sábado, 26 de mayo de 2012

Silent Agony



Silent Agony, de Octavi Espuga.

Crítica:

He aquí la demostración de que con interés y talento se puede hacer un buen corto en España. Harto de títulos casposos donde lo único que importa es hacer reír al espectador sin ninguna otra pretensión artística, uno agradece encontrarse con obras tan buenas como la que aquí comento. Puesto que el corto dura quince minutos debo tener cuidado para no desvelar nada, así que me voy a limitar a hacer una advertencia: recomiendo ver primero el corto y luego leer mi comentario. ¿Supone ir a ciegas? Para muchos, sí, pero aseguro que merece muchísimo la pena verlo dada su enorme calidad. De esta manera, podré explayarme totalmente sin estropearle la sorpresa a nadie.

Lo primero que se me viene a la cabeza al ver Silent Agony es que sigue la estela argumental  de todo survival horror (ya sea Hostel, Paintball, El rey de la montaña o El placer de la caza) pero desde un punto de vista nuevo, diferente, cruel y original. En resumidas cuentas, es un muy retorcido cortometraje donde el sufrimiento y el dolor se apoderan de un grupo de niños que residen en un repelente orfanato. No voy a contar más. El guión es claro y sin concesiones, y está estructurado de una forma precisa y milimétrica, de forma que desde el comienzo nos va dosificando los datos hasta conducirnos a un final sobrecogedor, bestial y conclusivo. Es decir, no quedan cabos sueltos bajo ninguna circunstancia, y la película no cuenta con ideas abstractas tan de moda entre muchos realizadores, que no suponen más que una vía de escape ante la inconsistencia argumental y la nulidad creativa. La originalidad de Silent Agony va mucho más allá de lo anteriormente dicho al carecer de diálogos. Y ni falta que hace para que el espectador se sumerja de inmediato en la trama. Aquí cuenta todo, desde esa apagada y azulona fotografía hasta la música aterradora que pone los pelos de punta. Son elementos necesarios para crear tensión supliendo la ausencia de diálogo, y lo consiguen de lleno. Silent Agony encierra planos espectaculares, rodados con suma pericia, además de contar con unos efectos visuales dignos de envidiar.

            Todo en su conjunto es bueno y, consciente de que suena mal decirlo, afirmo que este cortometraje podría pasar perfectamente por una producción americana, lo que me lleva a reflexionar. ¿Por qué los realizadores españoles se empecinan en rodar una y otra vez lo mismo? ¿Por qué en este país el cortometraje fantástico ha de ser siempre verbenero y casposo? ¿Por qué no puede haber más cortos de este calibre y que tengan más repercusión mediática? Son preguntas a las que no he dado respuesta aún. Lo que sí que queda clara es la enorme capacidad creativa de su director.

            Concluyendo, Silent Agony es un cortometraje terrorífico que pone los pelos de punta. Es original, cruel, agobiante, está rodado con muchísimo estilo y muy bien interpretado. Y tiene la enorme virtud de ir en serio y alejarse de la tónica habitual a la hora de rodar un corto en nuestro país.

Sólo me queda una cosa: felicitar tanto a su director como al resto del equipo por haberme hecho pasar 15 minutos de angustioso placer cinéfago.

            Nota: 8,5/10.

domingo, 20 de mayo de 2012

Battleship

       


Battleship, de Peter Berg.

Con Taylor Kitsch, Liam Neeson, Alexander Skarsgård y Brooklyn Decker.

Crítica:


