el guión, principal punto de conflicto del film, no tiene muy clara la dirección a seguir, lo que trae como resultado una película inconexa, confusa y mejorable. Es más, cuesta seguir la película debido a este farragoso guión, el cual encierra fallos tan importantes como el hecho de que no sepamos qué lugar ocupa más de un personaje hasta que el contador no alcanza más del minuto cincuenta, o que no sepamos realmente de qué trata la historia hasta bien tarde. A todo esto hay que añadir la dirección de Furst, salpicada de esos tics que caracterizan el cine que hace, es decir, planos tan cerrados y breves que no te permiten vislumbrar lo que ocurre alrededor de los personajes, secuencias que requieren acción resueltas en dos segundos, etc.

No obstante, no todo es negativo, ya que esa incertidumbre y falta de dirección del libreto puede incluso jugar a favor de la película al contar con algún giro argumental que permite un replanteamiento completo de lo visto anteriormente, dando ya a conocer cuáles son las verdaderas intenciones de los mugrientos y pringosos espectros. Por ende, reivindico la idea que intenta transmitir la película acerca de la locura y pérdida del control de la situación de uno de los personajes principales.

Sin duda, lo mejor de Cold Moon, ya que empieza de una forma bastante potente, y las breves apariciones del asaltante encapuchado resultan francamente turbadoras. Aparte, los escenarios rurales en los que se desarrolla la historia resultan sobrecogedores y junto con la soberbia ambientación son, con diferencia, lo mejor de la película. De acuerdo que el espectador tiene cierta sensación de desasosiego transmitido por la abuela y hermano de la joven asesinada, pero no es suficiente para que el visionado de la cinta suponga una experiencia realmente satisfactoria.

No se merece una mención especial ninguna de las actuaciones, salvo quizás las de Frank Whaley y Josh Stewart, correctos y entregados a su labor, pero poco más. La presencia de Christopher Lloyd es meramente anecdótica y supone un toque cómico de naturaleza involuntaria. Además hay que añadir ciertos momentos con altas cotas de delirio que invitan a la carcajada. Si esto es bueno o malo, ya depende del estado de ánimo en el que se encuentre el espectador.

En resumidas cuentas, Cold Moon es un ejercicio de suspense y terror que se ve con agrado, aunque no supone ni una reinvención de ninguno de los dos géneros ni tampoco va a perdurar en el recuerdo salvo por tratarse de lo mejor que ha hecho su director en toda su carrera.


Nota: 5/10

sábado, 28 de mayo de 2016

Nocturna 2016: Disco Inferno (C)


Disco Inferno (C)

Director: Alice Waddington

Reparto: Olivia Baguvi, Yibing Cao, Cova de Alfonso, Victor Granado, Mikeka Nshimbi, Ana Rujas, Aitana Sánchez-Gijón, Alice Waddington.

Reseña:

Haciendo honor a uno de los mejores profesores que tuve durante la carrera, voy a describir de forma precisa, breve y concreta lo que me ha parecido este cortometraje escrito y dirigido por Alice Waddington.  ¿Qué pretende contar? Una funcionaria infernal tiene la misión de rescatar a su jefa, pero el Diablo no está dispuesto a volver a su rutina diaria... ¿Lo cuenta bien? Pues no, porque todo se reduce a un compendio de imágenes impactantes y poco más, en un producto que pretende ir de profundo y provocador y se queda en la nadería alucinógena más sonrojante que he podido ver  en una pantalla. Aburrido, mediocre, absurdo, este trabajo de 12 minutos que se hacen eternos sólo me sirve para confirmar que la mayoría de los cortos que se realizan a día de hoy no dejan de ser mera técnica de escuela, exclusivos vehículos de lucimiento para que sus implicados demuestren lo bien que se han aprendido la lección, sacrificando una historia coherente o que enganche un mínimo.

Lo que es realmente triste es que los presupuestos más o menos holgados estén al servicio de obras tan pretenciosas, pomposas y absurdas como esta. Si este es el terreno en el que tiene que moverse el cortometraje de terror, conmigo que no cuenten. Y sí, pocas veces uso esta expresión, pero su visionado fue un sopor y un auténtico sufrimiento. Vergonzoso es quedarse corto, aunque no tanto como proyectarlo en inglés sin ningún tipo de subtítulo. Muy delicados al no contar con aquellos que no dominamos el idioma. Y gracias por contar Aitana Sánchez-Gijón en vez de con muchos de los actores que están a la espera de su oportunidad. Por eso, y por todo, gracias, de todo corazón.


