lunes, 16 de noviembre de 2015

Hellraiser: Revelations



Título: Hellraiser: Revelations

Director: Víctor García


Año: 2011

Reseña:


La saga Hellraiser siempre me ha parecido muy atractiva, a pesar de la cuestionable calidad de algunas de sus entregas. Sin embargo, y pese a mi condición de crítico, debo reconocer de la manera más abierta que me atraen muchas de las ideas que sus responsables intentan plasmar con mayor o menor fortuna. Siempre mostraré predilección, como es lógico, por las dos primeras entregas, Hellraiser: Los que traen el infierno y su directa continuación Hellbound: Hellraiser II. Después de estas, las entregas de la serie que más rescatables me parecen serían la tercera, Hellraiser III: Infierno en la Tierra, en la que se desprende más que nunca un aire noventero a carne de videoclub, y la cuarta, Hellraiser: Bloodline que, pese a estar plenamente desaprovechada, encierra innegables momentos de interés. El resto de títulos de l franquicia son directos a vídeo, quedándome con Hellraiser: Inferno y Hellraiser VI: Hellseeker, que pese a recuperar el personaje de Kirsty Cotton no deja de ser un clon de la entrega anterior. Estas dos películas, dirigidas por Scott Derrickson (Sinister) y Rick Bota, respectivamente, son agobiantes y tensas, y recurren a esa relegación de Pinhead a un segundo plano, como bien ocurría en la película seminal. Por otra parte, Hellraiser: Deader comparte con la quinta y sexta una estructura similar, aunque en ella la falta de lógica campa a sus anchas con el fin de disimular el vacío de una historia que en un principio nada tenía que ver con el universo Hellraiser, y que funciona tan sólo como mero ejercicio visual, y en ocasiones ni eso. La octava parte, Hellraiser: Hellworld, con el gran Lance Henriksen (Aliens, House III, Terminator), deriva al slasher de toda la vida, convirtiéndose en un forzadísimo bodycount que, como casi todas las películas de la saga, tenía al menos la decencia de no aburrir, aunque no quede en ella absolutamente nada de la maestría de las dos primeras.

Ahora le toca el turno a una ya poco esperada novena parte, Hellraiser: Revelations, que Dimension Films realizó directamente para DVD con el fin de no perder los derechos de la franquicia, intentando ganar algo de dinero con el que financiar el remake de la primera parte que se lleva planeando hace largo tiempo. El responsable de este curioso producto no es otro que Víctor García, cineasta barcelonés procedente del mundo de los efectos especiales, que a día de hoy tiene en su currículo otras dos secuelas directas a vídeo, Return to House on Haunted Hill y Reflejos 2. Sus películas son todas obras de segunda o tercera categoría, siempre intentando aprovechar el tirón del título de las cintas originales pero con resultados sumamente estimables. De hecho, ambas son secuelas más que decentes.

Esta novena entrega de la saga Hellraiser no tiene más valor que el que debe tener, esto es, funcionar como mero producto de videoclub para que puedan disfrutarlo los completistas de la serie y algún que otro aficionado despistado al terror. ¿Que resulta entretenida? Sí, pero yo no buscaría  más, porque realmente no hay más. A mi entender, Revelations no deja de ser una reedición de la película original, pues cuenta una historia supuestamente nueva que recicla momentos e ideas enteras de aquélla, aunque esta vez narrada en clave adolescente y  casi a través de larguísimos pero bien ejecutados flashbacks. Quizás esté ahí lo mejor del film, en esa estructura hacia atrás, pero no porque cree suspense real, sino porque el espectador puede jugar a adivinar lo que terminará ocurriendo en cada secuencia. A nivel interpretativo la cinta no sale muy bien parada. En este sentido, cabe destacar que en anteriores trabajos del director los actores hacían una muy superior labor a la que podemos encontrar aquí.

Quiero destacar que Hellraiser: Revelations es la primera película de la longeva saga que no cuenta con Doug Bradley para interpretar a Pinhead y, de hecho, éste se negó de manera rotunda a dar vida por novena vez al cenobita. En su lugar, tenemos a Stephan Smith Collins. Este actor ha sido rechazado de forma casi unánime por los aficionados a la serie, aunque considero que no está del todo mal, a pesar de que se note el excesivo mimetismo de su interpretación a la hora de querer emular al Pinhead original. Eso sí, el personaje no ha cambiado, pues sigue diciendo las mismas parrafadas sobre el sufrimiento, el dolor, el placer y la carne que en episodios anteriores. Este dato me lleva irremisiblemente a hablar un poco del guión. El guión, para haber sido escrito de una manera tan rápida, no está nada mal, la verdad. Digamos, en cierto modo, que se limita a ser plenamente funcional pese a necesitar un mayor desarrollo en muchísimos de sus tramos. Las ideas que plantea no son novedosas, de acuerdo, pero se alejan al fin del cansino esquema de Inferno, Hellseeker y Deader, ofreciendo un regreso a los planteamientos originales del universo creado por Clive Barker, que por cierto reniega de la cinta (y en el fondo, le comprendo).

En definitiva, esta novena parte es floja, pero la sitúo un peldaño por encima de la séptima, con diferencia la peor de todas. Esta, al igual que las demás, entretiene y mantiene el tipo gracias a sus estupendos y muy elaborados efectos especiales, que junto con las consabidas dosis de gore son lo mejor del film.

Un 4.

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