viernes, 18 de noviembre de 2011

Psicosis


Director: Alfred Hitchcock
Con Anthony Perkins, Janet Leigh, John Gavin, Vera Miles, John McIntire, Martin Balsam, Simon Oakland y Patricia Hitchcock

Crítica:

La primera vez que la vi tenía 14 años y fue en un pase del espacio Qué grande es el cine de La 2. Recuerdo que en aquel primer visionado ya me quedé encantado con la cinta. Ese encanto se ha mantenido a lo largo de los años y, de hecho, tras revisar el filme hace un par de semanas, no he variado nada la percepción que tengo de él, pues me sigue pareciendo una obra maestra indiscutible, precursora de todos los psychothrillers de la historia del cine, que se conserva hoy en perfecto estado. Es una cinta que ha sabido envejecer muy bien.

A partir de una novela escrita por Rober Bloch, que a su vez es la primera entrega de una vistosa trilogía, Hitchcock hizo una película soberbia, una auténtica lección de cómo hacer cine, dosificando la información a lo largo de toda la trama hasta llegar a un clímax final aún más aterrador que el resto de la película.

Psicosis es un ejercicio de terror alejado de los convencionalismos que aún no existían en el momento de su estreno, es una película que ofrece un montón a partir de elementos tan simples como una habitación de motel, un caserón en una colina, una ladrona fortuita y un personaje tan lleno de matices como Norman Bates, inspirado en el célebre asesino Ed Gein (que entre otras muchas películas, dio lugar a un film de Chuck Parello bastante interesante). Como parte ya de la historia del cine, por razones obvias, figura la secuencia del asesinato en la ducha, tan directa, cargada de misterio y tan bien rodada como pocas. De hecho, no creo que exista una escena tan potente y terrorífica como esta, en prácticamente ninguna película. Es una afirmación contundente, pero estoy plenamente convencido de ello. Hitchcock era un maestro que supo rodar una secuencia tan simple con un pulso firme, enseñando lo mínimo, cosa que otros imitadores vulgares no han llegado a conseguir rodando escenas similares o directamente copiadas de esta.

Con esta primera entrega de la serie se desató, años más tarde, toda una oleada de imitaciones, guiños, homenajes, etc. que intentaron aprovechar las bases argumentales de un film que supuso un inicio y un final, al menos en lo que a calidad se refiere. No sólo dio pie a una infinidad de secuelas extra-oficiales, sino que Psicosis fue el inicio de una saga compuesta por tres entregas más (Psicosis II: El regreso de Norman, Psicosis III y Psicosis IV: El comienzo), y ninguna de ellas carente de interés. Mención a parte se merece esa cosa perpetrada por Gus Van Sant en 1998 que en España se estrenó como Psycho (Psicosis), que no era más que una repetición plano por plano de la cinta original sólo que en plan subproducto, en plan ridículo total y en plan deleznable. Y, para completistas, citar el fallido (según dicen, porque no lo he visto) telefilm Motel Bates, que ignoraba las secuelas y ambientaba la acción nuevamente en el motel después de que fuese heredado por Alex West, compañero de habitación de Norman en el hospital, tras la muerte de éste.

La mayor virtud de la película es la dosificación del suspense a la vez que su capacidad para generar angustia. Todo se le va presentando poquito a poco al espectador, hasta llegar a un soberbio clímax final en el que todas las respuestas son contestadas. Creo que, tras muchos años de consumo cinematográfico, esta es la mejor manera de realizar una cinta de suspense y terror. No se debe caer en la gratuidad y es mejor sugerir que mostrar, puesto que eso supone la llave a la hora de abrir las puertas de la imaginación del espectador. En Psicosis, además, enseguida te metes en la piel de la que supuestamente es la protagonista principal, Marion Crane, interpretada por una espléndida Janet Leigh. Todo lo que viene a continuación descoloca de tal forma al espectador que, de tan turbado que queda, necesita respuestas, lo que le obliga a permanecer atado a su butaca.

Psicosis es una película de visión obligada para todos los amantes del buen cine de terror, pues es, no sólo el comienzo de todo lo que vino después, sino la mejor película de asesinos psicópatas que se haya rodado jamás. Sus secuelas oficiales, como bien he dicho, son competentes, muy competentes, pero no están a la altura de esta maravilla cinematográfica. En ella, el actor Anthony Perkins, que en paz descanse, hizo un soberbio trabajo a las órdenes de Hitchcock, y permanece en la retina del espectador como el siniestro Norman Bates, director del motel, un papel que lo encasilló para siempre.

Un 10 indiscutible.

Como nota informativa, el escritor Robert Bloch escribió en 1982 su propia continuación de la historia, titulada Psicosis II, que no tiene nada que ver con la película de Richard Franklin, Psicosis II: El regreso de Norman. Mencionar que se trata de una novela de lo más interesante y entretenida, que vuelve a dar una vuelta de tuerca más a la historia y no debería dejar indiferente a nadie. Desde luego, es muy recomendable su lectura.

Recientemente se ha editado en España La mansión Bates (Psicosis III), una tercera parte también escrita por Bloch, que pone punto final a toda la trilogía literaria, de título original Psycho House. Actualmente me la estoy leyendo, así que ya hablaremos de ella.

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