jueves, 19 de enero de 2012

Eden Lake


Director: James Watkins
Con Kelly Reilly y Michael Fassbender.
Crítica:
¿Qué tiene Eden Lake que la hace tan diferente de otras cintas de terror cuando en realidad es su punto de partida es el mismo de siempre en lo que al subgénero survival se refiere? Pues es muy simple: el realismo que transmite. La historia es simple: una pareja que está a punto de casarse se marcha de fin de semana al Eden Lake que da nombre al título y, una vez allí, tras tener un pequeño y natural enfrentamiento con un grupo de jóvenes rebeldes, delincuentes y maleducados, tendrán que sobrevivir a un fin de semana en principio idílico y después sanguinario ante el acoso salvaje por parte de los mismos. En este film lo importante es cómo se cuentan las cosas y las situaciones que el guión plantea, alejadas por completo del absurdo de otros productos de temática parecida. Si nos lo cuentan, es porque puede pasar.
No sólo todo lo que les ocurre a los protagonistas goza de realismo, sino que además el grupo de jóvenes que intenta acabar con ellos podría tener su equivalente en el mundo que vivimos. Es el acoso llevado al máximo exponente, y casos como el que plantea Eden Lake son una triste realidad, lo que supone mucho más terror que cualquier ser de ultratumba o cualquier asesino en serie tres al cuarto. El terror que aquí sentimos es visceral y se llega a conectar tanto con el joven matrimonio que en más de una ocasión tienes que revolverte en tu asiento.
El film no da descanso alguno y todo lo que percibimos se interpreta como algo hostil. Es digna de elogio la pericia narrativa de su director y su capacidad para crear tensión a través de situaciones simples. Y, cuando llega la carnaza, el malestar está más que servido. Han logrado de pleno un survival horror en estado puro, en el cual queda encerrada además una amarga reflexión evocando a los verdaderos culpables de casos como el que nos plantea la película.
A todo ello contribuye la labor de dos buenos actores, que hacen que suframos y nos creamos su papel. En cuanto a los mocosos, la sensación que llegan a transmitir es de asco y rabia a partes iguales.
En resumidas cuentas, considero que Eden Lake es una cinta de terror impecable, hiperviolenta, realista y muy capaz de aportar tanto una visión diferente como algo nuevo, no sólo al survival, sino a todo el trillado género de terror.
Un 8,5.


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Terminator 3: La Rebelión de las Máquinas


Dirección: Jonathan Mostow
Con Arnold Schwarzenegger, Kristanna Loken, Nick Stahl, Claire Danes y David Andrews.
Crítica:
La primera entrega de la saga Terminator siempre será mi preferida por dos razones: es cine ochentero a la máxima potencia y me gusta la historia de pura syfy que cuenta. La segunda parte es estupenda también, aunque a pesar de unos FX mejorados e impresionantes, una música épica y secuencias que te dejan sin aliento, no es tan buenísima como la original. La tercera me dejó algo frío en un principio cuando la vi en cine. Sin embargo, hay que reconocer que va ganando con el paso del tiempo, convirtiéndose en una de esas cintas a las que hay que darle una segunda oportunidad.
Tras el buen hacer de James Cameron, retomar la historia y contar algo mejor sin caer en la mera repetición era complicado. De hecho, en buena parte esta tercera entrega es un reciclado de ideas, o más bien una ampliación de los esquemas de las dos primeras, pues coge un poquito de ambas. En Terminator 2 había ya cierto humor que en la tercera parte ya está disparado, por supuesto de manera consciente. Ese descaro acaba por resultar, en cierto modo, beneficioso para la película, pues le aporta cierta frescura a la hora de definirla bajo su condición de producto de entretenimiento.
Pese a un argumento logrado y bastante trabajado, los diálogos son un pequeño lastre en algunos momentos, ya que en más de una ocasión el espectador espera que le cuenten algo que nunca le llegan a contar. Es una sensación de quedarse a medias a consecuencia de unos diálogos pobretones, a la par que excesivamente sarcásticos. En resumidas cuentas, no se llega a profundizar nunca en el asunto.
Un punto fuerte es que los FX son magistrales, y el film está rodado con pulso firme dejando claros tanto como el talento como la solvencia de Jonathan Mostow, lo que trae como resultado que las secuencias de acción sean simplemente espectaculares. Y lo mejor de todo es que son tremendamente realistas. Salvo en alguna pelea cuerpo a cuerpo, el ordenador no canta nada de nada, algo que en los tiempos que corren valoro muchísimo. Terminator 3 es puro artificio pirotécnico pero del que tiene calidad.
Ante la negativa de Linda Hamilton de volver a interpretar a Sarah Connor, aquí el personaje de importancia es su hijo John, interpretado por Nick Stahl, un poco blandito pero buen actor. Sí que merece mención especial el monumento humano de Kristanna Loken, que mucho no es que interprete, pero acojona lo suficiente como terminatrix asesina… El bueno de Arnold sigue con sus siempre agradecidas e inexpresivas interpretaciones y aunque el paso de los años ya se le va notando bastante, hay que reconocerle su buena forma física para rodar esta película, hace ya casi 9 años.
A parte de las espectaculares secuencias de acción, los notables efectos especiales, las salvajes peleas y el conseguido argumento, hay que destacar que el final de la película es, con diferencia, lo mejor de todo. Y no voy a entrar en detalles porque no quiero reventarle la sorpresa a nadie.
No es tan buena como las dos primeras, pero mantiene un buen nivel, así que aconsejo su visionado repetido en Blu-Ray. Aún así, la cuarta entrega, Terminator Salvation, es mejor que esta.
Un 7.