            He aquí todo un ejemplo de blockbuster del siglo XXI: una película de acción cargada de efectos especiales deslumbrantes puestos al servicio de la nada argumental basada, dicen, en el famoso juego de mesa Hundir la Flota, al que todos jugamos de niños (ya fuese el original o cualquier edición de saldo). Asumiendo que Peter Berg, responsable una comedia negra tan deslumbrante como Very bad things, ha rodado una cinta de encefalograma plano a partir de un guión bobo y por momentos sonrojante, podemos disfrutar como enanos de dos horas hinchadas de tiros, marcianos cabreados, barquitos, patriotismo, comedia involuntaria y una risible historia de amor. Porque eso es esta película palomitera, el descerebre en su máxima expresión, y poco más se puede pedir a una cinta en la que lo único a destacar son los asombrosos efectos especiales y las cuatro mal contadas referencias al juego de mesa en el que supuestamente se inspira. Es entretenida, es divertida en muchas ocasiones, sí, pero Battleship es una película bastante mala. Cuando sales del cine sabes que te has divertido, pero al rato empiezas a macerar lo que has visto y tomas consciencia de que es una auténtica estupidez en la que apenas se explica nada para entender el escaso argumento. El guión de  Erich y Jon Hoeber es tan vacío que uno no sabe discernir si se debe a falta de talento o a algo intencionado. Si prestamos atención a la banda sonora de Steve Jablonsky comprobaremos que es tan típica y funcional como la de cualquier otro blockbuster.

Debemos reconocer que no la película no es más que otro producto de syfy al uso, de esos que se consumen sin ningún tipo de problema. Es más, esta clase de cintas suelen ser extremadamente disfrutables, pero desde luego no hace falta acudir al cine. Se me vienen a la cabeza ejemplos como Skyline. ¿Tenía algo más que un puñado de buenos efectos especiales? La verdad es que no. Aunque, por alguna extraña razón, esta Battleship aparenta una menor calidad que otras de sus hermanas. 

            Si me pongo a describir el trabajo de los actores tiene sentido que me centre en dos, pues el trío protagonista, compuesto de los dos hermanos interpretados por Taylor Kitsch y Alexander Skarsgård, y la novia del menor (Brooklyn Decker), es tan tópico y tan de nuestros días que sólo provoca indignación. ¿A qué actores me refiero? A Liam Neeson, que se apunta a un bombardero (qué broma más buena) y hace el mismo buen trabajo de siempre, y a la cantante Rihanna, que de actriz tiene lo que servidor tiene de millonario y no cambia el gesto durante toda la puta película, ya que tan sólo se limita a gruñir y hacer comentarios groseros para parecer muy dura.

            En resumidas cuentas, Battleship se puede ver una vez, o como mucho dos, se puede disfrutar de ella y pasar un rato divertido dada su condición de mero producto de evasión. Sirve para muy poco más, aunque si cinematográficamente se es muy exigente, lo mejor casi es ni acercarse. Para los cinéfagos es otra historia.

            Nota: 4/10.

Attack the block





Attack the block, de Joe Cornish

 Con John Boyega, Jodie Whittaker, Alex Esmail, Franz Drameh.

Crítica:

            Voy a empezar con una frase directa: Attack the block es una agradable sorpresa. Aunque en un principio me mostré un tanto descolocado con la primera escena y no tenía ni idea de por dónde iban a ir los tiros (no me suele gustar leer demasiado sobre una película antes de verla), poco a poco me fui sumergiendo en una trama original, divertida y terrorífica a partes iguales, con suficientes dosis de sangre y unos efectos especiales como para satisfacer a cualquier aficionado exigente. Attack the block es una serie B con un planteamiento distinto a lo convencional que centra su atención en una pandilla de adolescentes marginales y delincuentes convertidos en víctimas y héroes, enfrentados a una extraña raza de peluchones extraterrestres con dentadura azul luminiscente. Todo lo que deriva de esta idea es una colección de situaciones rocambolescas, sangre, marihuana, diálogos brillantes, acción y persecuciones por el bloque que da nombre al título. Es decir, una fiesta para el aficionado y da gusto poder disfrutar de películas de serie B como esta, porque son las más apetecibles y las más logradas. No hacen falta presupuestos enormes para que una película sea buena, y Attack the block lo demuestra, ya que es muy superior a películas tan sobrevaloradas como Super 8, que no me convenció en absoluto. Una cinta de serie B ha de ser consciente de su condición y resultar gamberra, aunque también ha de tener un acabado decente. Creo que Attack the block cumple con los tres requisitos.

            En cuanto a las interpretaciones, me han parecido de lo más correctas, aunque voy a ser sincero diciendo que no había visto a ninguno de los actores en otros trabajos, a excepción del divertido Nick Frost (Shaun of the dead, Paul), al que aquí he visto menos suelto que otras veces.

