viernes, 21 de octubre de 2011

Super 8 (O cómo decepcionar a medio mundo...)


Director: J.J. Abrams
Con Joel Courtney, Riley Griffiths, Elle Fanning, Ryan Lee.

Crítica:

Mucho tiempo esperando la que se supone iba a ser la obra maestra de J.J. Abrams, y al final ha sido una total y absoluta decepción. Super 8 apesta a Steven Spielberg de principio a fin, y tras mucho misterio sobre su trama, al final ha resultado ser una reedición de E.T. mezclada con Los Goonies, Cuenta conmigo, etc. Es decir, que el film es a fin de cuentas lo que se esperaba de él: un homenaje a la década de los ochenta, en la que sí que se hacía cine del de verdad, un cine en el que se respiraba la verdadera esencia de la aventura y en el que la riqueza de ideas era desbordante, a pesar de que en más de una ocasión la crítica haya echado pestes de ella. No tenemos más que echar un vistazo hacia atrás en el tiempo y hacer una retrospectiva recordando joyas como Regreso al futuro, Terminator, En busca del Arca Perdida, Gremlins, Los Cazafantasmas, Jóvenes ocultos, Karate Kid... para darnos cuenta de que poco tienen que ver aquellos filmes con los centenares de subproductos hechos a partir del reciclaje de ideas que se estrenan cada fin de semana en la actualidad. Lo que no esperábamos de Súper 8 es que acabara siendo tan mediocre como ha resultado ser.

Estas afirmaciones sobre la película que nos ocupa necesitan ser explicadas con detenimiento, así que voy a ir por partes. El film, como bien he comentado, es un auténtico homenaje al buen cine de los ochenta y todo un guiño los sueños que los jóvenes realizadores tenían aquel entonces. No hay que ser muy lince para darse cuenta de todo eso, así que como es algo que seguramente ya hayáis leído en multitud de escrituras sobre la película, voy a saltarme esa parte.

Como bien hemos dicho en el párrafo anterior, el principal pretexto de la historia es el homenaje. Un homenaje para prescindir de cualquier intento de innovación, lo que no es que diga mucho de la creatividad de J.J. Abrams, que en televisión hace cosas muy buenas como Perdidos, a pesar de su discutido y defendible final, y en cine no tanto, como es este el caso, a pesar de haber dirigido algo tan notable como la nueva Star Trek. Podríamos recordar Misión: Imposible III, y darnos cuenta de que en el terreno de la elipsis, Abrams es el rey... Por tanto, vamos a llegar rápidamente a la conclusión de que no hay nada nuevo aquí, y todo, absolutamente todo, es conocido de sobra por cualquier espectador aficionado al cine de género.

El desarrollo de la historia es muy bueno durante la primera hora, en la que el guionista y director se centra principalmente en los personajes, en sus relaciones, sus traumas y sus motivaciones, cualquier cosa que obligatoriamente tiene que hacerse para conseguir un buen producto a ojos de la crítica. Por desgracia, esto no es suficiente si se quiere contar una historia con algo de coherencia, y aquí no hay tal cosa. Es más, en el último tercio del film parece que todo deja de importar un comino evitando dar cualquier explicación, reduciendo la trama a una simplicidad sensiblera alarmante, poniendo de manifiesto unas carencias arrolladoras a la hora de intentar plasmar convicentemente cualquier clase de idea en una pantalla.

Y es justo aquí donde está el punto clave que masacra salvajemente la película. Es un punto de inflexión en el que el corte abrupto que puede notar el espectador hace sentir la dilución total de la película. No hay nada más. Super 8 es una película tan vacía, pretenciosa y ridícula que se merece el aprobado raspadísimo sólo porque te mantiene pegado al asiento con la esperanza de que pase algo que merezca la pena. Eso, y unos jóvenes actores competentes son lo único que se salva. Ni siquiera los efectos especiales merecen mención, pues no dejan de ser tan típicos y resultones como los de cualquier producción palomitera del cine de hoy día (por supuesto, con excepciones).

Poco interés tengo en seguir hablando acerca de una película tan decepcionante, engañosa y simple como esta.

Un 5 justo.




