lunes, 27 de agosto de 2012

Miedo en la ciudad de los muertos vivientes



Miedo en la ciudad de los muertos vivientes, de Lucio Fulci.


Reseña:

Si hay algo que se le puede atribuir a esta película de culto del director Lucio Fulci es su condición de pequeña joyita visual. Y repito y remarco eso de “visual”, porque la fuerza de Miedo en la ciudad de los muertos vivientes reside principalmente en sus poderosas imágenes. Es fácil deducir pues, que más allá de esas imágenes todo es mejorable, especialmente el guión.

Fulci nos cuenta en su película como un cura se suicida en la capilla de un cementerio, lo que permite que se ejecute una antigua maldición y los muertos resuciten como zombis, tomando la ciudad de Dunwich en Nueva Inglaterra. Todo lo que viene a continuación sucede porque sí, tosco y abrupto final incluido, sin ningún tipo de justificación que permita entender medianamente lo que acontece en pantalla. Por tanto, queda bien claro que aunque la historia que se narra en el film es verdaderamente terrorífica, también es incongruente y absurda.

Si uno pasa por alto este poco elaborado guión no puede dejar de sentirse atraído e hipnotizado tanto por sus imágenes horrorosas, siniestras y su atmósfera opresiva y agobiante. El problema es que más allá de esto no encontramos más. Los personajes que aparecen en la cinta están tan desdibujados que el espectador tiene serias dificultades para conectar con ellos y recordarlos de una secuencia a otra. Fulci no profundiza en ninguno ni llega a explicar de manera mínima cualquiera de las posibles motivaciones que justifiquen sus actos, simplemente se limita a colocarlos como monigotes en su historia. Además, da la impresión de que toda relación que entre ellos surge a lo largo del metraje es fortuita. Hay que añadir también serios errores de continuidad y un buen puñado de escenas inconexas o mal explicadas por lo que el pastiche es tal que, de no ser por las otras virtudes (que son poderosas), Miedo en la ciudad de los muertos vivientes hubiese sido una película insufrible. El truco es dejarse llevar y esperar con avidez cada secuencia truculenta.

Un ritmo pausado y cautivador, unos artesanales y repelentes FX, un manejo de la cámara elegante, montones de planos nerviosos pero precisos y un sabor agridulce al cine de Fulci (Zombi 2 es mucho mejor película) son los principales componentes de este título de culto. En definitiva, se trata de una cinta de horror con secuencias asquerosas y memorables no apta para todos los estómagos.

Un 5,5.

No hay comentarios: