lunes, 23 de noviembre de 2015

Las dos caras de Julia (1978)

Título: Summer of fear

Director: Wes Craven

Reparto: Linda Blair, Jeremy Slate, Macdonald Carey, Carol Lawrence, Jeff East, Lee Purcell, Jeff McCracken, James Jarnigan, Kerry Arquette, Beatrice Manley, Gwil Richards, Patricia Wilson, Ed Wright, Fran Drescher, Billy Beck, Nicole Keller, Sierra Pecheur, Frederick Rule, Helena Mäkelä, John Steadman, Kim Wells.


Reseña:

Entretenido telefilm de finales de la dácada de los 70 protagonizado por Linda Blair y dirigido con oficio por Wes Craven, del que tampoco hay mucho donde rascar. La película cuenta como una adolescente, Julia, se traslada a vivir con la familia de una de sus primas, Raquel tras la trágica muerte de sus padres en un accidente de coche. Sin embargo, al poco tiempo de la llegada de Julia, Raquel empieza a sospechar que ésta encierra un secreto diabólico, siendo además aterrada testigo de como su unidad familiar empieza a resquebrajarse. Es entonces cuando empiezan a sucederse las muertes, siendo la primera víctima un caballo propiedad de la familia, aunque esto no será nada en comparación con la oleada de terror que Julia va a desencadenar...

A partir de un guión de Glenn M. Benest y Max A. Keller basado en la novela Summer of Fear, de Lois Duncan, Wes Craven ofrece un film lineal, resultón y entretenido, aunque en exceso sencillo y previsible. Es evidente que el director hace aquí un simple trabajo de encargo, en un intento casi desesperado de relanzar la carrera de Linda Blair, encasillada desde su participación en El exorcista (recordemos además que un año antes se había estrenado Exorcista II, secuela en la que ella también participaba). Por tanto, no considero justo compararla con otras piezas clave de la cinematografía del tristemente fallecido realizador, como La última casa a la izquierda o Las colinas tienen ojos, films de presupuestos irrisorios y resultados que rozan la genialidad. Las dos caras de Julia es una cinta menor del maestro del terror, más aún siendo un trabajo para la pequeña pantalla. De todos modos, vamos a ser claros, no tiene ni punto de comparación un telefilm de hace treinta años con uno actual, ofreciendo trabajos mucho más entrañables y memorables (recuerdo aún la divertida Amityville 4: La fuga del diablo), a diferencia de la morralla con la que las cadenas nacionales nos martirizan hoy día.

Un punto muy positivo en esta historia es la correcta dosificación del suspense y supone una curiosa aunque banal pieza sobre la brujería y el ocultismo. Sin embargo, tanto la escasez de medios como el formato televisivo hacen que la película ofrezca un acabado de apariencia muy limpia sin apenas efectos especiales, ni sangre ni violencia, a pesar de alguna que otra idea retorcida (el momento en el que Julia seduce a su tío es bastante sobrecogedor). Es, por decirlo de alguna forma, una película de terror muy blanco e inofensivo cuya función es la que es: entretener sin enormes aspiraciones. Por otro lado, el reparto es muy flojito, incluyendo a la mismísima Linda Blair.

En resumidas cuentas, para completistas de la obra de Craven es de visión obligada, aunque esté a años luz de la maestría que demostró con títulos fundamentales para la historia del cine como Pesadilla en Elm Street, La serpiente y el arco iris o Scream, vigila quién llama.

Nota: 5/10.


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