Nota: 2/10 (en honor al brillante trabajo de fotografía).

discoinferno

viernes, 27 de mayo de 2016

Nocturna 2016: Summer Camp

summercamp


Director: Alberto Marini

Intérpretes: Diego Boneta, Maiara Walsh, Jocelin Donahue, Andrés Velencoso, Mark Schardan, Rick Zingale, Xavier Capdet

Reseña: 

He de decir que mi primera incursión en Nocturna 2016 no ha podido ser más grafiticante. Summer Camp es el debut en la dirección de Alberto Marini, guionista de títulos como las estupendas Mientras duermes y El desconocido, y la decepcionante Extinction.  A su vez, la película cuenta con Jaume Balagueró como productor ejecutivo.

¿De qué trata? Summer Camp cuenta la historia de cuatro jóvenes estadounidenses, que se apuntan como monitores a un campamento de verano en España. A su llegada al campamento, una rara infección que causa ira extrema desencadena una oleada de terror, sadismo y locura, lo que determinará el inicio de una carrera a contrarreloj para encontrar la fuente del contagio y poder salvar sus vidas.

Bueno, vamos a ver, hay que ser claros, no se trata de una película original, ni muchísimo menos, o al menos no es original en cuanto a lo que ofrece en primera instancia. Es más, el guión no es más que un pastiche de títulos que ya nos sabemos de memoria. De hecho, a tenor de la sinopsis mostrada en el párrafo anterior, es inevitable que se nos vengan a la mente películas como 28 días después (y secuela), Cabin Fever, [REC] (en una versión más afortunada que su lamentable cuarta entrega), etc. Tampoco me parece de recibo dar más referencias para no reventarle esta broma a nadie, pero ahí hay otro buen puñado de títulos que esta película homenajea, o directamente saquea. Entonces, ¿qué tiene de gracioso este verbenero producto? Pues eso, su gracia, su salero y sus desprejuiciadas dosis de humor negro como el tizón.  Y, además, la estructura narrativa del guión es magnífica, ya que sabe dosificar la acción, el terror y las sorpresas de la manera más adecuada, sin saturar la función con diálogos imbéciles como ocurre en muchas ocasiones. Es más, la película no se anda con rodeos, es sincera y honesta con el espectador, dejando bien claras sus intenciones prácticamente desde los primeros minutos. En este sentido, el espectador no pierde ni un momento el interés por lo que se le cuenta y, pese a lo trillado de más de una situación, al final, éste acaba sorprendiéndose. Esto se debe a que, en un alarde de ingenuidad pseudocientífica, el libreto introduce un par de ideas novedosas (que pienso dejar para que cualquier potencial espectador descubra) que hacen que el visionado de esta completita cinta de terror sea toda una experiencia.

Puede que no nos encontremos ante una gran película, pero es que tampoco es necesario, ya que estamos hablando de género fantástico, el cual se mueve en un terreno regido por otras normas mucho más liberales y permisivas que las del cine convencional. De esta manera, para exigir, ya están otros títulos, pues este deja bien claro que aún se puede realizar terror palomitero, entretenido y apreciable. El filme está protagonizado por Maiara Walsh (Los muertos del hambre), Diego Boneta (Scream Queens) y Jocelin Donahue (La casa del diablo, sí, de mi querido Ti West).

Un título a tener en cuenta, brutal, sanguinolento, rodado de forma impecable a pesar de algún que otro fallo perdonable, y en el que se nota la mano de Balagueró.

Nota: 7/10.

jueves, 26 de mayo de 2016

Nocturna 2016

Como muchos aficionados al fantástico ya sabrán, esta semana se está celebrando el Festival Internacional de Cine Fantástico de Madrid, NOCTURNA 2016. Y allí va a estar Peibolster en Cinemascope. Como la vida de cada uno es un compendio caótico de experiencias y obligaciones, no podré asistir más que a unas poquitas películas (Summer Camp, Cold Moon), alguna aún por determinar, que tendrán su oportuna reseña, y al estreno del nuevo cortometraje del director Sergio Morcillo (Tus gritos me dan risa, M is for Metamorphose), titulado You're gonna die tonight.


Os invito a participar en esta nueva edición de este divertido festival, donde volver a ver caras conocidas e intercambiar opiniones sobre cine fantástico siempre es un placer.

Todo lo que necesitáis saber está aquí: http://www.nocturnafilmfestival.com/


jueves, 5 de mayo de 2016

Capitán América: Civil War


Capitán América: Civil War

Directores: Anthony Russo, Joe Russo

Intérpretes: Chris Evans, Robert Downey Jr., Scarlett Johansson, Sebastian Stan, Anthony Mackie, Don Cheadle, Jeremy Renner.


