domingo, 27 de junio de 2010

El Padrastro


Dirección: Joseph Ruben
Con Terry O'Quinn, Shelley Hack, Jill Schoelen, Charles Lanyer, Stephen Shellen, Stephen E. Miller, Robyn Stevan, Jeff Schultz

Crítica:

Uno de los mejores thrillers de terror de la década de los 80 es este título dirigido por Joseph Ruben (El buen hijo, Regreso al paraíso, Misteriosa obsesión) y protagonizado por Terry O´Quinn. En el film, O´Quinn da vida a Jerry Blake, un hombre obsesionado con un ideal de vida perfecta, una casa de lujo, una mujer preciosa y niños encantadores. En una pequeña y tranquila ciudad cerca de Seattle, se casa con Susan, convirtiéndose en el padrastro de su hija de 16 años, Stephanie. En un principio, todo va sobre ruedas, a pesar de que a Stephanie le cuesta aceptar a Jerry como nuevo padre, pero ésta empezará a sospechar algo terrible, y es que tiene indicios para creer que él es el hombre que mató a toda su familia hace un año y nunca fue capturado...

El Padrastro es un inteligente thriller con elevadas dosis de terror beneficiado por múltiples factores, siendo el primero de ellos su soberbio guión, en el que participaron Carolyn Lefcourt, Brian Garfield y Donald E. Westlake. Es digno de alabanza el esmero puesto en la confección de un libreto potente, cargado de elevadas cotas de suspense y carga dramática, siendo a la vez directo, claro y conciso en sus planteamientos. En la película hay una tensión contínua que el espectador puede compartir en múltiples ocasiones. También se hace gala de un humor negrísimo en determinados puntos de la historia que no hacen sino acentuar ese tono macabro generalizado que emana el film.

La segunda gran virtud de El Padrastro son las interpretaciones. O´Quinn hace un trabajo sensacional como padre trastornado, siendo su sobriedad lo que más escalofriante resulta y su caracterización de demente ansioso por la vida perfecta es simplemente brillante. La interpretación del protagonista principal tiene una fuerte rival, Jill Schoelen, que interpreta a la hijastra adolescente, traumatizada y obsesionada con desvelar la verdadera identidad de su padrastro.

El film tiene escenas memorables que, evidentemente, no revelaré aquí, pero que han pasado a la historia del cine de terror modelo haciendo de este trabajo una de las obras más representativas de la década de los 80 y uno de los mejores psicothrillers. El mayor lastre, sin embargo, vendría a ser ese tono de telefilm que impregna cada fotograma de la película. No obstante, este es sólo un mal menor, puesto que contamos con una más que impecable banda sonora, netamente ochentera así como con unas limitadas pero acertadas dosis de sangre, sin llegar al exceso.

En definitiva, El Padrastro es una buena cinta de terror de recomendable visión para el aficionado, y más aún para completistas de la irrepetible década de los 80. Es entretenida, es ágil, dinámica y tiene un acertadísimo final que deja plenamente satisfecho.

Se merece el 9. Contó con dos secuelas y el año pasado con un insulso remake.

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