            Attack the block funciona como película de terror, como comedia, como cinta de acción y de ciencia-ficción. Es un pastiche de géneros y sale victoriosa en todos, a pesar de que, en el fondo, sea la típica película de alienígenas que se cuelan por la puerta de atrás. Su desvergüenza y su frescura hacen de esta película un título de obligado visionado para cualquier aficionado al género fantástico.

Nota: 7,5/10


Los Vengadores




Los Vengadores, de Joss Whedon

Con Robert Downey Jr., Chris Evans, Mark Ruffalo, Chris Hemsworth, Jeremy Renner, Scarlett Josansson, Samuel L. Jackson.

Crítica:

            La nueva película basada en el universo Marvel es un mostrenco épico, divertido, entretenido y atronador apoyado en una historia trabajadísima y un guión excelente tanto por sus brillantes diálogos como por las situaciones que describe. De la mano de Joss Whedon, Los Vengadores es una película de superhéroes que sabe a puro cómic de principio a fin y supera con creces a todas las películas Marvel paridas hasta la fecha, resultando incluso un poquito mejor que Iron Man, lo que ya es decir mucho. Los Vengadores no es la típica cinta que se limita a explotar un puñado de personajes metidos con calzador (véase la lamentable X-Men: La decisión final) sino una congruente continuación de las películas de sus personajes en solitario, de manera que se profundiza en los personajes del Capitán América, Iron Man, Hulk y Thor, entre otros, poniendo especial atención a los conflictos existentes entre ellos, siendo este uno de los puntos más llamativos del film. A su vez, se introducen otros personajes como Ojo de Halcón, interpretado por Jeremy Renner (Misión: Imposible. Protocolo Fantasma, El legado de Bourne) y al que ya pudimos ver brevemente en la estupenda Thor. Los Vengadores se puede disfrutar como película independiente aunque es recomendable haber visto todas las cintas de sus personajes (Capitán América: El primer vengador, El increíble Hulk, Thor y Iron Man 1 y 2) para comprender todos los detalles y sentir admiración ante una serie de piezas tan bien ensambladas. Es posible que en más de una ocasión el espectador se sienta ligeramente perdido, o bien por desconocimiento del cómic, o bien por no haber visto alguna de las películas mencionadas, cosa que tiene fácil solución disfrutando de ellas, puesto que son las más conseguidas de todo el universo Marvel. Los Vengadores cuenta además con un detalle importante, y es que el carisma de sus personajes se conserva en esta película gracias a unas muy buenas interpretaciones. Samuel L. Jackson, retomando su papel de Nick Furia, hace otro buen trabajo, como de costumbre, y Scarlett Johansson, a parte de estar muy guapa como La Viuda Negra, hace una labor bastante convincente.

            La acción trepidante se dosifica inteligentemente a lo largo de un extenso metraje de más de dos horas que en ningún momento llega a incomodar y que se pasa en un suspiro. Es precisamente eso lo que permite conseguir una buena película sin caer en el mero escaparate de efectos especiales, ya que a un servidor no le gustan nada los videojuegos en los que sólo hay que mirar, y si consigues que un mamotreto de más de dos horas resulte entretenido desde el principio hasta el final y sin altibajos, ya has hecho mucho. La cinta posee otro valor añadido: sus inteligentes notas de comedia y los chistes con sorna que convierten a Iron Man/Tony Stark en un individuo socarrón al que aparentemente todo lo importa un pepino. Creo que es el mejor personaje de la película junto con el Capitán América, ambos fieles al cien por cien a su perfil en las películas previas. Los Vengadores es, por tanto, una película de acción de lo más divertida.

            En resumidas cuentas, Joss Whedon ha acertado de pleno y ha hecho un trabajo impecable apoyándose en un no menos impecable guión, original, inteligente y con un agradable sabor a puro cómic. Su película es un claro ejemplo de que con esmero, interés e inteligencia se puede conseguir una buena película de superhéroes sin traicionar el espíritu comiquero ni ofender al espectador.

            Nota: 8/10