Reseña:

Y de la mano de los Russo, llegó la tercera entrega de Capitán América, más cerca de ser un Vengadores 2.1 que una película dedicada en exclusiva al personaje que da nombre al título. Aquí han surgido infinidad de debates acerca de su dudosa fidelidad a la historia en la que se inspira y que, por descontado, no me he leído. No soy mucho de cómics, leo sólo lo fundamental, lo que me llama mucho la atención. Ello se debe a que me resulta imposible estar al día en todo lo que se publica, además de que considero que ya es demasiado tarde para ello, principalmente por vaguería y por supuesto por cuestiones monetarias. Es así, no me apetece gastar un duro más en viñetitas, bastante tengo con el dinero invertido en celuloide. Y además voy a ser sincero: Me importa un comino la fidelidad al cómic en lo que a historia se refiere, casi para cualquier adaptación que se precie. Mientras se mantenga la línea general y se respeten personajes, me vale (y si no, que se lo digan a Christopher Nolan). Incluso me suele importar poco la total fidelidad cuando se adapta una novela a la gran pantalla, según qué casos. Por esta razón, vamos a ser claros desde el principio: el cine y el cómic son dos medios diferentes y, por ende, tienen normas distintas. Ahora bien, ¿qué me ha parecido la película?

Primeramente, deberemos saber de qué trata, ¿verdad? Después de otro incidente internacional con dramáticas consecuencias en el que Los Vengadores se ven involucrados, las presiones políticas para instaurar un sistema que exija más responsabilidades se han visto aumentadas, lo que supondrá un control total sobre las actuaciones del grupo de superhéroes, cada vez más frecuentemente tratados como mercenarios. Esto llevará a una tensa situación que terminará por dividir a Los Vengadores, mientras entra en escena un nuevo villano.

La historia que nos cuentan los Russo, al margen de pequeños detalles que la reducen en el tercio final al simplismo más absoluto, me ha gustado en líneas generales. Esa reducción a lo más simple puede, no obstante, jugar a favor de la película, ya que el malvado malvadísimo, interpretado por Daniel Brühl, tiene algo más de fondo humano que otros malvados de cómic. Sin embargo, pese a que me ha resultado interesante, creo que su inclusión en la trama ha sido algo traída por los pelos. ¿Cuál es el punto fuerte del conjunto? Precisamente el enfrentamiento, tanto verbal como físico (casi más el verbal), entre el Capi y el petardo de Iron Man. Aquí no voy a dejar a un lado mis sentimientos hacia el millonario del traje metálico. Nunca me ha caído bien, por lo que todo lo concerniente a esas discrepancias resueltas a base de hostias entre los dos supuestos héroes es más que bienvenido. En este sentido, Civil War hace una perfecta disección de cada uno de los personajes. O de casi todos, aunque a esto ya llegaremos... La Viuda Negra,  Máquina de Guerra, Ojo de Halcón, El Soldado de Invierno, Black Panther, Ant-Man... son demasiados personajes para aquellos espectadores que no hayan seguido la trayectoria narrativa de las diferentes entregas del Universo Marvel, lo que puede suponer un impedimento bastante serio para el disfrute total de esta nueva aventura del Capi. El hecho de recuperar las tramas de Vengadores: La era de Ultrón, en mi opinión, juega muy a favor de la trama a pesar de que exija dedicar cierto tiempo para ver las películas previas. Y las secuencias de acción son brillantes, están bien rodadas y resultan frenéticas, hasta el punto de crear cierta emoción.

Por ende, como película, sí, Capitán América: Civil War me ha parecido buena, aunque varios puntos por debajo de la magistral El soldado de invierno. Teniendo en cuenta que El primer vengador, aunque eso suponga mi fusilamiento, me pareció de lo más apreciable, pondré ambas al mismo nivel.

Y es aquí cuando he de hablar del punto más conflictivo de esa tercera entrega: la inclusión de una versión adolescente de Spiderman. Y es precisamente el motivo por el cual reduzco la nota de esta entretenidísima y notable película de acción, por la presencia de un Spidey diseñado para críos, con gracietas infantilonas y ridículas hasta el exceso. Y todo por mantener al público infantil fiel a la butaca... que es lo que más pena me da. Si no fuera por ese molesto elemento, de verdad, le subía la nota, pero es que aporta tan sumamente poco la presencia de este Trepamuros en pañales que, de verdad, sólo me quedo con el diseño del traje. Y remarco "el traje", porque el CGI para animar a este super-héroe es, simplemente, penoso. Creo que esto ya va en cuestión de gustos, aunque prefiero retraerme a los años 90, donde los adolescentes no eran tan adolescentes, cosa que era muy de agradecer. Además, este infantilismo choca bastante más con ese tono algo más oscuro que tiene la película. Por si esto no fuese poco, tanto este joven Peter Parker como su joven Tía May (Marisa Tomei) se sienten innecesarios y forzados. Una pena, de verdad.