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domingo, 15 de enero de 2012

El origen del planeta de los simios



Dirección: Rupert Wyatt
Con James Franco, John Lithgow, Freida Pinto, Brian Cox y Tom Felton.

Crítica

Haciendo un breve repaso de la saga:

Tras un lamentable y ridículo remake de la obra maestra de Franklin J. Schaffner perpetrado por Tim Burton en 2001, era poca la fe que tanto un servidor como un buen número de aficionados mostramos por una nueva película de los simios, teniendo en cuenta que aquella última versión que pudimos ver era un bodrio de dimensiones mastodónticas.

Si bien la obra original era un portento cinematográfico de syfy cargado de una amarguísima crítica social antibelicista, la mediocre cinta de Burton no hizo sino tirar a la basura todos aquellos interesantes conceptos que ya encontramos tanto en la primera como en las cuatro secuelas que la siguieron, destacando sólo por ser una película ridícula de principio a fin.

Por estas razones, El origen del planeta de los simios es toda una sorpresa. Aquí todo cambia, y volvemos al principio de la historia, o más bien, a la reinvención de la misma. Planteada como una precuela de la primera parte, El origen es una especie de re-versión de la cuarta película de la serie, titulada en España La rebelión de los simios, pero rindiendo a la vez homenaje al resto de títulos. Si ya en el film de 1972, la historia se consideraba una precuela gracias a la curiosa paradoja espacio-temporal a la que los guionistas sometieron la saga, aquí el film queda claramente planteado como tal, sólo que la supuesta rebelión es simplemente una idea de base para crear un nuevo prólogo. En definitiva, El origen del planeta de los simios hace borrón y cuenta nueva, y afortunadamente no alude en ningún momento a la versión de Burton, creando un universo paralelo al creado para Huída del planeta de los simios, La Rebelión de los simios y Batalla por el planeta de los simios.

¿De qué trata El Origen del Planeta de los Simios?

Rupert Wyatt ha sido el encargado de dirigir esta estupenda nueva entrega de la franquicia, con ideas muy del siglo XXI, ya que el argumento vendría a ser más o menos el siguiente: El joven científico Will Rodman (James Franco) está investigando en la creación de una cura contra el Alzheimer, movido por el deseo de que su enfermo padre (interpretado por un magnífico John Lithgow) se recupere algún día. Cuando, tras un desafortunado incidente en el que uno de los chimpancés con los que trabaja es abatido a disparos, al pobre Will le cancelan el proyecto. Para continuar con sus investigaciones, Will se lleva a un nuevo ejemplar recién nacido de chimpancé al que le da el nombre de César. La inteligencia de este simio evoluciona de manera asombrosa, lo que parece a indicar a Will que se haya cerca de encontrar la ansiada cura. Lo que Will y todos los implicados desconocen es lo que César supondrá para la Humanidad y su futura existencia en el Planeta...

La trama principal del film no se anda con rodeos, y la verdad es que se antoja extremadamente competente para sorpresa de todos. No importa tanto lo que cuenta, sino cómo lo hace, algo que en un buen porcentaje de ocasiones es casi más importante que la historia en sí misma. La película conserva bastantes puntos en común con La rebelión de los simios, en especial en el sorprendente y frenético último tramo. Al margen de posibles parecidos con su modelo, el film transcurre por otros derroteros, haciendo hincapié de forma especial en el personaje principal y sus motivaciones. El origen del planeta de los simios es un drama de ciencia-ficción, y lo que en él importa es la relación del protagonista con su padre, algo que dota a la cinta de un excelente dramatismo hasta el punto de conseguir momentos realmente tristes a la par que enternecedores. Otro punto de vital importancia es el crecimiento y desarrollo del chimpancé César, la evolución de su desconcertante inteligencia y cómo todo el mundo le percibe como una amenaza, hasta que finalmente se convierte en ella.

¿Qué es realmente El Origen del Planeta de los Simios?

A todos los que esperaran una película más con monos revolucionados de apariencia humanoide hay que avisarles que no encontrarán aquí nada semejante, y eso es justamente el punto clave del film, en el que reside su portentoso valor. Es una película distinta dentro de un mismo universo, y toda una lección de como realizar correctamente una precuela, sin dar por contadas muchas cosas y sin limitarse a repetir lo mismo pero ambientado años antes. En mi opinión, es una revitalización de la franquicia, hecha con esmero y talento.

Los efectos especiales son buenos, de eso no cabe duda, aunque sigo sin mostrarme partidario de tanta infografía. Considero que, a pesar de su enorme poderío, el elaborado guión le acaba ganando terreno a los FX.

Los actores:

La verdad es que el conjunto es más que apreciable pero, por encima de todos están James Franco y John Lithgow, el primero porque es un muy buen actor que sabe transmitir carisma y enternecer a cualquiera (¿qué tal si recordamos su interpretación en la trilogía de Spiderman?), y el segundo porque su trabajo en esta película es impecable a la hora de perfilar al enfermo padre del protagonista.

Freida Pinto no aporta demasiado a la historia, y aún así resulta bastante convincente. El único pero es que su presencia parece ser obligada como personaje femenino.

Destaco el odioso personaje interpretado por Tom Felton, que llega a sacar de quicio al respetable.

En conclusión:

El origen del planeta de los simios es un ejemplo de buen cine de evasión hecho con energía y nervio, es un buen producto de ciencia-ficción, apoyado en un guión de lo más trabajado, que da un nuevo giro a una franquicia agotada y reinicia la historia de la forma más competente posible.

Si algo se le puede echar en cara es quizás su abrupto final, el cual deja en el tintero demasiadas cosas, de cara a estrenar una supuesta continuación.

Aún así, se merece un 9 sobradísimo, porque merece mucho la pena, más que cualquier producto de fuegos artificiales de esos a los que nos tienen tan acostumbrados hoy día.

sábado, 7 de enero de 2012

Drive



Director: Nicolas Winding Refn
Con Ryan Gosling, Carey Mulligan, Ron Perlman y Christina Hendricks.

Crítica:

Estoy más que convencido de que si menciono Fast and Furious 5 a la hora de empezar una crítica de Drive, más de uno me tirará los trastos a la cabeza. ¿Por qué empiezo así entonces? Porque las dos películas, aún siendo muy diferentes, son excelentes ejercicios de acción, con mucha más chicha que la simple destrucción de mobiliario urbano que suelen ser este tipo de títulos. Las dos han demostrado que con esmero, generosas dosis de competencia, un buen guión y ganas de ofrecer un buen trabajo, se puede llegar a conseguir una película de acción en condiciones, que satisfaga a los más puritanos y también a los más palomiteros. Y, además, las dos se han estrenado este pasado 2011.

Drive es una película que cuenta la historia de Driver (Ryan Gosling), un conductor especialista de cine, que a su vez trabaja como conductor para delincuentes. No hace preguntas, simplemente lleva a sus clientes de un punto A a un punto B y recibe el dinero. Es bueno, y lo sabe. Driver tiene un mentor y jefe, Shannon, y es él quien le busca los negocios. Sin embargo, la vida de Driver pega un cambio radical el día que conoce a su vecina Irene (Carey Mulligan).

Todo en Drive, obra del director Nicolas Winding Refn es digno de alabanza. Sus virtudes son muchas pero mencionaré, por encima de todo, un guión elaborado, coherente y directo, basado en la novela de James Sallis. A su vez, Drive tiene una fotografía que roza la perfección, preciosa, oscura e inquietante. Aunque lo que realmente considero importante es que este enorme homenaje al buen cine de acción de los 70-80 atrapa al espectador desde el principio, por la sencilla razón de que todo lo que cuenta tiene un valor. Drive cuenta lo que tiene que contar a través de imágenes, dejando a un lado algo que muchos cineastas aún no han aprendido a ignorar, el diálogo de relleno. Y lo mejor de todo es que el film profundiza en los personajes sin hacer una disección excesiva de los mismos. De hecho, en ningún momento llegamos a saber demasiado de su protagonista, ni siquiera su nombre de verdad. Pero da igual, pues una vez nos sumergimos en la historia, no podemos escapar de su frescura.

