martes, 16 de noviembre de 2010

Los otros dos (The Other Guys)


Director: Adam McKay.
Con Mark Wahlberg, Will Ferrell, Dwayne "The Rock" Johnson, Samuel L. Jackson, Lindsay Sloane, Eva Mendes, Michael Keaton, Craig Robinson, Ray Stevenson, Steve Coogan.


Crítica:

El director Adam McCay (Hermanos por pelotas, Pasado de vueltas) y el cómico Will Ferrell vuelven a trabajar juntos en esta eficaz y desternillante comedia de acción en la que contamos con la siempre interesante presencia de Mark Wahlberg (Max Payne, El Incidente) además de con Dwayne "The Rock" Johnson y Samuel L. Jackson en dos breves pero tremendos papeles. Aunque la guinda la pone Eva Mendes, una preciosa mujer que hace un papel tan divertido como vacío.

Las mayores virtudes de esta película es que combina muy bien unos ingeniosos diálogos, unas situaciones tan tronchantes como delirantes, multitud de gags y guiños, unas notables interpretaciones y una trama que, pese a no ser nada del otro mundo, aporta el suspense necesario como para mantener el interés del espectador, aunque esto último sea quizás el elemento menos relevante, pues lo que interesa de verdad es ver en acción a los dos protagonistas. Los personajes que interpretan Ferrell y Wahlberg son cojonudos y una constante invitación a la carcajada más histérica.

Algo que beneficia mucho a The Other Guys es que es burra como ella sola. Se trata de una comedia ácida y salvaje que tiene la enorme virtud de no caer en el chiste fácil ni escatológico, algo realmente complicado en la comedia actual. Y esa es la principal razón para ir a ver esta película, pues se trata de una hora y media de risas en una historia bien narrada a la que tampoco hay que pedirle mucho más. Está bien montada (a excepción de un par de secuencias), está bien dirigida, bien interpretada, y en suma, tiene un acabado más que decente. Aunque quizás lo más importante es que deja una buena sensación en el espectador. Es cine agradable, simpático y de lo más apetecible para un domingo por la tarde.

Para los aficionados a la comedia descerebrada será todo un acierto, aunque otros espectadores más "exigentes" tal vez tengan problemas con esta parodia de las comedias de acción.

Un 7.

jueves, 11 de noviembre de 2010

Los ojos de Julia


Dirección: Guillem Morales
Con Belén Rueda, Lluís Homar, Julia Gutiérrez Caba, Pablo Derqui, Francesc Orella, Daniel Grao, Hèctor Claramunt, Joan Dalmau.

Crítica:

Los ojos de Julia
es un buen ejemplo de que, con ganas, el cine español puede dar obras de innegable interés para el aficionado al terror, siempre y cuando se alejen de ese cine destinado a minorías y que tanto reivindican los más puritanos y esquemáticos críticos y espectadores.

Tras los buenos resultados de El Orfanato, casi el mismo equipo vuelve a juntarse para entregar una cinta de terror psicológico cargada de suspense y sustos. Dirigida por Guillem Morales, responsable de algo tan lamentable como El habitante incierto, Los ojos de Julia es una película que se hace entretenida de principio a fin porque despierta el interés desde el primer minuto. Comienza de una manera contundente y sin andarse con rodeos, presentando el escenario principal en el que se desarrollará la película.

Los ojos de Julia es una película que recuerda irremediablemente, y para bien, al mejor cine de Argento y Bava, siendo un giallo actualizado cuya mayor virtud es que asusta y entretiene a partes iguales. El guión de Guillem Morales y Oriol Paulo toma prestadas bastantes ideas del universo Hitchcock, pero tiene un problema de base y es que en más de una ocasión está cogido con pinzas, por lo que decae cuando pretende ofrecer explicaciones. Pese a todo, y aún dejándose bastantes cabos sueltos y más de otra laguna argumental, el resultado final es de lo más satisfactorio.

Las secuencias de tensión están muy conseguidas, aunque en muchas ocasiones estén demasiado alargadas. A esa tensión y a esa sensación de terror compartida con el espectador contribuye enormemente Belén Rueda, que hace un trabajo espléndido. El resto de actores se limita a cumplir, y son tan forzados y postizos como acostumbrados nos tienen en este nuestro país. La fotografía y la música le dan un aire misterioso y tétrico al conjunto que aumenta aún más la sensación de asfixia y terror.

El final, con alguna que otra incoherencia narrativa, es algo excesivo, aunque no se hace demasiado previsible hasta los últimos minutos, lo que es un valor añadido a la hora de mantener el interés del espectador.

En suma, considero Los ojos de Julia como una dignísima cinta de terror, atmosférica, agobiante, entretenida y de consumo rápido y sencillo, pensada para los aficionados al género que quieran pasar un buen rato y, mejor aún, encontrar un título decente entre el cine patrio. Y, por si todo esto fuera poco, no escatiman demasiado en sangre cuando la situación lo requiere.

Un 7.

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sábado, 6 de noviembre de 2010

Híncame el diente (Vampires suck)


Direeción: Jason Friedberg, Aaron Seltzer
Con Jenn Proske, Charlie Weber, Matt Lanter, Chris Riggi, Marcelle Baer, Ken Jeong.

Crítica:


Los responsables de cosas como Casi 300, Epic Movie, Date Movie y Disaster Movie, vuelven a la carga con Híncame el diente (Vampires suck). Poco análisis merece un producto así, en el que no encontraremos ni un solo gramo de cine ni mucho menos el más mínimo sentido del buen gusto.