Ahora va el remate final. Aunque sea algo totalmente gratuito, y puesto que la propia campaña de Disney ha fomentado la dichosa y NECESARIA comparativa, diré que no, no me ha gustado más Capitán América: Civil War que Batman v Superman: El amanecer de la justicia. Y el no es más que rotundo, porque esta nueva aventura Marvel viene lastrada por un personaje para niños perjudicando el resultado final. BvS es más adulta, más seria, más madura, más violenta, más épica y más desquiciada, lo que implica que tampoco es para todos los públicos. Capitán América: Civil War, mola, bastante, pero es mucho más asequible para la mayoría.

Llegados a este punto, que cada uno decida, yo no tengo la verdad absoluta.


Nota: 6,5/10.

miércoles, 27 de abril de 2016

Locke



Título original: Locke

Director: Steven Knight

Intérpretes: Tom Hardy, Olivia Colman, Ruth Wilson, Andrew Scott, Ben Daniels, Tom Holland y Bill Milner

Reseña:
Tom Hardy interpreta a Ivan Locke, un hombre en apariencia tranquilo que trabaja como capataz de grandes obras, cuya vida ha transcurrido hasta el momento sin demasiados sobresaltos. En la víspera de uno de sus más importantes trabajos, sube a su coche sin imaginarse que su vida va a dar un giro inesperado cuando reciba una llamada que trastocará la tranquilidad de su existencia. Desde ese momento, los aspectos familiares, laborales y personales de Locke referidos a su pasado le harán tomar una serie de importantes decisiones.

He de aclarar que esta sinopsis es lo más parecido a lo que la película nos va a contar, ya que por la red circulan auténticos desastres que dan una idea equivocada de lo que hay aquí. Locke es una película peculiar, contada en tiempo real, absorbente, dinámica y, en suma, magistral. El único actor al que vemos en pantalla es Tom Hardy, el resto de intérpretes simplemente prestan su voz a una historia atípica y francamente original en la que se plantean diversas dudas acerca de la capacidad de redención del ser humano y acerca de la toma de decisiones que nosotros consideramos correctas. Humildemente, creo que Locke es una película que puede suponernos una ayuda enorme en aquellos momentos en los que nos mostramos dubitativos y no sabemos qué demonios hacer con nuestra vida al margen de la opinión de los que nos rodean. Y es que a veces las decisiones que nosotros consideramos correctas no van a ser aceptadas por todas aquellas personas que conforman nuestra pequeña burbuja, perjudicando a algunas y beneficiando a otras. Los fantasmas de nuestro pasado siempre estarán ahí, esperando a que nosotros decidamos enfrentarnos a ellos quebrantando la linealidad que nuestra vida pueda llevar. En este sentido, Locke también nos habla de la honestidad, esa que debemos mantener aunque suponga la pérdida de lo que nos importa. Ese es, sin duda, el mensaje más importante de la película.

Esta película dirigida por Steven Knight, responsable de una de las mejores películas de Jason Statham, Redención, es un vibrante ejercicio de estilo apoyado en la labor impecable de un actor tan sumamente potente como es Tom Hardy. Resulta increíble la cantidad de sensaciones que este intérprete es capaz de transmitir con su trabajo en la película. Es una obra hecha para él pero no para servir exclusivamente de vehículo de lucimiento. Los momentos en los que Locke, sin perder ni un atisbo de su temperamento, habla con su difunto padre mirando a través del retrovisor del coche como si éste se encontrase en el asiento de atrás te generan profunda desazón al darte cuenta de todo lo que llevaba dentro de sí el personaje. Es esta una de las razones por las que Locke tiene tanta fuerza, ya que su guión no encierra una excesiva complejidad pero sí riesgo en cuanto a la narrativa. Que una película que transcurre en un espacio tan limitado, y en la que sólo vemos el rostro de un actor, no resulte aburrida es sinónimo de que ha conseguido captar la atención del respetable al plantear una historia atrayente y cautivadora.

Lógicamente, esta película no se puede recomendar a la ligera, simplemente por lo que es. Al aficionado al cine podrá gustarle o no, pero desde luego al espectador casual, a ese que no entiende ni de directores, ni actores, y que quiere ver la clásica historia de bueno persigue a malo (sin que esto sea nada indecoroso, por supuesto) esta cinta no le interesará lo más mínimo.


Para mí, una cinta casi sobresaliente.

Nota: 9/10.