viernes, 20 de noviembre de 2015

Aquarius





Aquarius, de Michele Soavi.


Reseña:

Tras años y años de consumo compulsivo, considero el slasher como un subgénero terrorífico bastante difícil de criticar desde unos parámetros serios. Por este motivo voy a ser bastante claro a la hora hablar de esta cinta que muchos no dudan en catalogar de cine giallo, cuando en realidad no lo es en absoluto. En este sentido, me centraré en cuatro puntos. Lo primero que hay que tener en cuenta es la época en la que se enmarca la película, pues no es lo mismo un slasher de finales de los setenta que uno netamente ochentero, ni mucho menos que uno de la década de los noventa, o menos aún que uno actual. La primera década del nuevo siglo ha dado algún trabajo interesante aunque en menor medida, y la verdad es que muchos de los productos más recientemente estrenados son excesivamente blanditos y estereotipados, dirigidos en exclusiva a los espectadores más jovenzuelos. ¿A qué viene esta distinción? Sencillo, el slasher es tan limitado que los argumentos se agotaron prácticamente desde su nacimiento. Incluso tardaron relativamente poco tiempo en plagiarse unos a otros. Es aquí cuando debería hacer referencia a la cinta que considero la verdadera madre del slasher, Bahía de sangre, dirigida por Mario Bava en 1971 y de la que Viernes 13, parte 2, de Steve Miner, plagiaba una escena completa de forma totalmente desvergonzada. En todas estas películas, siempre encontraremos variaciones en cuanto a personajes, a los lugares donde transcurre la acción, a los motivos del asesino, etc., pero siempre se seguirá el mismo esquema. En cierto modo, o bien se puede profundizar más o menos en los personajes, o bien se puede hacer que estos no sean más que simple carne para trinchar (ver cualquier entrega de Viernes 13 para comprobar esto último). Lo segundo es, precisamente eso, la capacidad para innovar y lo tercero es el diseño del asesino, que puede ir de lo aterrador a lo lamentable. El último punto se fundamenta en la posibilidad de caer en el ridículo. En muchísimas películas los personajes hacen “lo que dice el guión”, lo que da pie a que acaben describiéndose situaciones forzadas e inverosímiles que hacen que una posible buena obra acabe convertida en chatarra para desgüace.

Aquarius es la ópera prima de Michele Soavi, y puedo asegurar que se trata de un slasher en condiciones. Es más, no sólo se trata de un buen slasher, sino que es una muy buena película, plenamente consciente de su condición de producto terrorífico. Y resulta buena porque, pese a que sabemos la identidad del asesino desde el comienzo, el film se las arregla para ir profundizando en los personajes de una forma cuidada, dosificando así el suspense hasta llegar a una última media hora repleta de acción. La sangre y la violencia se mantienen durante todo el metraje, gracias a unos vistosos y originales asesinatos (recordemos que esto es un slasher y que su razón de ser es la originalidad de los crímenes) . El planteamiento de la trama es convincente, y el guión goza además de unos elaborados y brillantes diálogos que ya quisieran para sí muchos slashers posteriores. Por si esto fuese poco, el diseño del asesino es brutal, con esa agobiante y preciosa máscara de búho. Pero además hay que sumar algo importante a esta cinta, y es esa atmósfera típicamente italiana que recuerda en cierto modo a los giallo de Argento gracias a los planos subjetivos empleados para que el espectador contemple lo que ve el asesino, además del peculiar y elegante estilo visual de Soavi. 

Como bien he comentado, la traca final de la película es un torbellino sanguinolento al igual que su tremendo y sorprendente desenlace, el cual, por motivos obvios, no voy a desvelar aquí. Aquarius es una inmensa cinta de horror cargada de sangre, de visión obligada para el auténtico aficionado.


Nota: 8/10.

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