Cierto es que al ser una parodia de un film tan odioso y repudiable como Crepúsculo se ve con cierto agrado, únicamente porque no deja títere con cabeza y resulta medianamente divertido ver de nuevo a Bella y Edward (en este caso, ella se llama Becca) en su patética relación amorosa pero con la ácida visión de estos dos mediocres directores. Hay bastantes puntos hilarantes, eso es verdad, pero el conjunto no deja de ser penoso y lamentable. Es más, Híncame el diente es difícil de recomendar y poco merece el gasto que supone la entrada de cine, pues ver una cosa de semejante calaña en cine llegaría a ser hasta una ofensa al séptimo arte.

Vampires suck sólo sirve para ser consumida en grupo, y siempre con la idea de que lo que se va a ver es el mayor ejemplo de lo que el anti-cine representa. Es horrenda de principio a fin, pero hay que considerar como un regalo que sea superior a bodrios incomibles como Meet the spartans, pese a que no deja de ser el mismo chiste alargado sobre pedos, cacas y demás elementos que componen el humor escatológico, inmaduro e infantil que poco tiene que ver con el cine de humor arbsurdo (joyas como Aterriza como puedas están lejos de parecerse a cosas como este título).

Un 2, y demasiado bueno estoy siendo.

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Teaser de Don´t Stop

Aquí os dejo el teaser-trailer de la última creación de Sergio Morcillo, Don´t Stop. Un servidor tuvo la suerte de asistir a su estreno y, como bien indiqué en la correspondiente crítica, el resultado es apreciable cien por cien.

Espero que lo disfrutéis:

miércoles, 3 de noviembre de 2010

Déjame entrar


Dirección: Matt Reeves
Con Kodi Smit-McPhee, Chloe Moretz, Richard Jenkins, Elias Koteas, Sasha Barrese, Cara Buono, Chris Browning, Dylan Minnette, Jimmy 'Jax' Pinchak, Seth Adkins.

Crítica:

Inmersos en la oleada de remakes procedentes del otro lado del charco poca esperanza podemos tener de que en Hollywood rueden un producto con un mínimo de originalidad. La película sueca Déjame entrar, de Tomas Alfredson, fue una auténtica obra maestra que supuso toda una renovación del mito vampírico actual, tan maltratado con cosas como la saga Crepúsculo. Una nueva versión de la novela John Ajvide Linfqvist me parecía un tanto innecesaria pero, por una vez, y tras ver el buen trabajo que ha hecho Matt Reeves, director de Monstruoso, me tengo que retractar y dar una nota casi de sobresaliente.

Hacer una comparación con el film previo es prácticamente una tarea inevitable. Por ese motivo, Let me in es un film inferior al original pero que, por méritos propios, se convierte en una cinta que aterroriza, emociona y entretiene. El buen resultado se debe tanto a una dirección fenomenal de Matt Reeves como a una labor interpretativa de Kodi Smit-McPhee y Chloe Moretz realmente magnífica. Y es que los dos jóvenes actores aportan muchísimo carisma, lo que beneficia soberanamente a un título que necesitaba algún elemento añadido para no convertirse en un trabajo innecesario al cien por cien. El siempre interesante Elias Koteas hace también un trabajo de lo más destacable. El resto de secundarios que interpretan a los vecinos del conjunto de viviendas son meros monigotes que no reciben a penas desarrollo. Y he aquí un evidente punto negativo.

En cuanto a la historia en si, hay ciertos cambios con respecto a la primera adaptación, pese a que el esquema central es prácticamente el mismo. No obstante, son esos notables cambios los que hacen que el espectador no pierda interés alguno en ningún momento de la película. E incluso, gracias a ello, hay determinados momentos en los que, a pesar de lo predecible que Let me in pueda resultar, tenemos sustos garantizados y secuencias que impresionan y dejan sin aliento. Dentro de los cambios más significativos, hay que reseñar la ausencia física de la figura del padre de Owen (Oskar en la versión sueca), limitando su participación a meras e interesantes conversaciones telefónicas. La relación entre Abby y su padre es también mucho más sencilla y, sin embargo, no deja de ser tétrica, dramática a impresionante.

La parte del guión centrada en el acoso escolar al que Owen se ve sometido es magistral, y hace que el espectador sienta rabia y odio hacia los artífices de ese acoso. Está narrado de manera creíble y puede considerarse como una ácida y punzante crítica a la situación en los colegios actuales. Gracias a esto, Let me in tiene mucho que enseñar a la juventud de nuestros días.

Valorando globalmente Let me in, podemos considerarla como una película mucho más directa que su antecesora, a pesar de que su clara densidad narrativa no la convierte en un título pensado para todos los públicos, y mucho menos para un público joven. Es más, Déjame entrar es una cinta de terror pensada tanto para los fans de la obra original como para aquellos espectadores que, a falta de haber visto aquella, busquen un film terrorífico con contenido y alejado de las corrientes actuales.

Otro punto negativo es su tramo final, que es prácticamente un clon de la obra original, en el que llegamos a ver incluso planos idénticos y los mismos golpes de efecto. La pregunta es si era adecuado buscar nuevas tácticas o simplemente repetir lo que ya conocimos y funcionó.

En definitiva, Déjame entrar es una buena película de terror, en la que las interpretaciones, los efectos especiales y de maquillaje y la fotografía son totalmente impecables, y es de visión casi obligada para el aficionado. Se trata de todo un ejemplo de remake creativo, raro en los tiempos que corren, y de ahí su interés.

Mi nota: Un 8.5, merecido, pese a sus pequeños defectos.

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