Leer critica Super 8 en Muchocine.net

jueves, 20 de octubre de 2011

Los chicos del maíz: Génesis



Director: Joel Soisson
Con J.J. Banicki, Dusty Burwell, Kai Caster, Kelen Coleman.

Crítica:

Tras una notable primera entrega, seis secuelas y un remake hecho para TV que en algunos aspectos llegaba a superar al original, Joel Soisson dirige y escribe para Dimension Films una nueva entrega de Los chicos del maíz, en la que no se deja muy claro si es precuela o secuela. Yo opto más bien por colocarla en la categoría de secuela, ya que cualquier parecido con la cinta original de Fritz Kiersch es mera coincidencia.

La historia, en un principio, es la misma de siempre. Y sí, tenemos a la típica joven pareja que tiene que ir en busca de ayuda como consecuencia de la inoportuna y trillada avería en mitad de la carretera. Por esas cosas del destino y del cine acaban llegando a una casa de lo más siniestra regentada por una especie de predicador, y en donde las cosas raras se suceden por cada rincón... ¿Original? En absoluto. Lo único que queda llegados a este punto en producciones de semejante calibre es dejarse llevar por la trama, pero aquí hay un pequeño problemilla, y es que difícilmente somos capaces de comprender algo de lo que ocurre. A medida que pasan los minutos de cinta se van soltando más y más cabos, hecho que deriva en multitud de incongruencias argumentales e idas y venidas sin sentido. El guionista (y director) se ve incapaz de elaborar un guión fluido en el que se pueda explicar algo sin caer en la abstracción involuntaria.

La única razón por la que engancha medianamente el film es porque el espectador realmente espera que pase algo, lo cual es una verdadera pena porque, a fin de cuentas, la película era a priori bastante diferente de sus predecesoras. Y llega a producir tensión en ocasiones, aunque lamentablemente los buenos momentos de cine de terror se quedan aislados en un mar de contradicciones y situaciones ilógicas que no convencen a nadie que espere una historia cerrada y comprensible. Y, por si fuera poco, no es que los niños tengan un protagonismo muy claro y, de hecho, no aparecen más que al principio de la película. Podría haber recibido otro título diferente y no hubiese ocurrido nada, pues el único punto de conexión con el resto de la serie es el prólogo, que se desarrolla en el pueblo del film original. Nada más concuerda... y no hay manera de poder encajar nada de nada.

Algo a destacar de forma positiva, y con matices, es la presencia de Billy Drago, que no es que sea un actor de renombre pero al menos en cualquier producción de baja categoría como esta sirve para dar un toque entrañable que justificaría su visionado. Pese a todo, su interpretación es tan sobreactuada como siempre. El resto de actores, sinceramente, no lo hacen mal y, aunque sus actuaciones no son para tirar cohetes, no molestan en absoluto.

Mención especial se merece tanto el apartado de efectos especiales, que siendo escasos son convincentes, como el empaquetado final de la película, el cual no rezuma ese tufo pestilente a telefilm tan habitual en las producciones de última hornada.

Resumiendo, si eres un seguidor de la saga, échale un vistazo a esta prescindible novena parte, únicamente como curiosidad, porque está completamente alejada en cuerpo y alma de las anteriores, y hace que Los chicos del maíz 7: Revelación, sea una obra de arte. La sensación final que queda en el espectador es de insatisfacción. Insatisfacción ante una película montada a partir de un guión de nula calidad tan absurdo como carente de sentido, ilógico, mediocre y confuso. Ahí queda eso.

Un 3.

Próximamente, Los chicos del maíz vuelven a The Peibolster Cinema


La base de mi blog a partir de ahora va a ser la actividad continuada, siempre y cuando esté en mi mano, pues las obligaciones son las obligaciones y el trabajo es el trabajo. Como de momento no obtengo ningún tipo de remuneración por este curro que me marco, dejar de lado el trabajo diario sería una tontería.

Ahora bien, siempre intentaré satisfacer las necesidades cinéfagas de mis lectores exponiendo las opiniones sobre las películas que degusto, y para mi eso será lo más importante.

