lunes, 7 de junio de 2010

Mega Shark Vs. Giant Octopus


The Asylum Presenta Mega Shark Vs. Giant Octopus.

Dirigida por Jack Perez, con Deborah Gibson y Lorenzo Lamas.

Crítica:

La mejor película que han lanzado los de The Asylum hasta el momento se titula Mega Shark Vs. Giant Octopus, un enfrentamiento encarnizado entre dos criaturas prehistóricas como nunca habíamos visto... al menos en un producto estrenado directamente en DVD.

En vez de ser la típica película zarrapastrosa propia de esta gente (Universal Soldiers, AVH: Alien Vs. Hunter), esta nueva travesura de los chicos del asilo es bastante potable en lo que a entretenimiento se refiere. Es decir, que pese a su acabado cutroso, puede pasar perfectamente como otra de bichos del montón, siendo perfectamente disfrutable por todos los amantes a la serie Z, siempre y cuando estén dispuestos a ver un puñado de FX digitales que no dejan ver al espectador mucho de lo que ocurre en pantalla y dos bichos postizos arreándose de lo lindo.

La trama viene a ser, otra vez, la misma de siempre, con los tópicos y típicos científicos que hacen un tremendo descubrimiento, los militares rudos y sin modales dispuestos a servir a su país y los esperables romances entre los dos protagonistas. Mega Shark Vs. Giant Octopus es una contínua invitación a la carcajada, la sea debida al ver al pulpo destrullendo una planta petrolífera, al tiburón zampándose un avión en pleno vuelo (!!!) o a los científicos de pacotilla haciendo mezclitas de líquidos coloreados y poniendo cara de que saben mucho de todo. La verdad es que, si tenemos en cuenta que en el film sale el bueno de Lorenzo Lamas con su sempiterna cara de macarra chuloputas, ver un producto de semejantes proporciones debería merecer mucho la pena para el cinéfago sin remedio. Mención a parte merecen el resto de interpretaciones, las cuales, pese a ser mediocres en general, mantienen el tipo con respecto a otros bodrios rodados en condiciones parecidas. Y qué estimulante me ha resultado Deborah Gibson...

Cine hay poco, muy poco, pero diversión mucha. Planos trucados y repetidos los encontramos a mansalva, al igual que diálogos absurdos que intentan rellenar el vacío que supone la total falta de presupuesto, pero se trata de un bodrio tan entrañable que dejarlo pasar sería una estupidez. Lo peor que tiene el film es que se toma demasiado en serio a sí mismo en no pocos momentos, lo que aumenta aún más su encantadora ingenuidad.



Pese a ser un producto recomendable, se trata de una mala película, aunque sea una monster-movie que se eleva ligeramente por encima de la media habitual en las producciones de la casa. Eso sí, los maestros en el cine de bichos siempre seguirán siendo los de Nu Image, y es que cosas como Snakeman, Crocodile o Shark Attack aún son difíciles de superar, aún dentro de su cutrez. Ya me entendéis.

Un 3, pero qué buen rato me he pasado.

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