Como cinta de acción, el film es un modelo a seguir, ya que se aparta de cualquier tipo de convencionalismo en el género para reinventarlo de pies a cabeza. No hay explosiones exageradas, no hay saltos acrobáticos imposibles, pero sí persecuciones trepidantes, disparo y mucha, pero que mucha violencia, con sangre a borbotones. Y lo mejor de todo, es esa perspectiva ultra-realista con la que el director empapa cada imagen. También hay un aroma exquisito a cine negro, y de hecho es uno de los géneros en los que se mueve Drive con resultados más que notables. Pero, por si esto nos sabe a poco, el trasfondo romántico y amoroso que embebe la cinta también es de agradecer, en parte porque no se hace en absoluto empalagoso y en parte porque es de lo más realista.

Mención a parte se merecen todos sus actores, pero como está mandado, hay que tener en cuenta, por encima de todos, a un actor tan enorme y tan fantástico como Ryan Gosling, que lleva mucho tiempo demostrando ese potencial que tiene para la interpretación. Dentro del panorama actual, él es uno de los mejores. El resto de ellos, son también sensacionales.

Drive es una película de acción con un espíritu puro, y aunque en algunos tramos posee un ritmo lento y pausado, es trepidante y frenética cuando lo requiere. En suma, resumiría este título como todo un ejemplo de buen cine, y casi una de las mejores películas de este pasado 2011. Es una película hecha con pasión, la cual a su vez es compartida por el espectador.

Una absoluta maravilla de principio a fin.

Un merecidísimo 10.




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viernes, 6 de enero de 2012

Aullidos IV



Crítica:
Hay que reconocer que las secuelas de la mítica Aullidos han sido auténticos bodrios. Todas ellas han sido estrenos directos a vídeo de dudosa calidad, preparados únicamente para aprovechar el tirón del nombre. Hice mención hace un tiempo sobre la tercera parte, Aullidos III: Los marsupiales, del mismo director responsable de Aullidos II, y ya dejé bien claro que era divertida por su condición de comedia grotesca, siendo por el contrario una cinta bastante horrenda cinematográficamente hablando, aunque no carente de gracia. Y, por supuesto, creo que he dejado bien patente mi opinión sobre la lamentable The Howling: Reborn, aún sin estrenar en España. Con Aullidos IV, película que nos interesa en este momento, se volvió no solo al terror, sino también a la novela original de Gary Brandner en la que se basó la primera película y que aquí querían adaptar más fielmente.
Pese a las buenas intenciones, Aullidos IV no es ni por asomo una buena película, sino todo lo contrario. Es evidente que el presupuesto para la película era limitado, hasta el punto de que cuando parece que arranca, aparecen cuatro FX medianamente resultones y termina la función. Y sin exagerar, el final es tan abrupto que al espectador le cuesta asimilar que el film ha terminado. Irónicamente, a pesar de ese final atolondrado y absurdo, lo mejor de la película son los últimos quince minutos, en los que la acción es un poco más movida y, por fin, vemos la esperada y esperable transformación. Al margen de esto, el metraje restante se emplea para contar una investigación de lo más vacía por parte de las dos protagonistas, hasta que llegan a una conclusión tan tonta que hace aún más evidente la pobreza de medios.
Los actores, siguiendo el tono de mediocridad que invade toda la película, hacen un trabajo bastante malo, con sobreactuaciones y poco carisma. Esto dice muy poco del director, John Hough, responsable de una de las mejores películas de casas encantadas de la historia del cine, La leyenda de la casa del infierno, lo que hace sentir aún más que el film que nos ocupa es un bodrio, esperando además un mejor trabajo viniendo del mismo.
Si bien la mayor parte de lo escrito sobre el film son puntos negativos, Aullidos IV tiene la decencia de volver a los orígenes de la saga y no desvariar demasiado como ocurría con las dos entregas previas, especialmente con la segunda, cuya diferencia con respecto a la primera película podría catalogarse de abismal. No es demasiado pesada dada su corta duración y se ve con mediano agrado, quizás más por nostalgia ochentena de videoclub que por razones puramente artísticas. A destacar quedan el tema musical de Justin Hayward que abre y cierra el film, Something Evil, Something Dangerous, y el hecho de que, pese a sus enormes limitaciones, es mucho más divertida y entrañable que la última entrega, recientemente estrenada al otro lado del charco, The Howling: Reborn.
La película se estrenó en vídeo en España de la mano de CBS/Fox bajo el título de Pueblo maldito, y posteriormente la han emitido en canales como Showtime ya retitulada Aullidos IV.
Un 5 justito.