Creo que es interesante el ir creando expectación, así que a día de hoy comunico que en breve podréis leer la crítica de Los chicos del maíz: Génesis (Children of the corn: Genesis), la nueva entrega de la saga, dirigida por Joel Soisson, alejada del competente remake televisivo de 2009, y planteada como una secuela más. Sinceramente, el tema está agotado, pero a un servidor le siguen interesando este tipo de historias y creo que está muy bien el poder discutir sobre un directo a vídeo de esos que tanto nos gustan a los aficionados a este tipo de cine de barrio.

Saludos.

miércoles, 19 de octubre de 2011

The Human Centipede (First Sequence): Es hora de conocer al ciempiés humano...


Director: Tom Six
Con Dieter Laser, Akihiro Kitamura, Andreas Leupold, Ashley C. Williams.

Crítica:

He aquí la que quizás sea una de las películas más sádicas y turbadoras que haya podido disfrutar en muchísimo tiempo. La película del demente Tom Six, procedente de Holanda, es una oda a lo macabro, a lo insano y a lo salvaje.

Sin embargo, que este primer párrafo no os confunda, pues la verdadera fuerza de la película no reside en unos esperables efectos gore y tripas al viejo estilo, sino todo lo contrario. El film, que cuenta como dos pobres turistas americanas y un futuro desquiciado turista japonés son secuestrados por un médico alemán con el propósito de unir sus cuerpos a través de un único tubo digestivo, rezuma suficiente escatología y mal rollo como para poder prescindir de los susodichos y trillados efectos sangrantes. La premisa es brutal, y no se me puede ocurrir otro calificativo para la misma.



La fotografía, impecable, preciosa y de tonos claros e iluminados, ayuda muchísimo a la hora de impregnar las imágenes de una limpieza y pulcritud lo suficientemente turbadoras como para provocar la plena y total incomodidad del espectador, y más aún si éste está desprevenido. Es esa limpieza la que hace que uno se retuerza en el asiento y empiece a tener poco a poco verdadero mal cuerpo, especialmente durante la explicación detallada del Dr. Heiter (interpretado soberanamente bien por Dieter Laser) de cómo llevará a cabo la operación para la creación de lo que él denomina "ciempiés humano" y posteriormente cuando ya aparecen los tres condenados unidos boca-ano. Tremendo, no hay duda.

La película es lenta, pero desde luego también hipnótica, y no aburre. Es más, aunque en más de una ocasión se tenga que retirar la mirada de la pantalla y se lleguen a sentir náuseas, no se puede dejar de prestar atención a lo que estamos viendo (o intentando ver).



No es que haya abuso de efectismos, lo que beneficia, y mucho, a una historia, que sólo con su planteamiento ya es lo bastante obscena y cruda, a la par que atípica. ¿Se había visto alguna vez algo parecido? La verdad es que no, y aunque el arranque sea de lo más tópico y convencional, perturba más que cualquiera de los ejercicios de torture-porn de última hornada, como Hostel, Hostel 2 o Turistas, por citar algunas. El común denominador que tienen gran parte de las cintas de horror estrenadas en los últimos años es el típico grupo de turistas perdidos por Europa (Brasil en el caso de Turistas) que acaba siendo salvajemente masacrado por cualquier grupo de desgraciados hijos de puta, ya sean ejecutivos, palurdos o nativos. Aquí no ocurre eso, sino que es un científico, chalado a fin de cuentas, pero con ciertas motivaciones que aumentan lo turbador de la historia. Aquí merece especial mención el trabajo realizado por Dieter Laser: es espectacular. Hace un trabajo magnífico perfilando a un auténtico maníaco quirúrgico, y en verdad te crees su interpretación. Es verle a él y ver al Dr. Heiter.



El film impresiona, y bastante, por lo que recomendaría su visionado sólo a verdaderos expertos, pero, qué demonios, aquí este crítico ya está bastante curtido y no ha sido gracias a ver películas de dibujos animados, así que por algo hay que empezar, así que todo el mundo a ver The Human Centipede (First Sequence), primer capítulo de una trilogía.



Una estupenda cinta de terror, diferente, bestia, desagradable, con magníficos toques de humor negro y que, en general, puede incluirse entre lo mejor del cine de terror de los dos últimos años.

Un 8,5.