domingo, 20 de mayo de 2012

Battleship

       


Battleship, de Peter Berg.

Con Taylor Kitsch, Liam Neeson, Alexander Skarsgård y Brooklyn Decker.

Crítica:


            He aquí todo un ejemplo de blockbuster del siglo XXI: una película de acción cargada de efectos especiales deslumbrantes puestos al servicio de la nada argumental basada, dicen, en el famoso juego de mesa Hundir la Flota, al que todos jugamos de niños (ya fuese el original o cualquier edición de saldo). Asumiendo que Peter Berg, responsable una comedia negra tan deslumbrante como Very bad things, ha rodado una cinta de encefalograma plano a partir de un guión bobo y por momentos sonrojante, podemos disfrutar como enanos de dos horas hinchadas de tiros, marcianos cabreados, barquitos, patriotismo, comedia involuntaria y una risible historia de amor. Porque eso es esta película palomitera, el descerebre en su máxima expresión, y poco más se puede pedir a una cinta en la que lo único a destacar son los asombrosos efectos especiales y las cuatro mal contadas referencias al juego de mesa en el que supuestamente se inspira. Es entretenida, es divertida en muchas ocasiones, sí, pero Battleship es una película bastante mala. Cuando sales del cine sabes que te has divertido, pero al rato empiezas a macerar lo que has visto y tomas consciencia de que es una auténtica estupidez en la que apenas se explica nada para entender el escaso argumento. El guión de  Erich y Jon Hoeber es tan vacío que uno no sabe discernir si se debe a falta de talento o a algo intencionado. Si prestamos atención a la banda sonora de Steve Jablonsky comprobaremos que es tan típica y funcional como la de cualquier otro blockbuster.

Debemos reconocer que no la película no es más que otro producto de syfy al uso, de esos que se consumen sin ningún tipo de problema. Es más, esta clase de cintas suelen ser extremadamente disfrutables, pero desde luego no hace falta acudir al cine. Se me vienen a la cabeza ejemplos como Skyline. ¿Tenía algo más que un puñado de buenos efectos especiales? La verdad es que no. Aunque, por alguna extraña razón, esta Battleship aparenta una menor calidad que otras de sus hermanas. 

            Si me pongo a describir el trabajo de los actores tiene sentido que me centre en dos, pues el trío protagonista, compuesto de los dos hermanos interpretados por Taylor Kitsch y Alexander Skarsgård, y la novia del menor (Brooklyn Decker), es tan tópico y tan de nuestros días que sólo provoca indignación. ¿A qué actores me refiero? A Liam Neeson, que se apunta a un bombardero (qué broma más buena) y hace el mismo buen trabajo de siempre, y a la cantante Rihanna, que de actriz tiene lo que servidor tiene de millonario y no cambia el gesto durante toda la puta película, ya que tan sólo se limita a gruñir y hacer comentarios groseros para parecer muy dura.

            En resumidas cuentas, Battleship se puede ver una vez, o como mucho dos, se puede disfrutar de ella y pasar un rato divertido dada su condición de mero producto de evasión. Sirve para muy poco más, aunque si cinematográficamente se es muy exigente, lo mejor casi es ni acercarse. Para los cinéfagos es otra historia.

            Nota: 4/10.

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