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lunes, 2 de enero de 2012

The Howling: Reborn


Director: Joe Nimziki
Con Ivana Milicevic, Lindsey Shaw, Landon Liboiron, Niels Schneider.

Crítica:

Aullidos de Joe Dante, ese gran clásico que conservo en VHS y que guardo en una lujosa edición en DVD, es una de mis películas de terror preferidas. Se ha ganado un hueco como clásico y es una de las obras más representativas de la década de los 80, cuando el cine fantástico gozaba de una salud de ideas que ya quisiera el actual cine pedorrero dirigido a las masas. Tuvo hasta seis secuelas, bastante mediocres en su conjunto, pero si me lo permitís, muy superiores a este supuesto remake o reboot o lo que quiera que sea. Puede que Aullidos 2, Aullidos III: Los marsupiales o Aullidos IV sean malas películas, pero eran cine ochentero y auténtica carne de videoclub. Aullidos V: El regreso, tiene ciertos valores añadidos que la hacen interesante, al igual que Aullidos VI, y a pesar de estar rodadas con cuatro duros, como todas las demás, son entrañables y divertidas, y nunca está de más verlas. La séptima parte, The Howling: New Moon Rising, ostenta un 1,5 en IMDB y, tras un ligero vistazo, certifico que es intragable.

Cuando me enteré de que iban a hacer un remake no pensé nada bueno, y visto el resultado creo que acerté de pleno. The Howling: Reborn pega más como otra entrega de la saga, no como un remake, ya que no tiene nada que ver con la obra de Joe Dante. Y digo que pega más como secuela por decir algo, porque tampoco es que tenga mucho que ver con la saga en general.

The Howling: Reborn es, si me permitís la expresión, una auténtica basura. La película viene a contar la siguiente historia: Es la víspera de la noche de graduación, Will va a poder atraer a una chica que siempre le ha gustado, Eliana Wynter. Sin embargo, un terrible secreto está a punto de salir a la luz, y es que el chico va a convertirse en hombre lobo. El enfrentamiento contra un mundo de oscuridad y sangre es más que inminente y Will deberá afrontar su destino, cuando empiece a sentir la sed de sangre...

Vista esta sinopsis, yo me pregunto, ¿qué coño tiene que ver con la saga Aullidos? En los créditos se dice que la película se basa en la novela The Howling II, de Gary Brandner, y no puedo juzgar sobre ella porque no me la he leído. Aunque sí recuerdo que Aullidos 2, de Phillippe Mora, ya se basaba en aquella novela... y ambas dos se parecen la una a la otra como un huevo a una castaña. Evidentemente, la castaña es esta nueva entrega, a pesar de que Aullidos 2 ya era cutre a rabiar. Resulta curioso que dos películas que se basan en un mismo libro cuenten historias tan diferentes y tan desligadas la una de la otra.

No hay nada en este directo a DVD que valga la pena destacar, porque desde los primeros planos nos damos cuenta que es un título de cuarta pensado para recaudar poco más de los cuatro duros que ha costado, y es tan típica de los tiempos que corren que causa pena, lástima y asco a partes iguales. No deja de ser una colección de imágenes de adolescentes pedorros que se pasean sin ton ni son por los pasillos de un instituto salpicado de sangre de manera ocasional, hecho que pone en evidencia una lastimosa ambientación y una nula capacidad a la hora de lograr una correcta puesta en escena. La historia es para mencionarla a parte, más que nada porque es prácticamente inexistente, horrorosa, petarda y aburrida. Nada tiene sentido en esta casposa cinta de horrores licantrópicos, servidos al espectador con unos FX que causan espanto, y no precisamente por resultar terroríficos.


En definitiva, la octava entrega de una saga que se suponía terminada es, con mucha diferencia, la peor de todas junto con la séptima y anterior entrega. Es un subproducto lamentable surgido a la sombra de cosas como Crepúsculo, que no hace honor a su título y supone un insulto a la obra maestra de los años 80, una cinta representativa de una época dorada. Resulta patético que se estrenen semejantes bodrios apuñalando vilmente las ilusiones de todo espectador a la hora de ver una buena película.

Un 1, no se merece más esto, de verdad.

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