lunes, 21 de diciembre de 2009

Yo soy la justicia


Death Wish 2, de Michael Winner.

Con Charles Bronson.

Crítica:

Yo soy la justicia es el curioso e hiperfaccioso título que recibió en nuestro país Death Wish 2, superior secuela del título de culto dirigido por Michael Winner.

La razón de ser que tiene el film es que se trata de una segunda parte en toda regla, es una auténtica continuación que nos muestra a un recuperado Paul Kersey (Bronson) tras el asesinato brutal de su mujer por una panda de indeseables. Ahora, con residencia en Nueva York, una novia periodista y una hija que no se recuperó de su desgracia, la mala suerte vuelve a apoderarse de Kersey. Un nuevo clan de delincuentes asalta su casa y acaba con las vidas de su asistenta y de su hija, así que no tendrá más remedio que volver a poner en práctica sus antiguas costumbres callejeras.

A parte de que la cinta resulta mucho más violenta que su antecesora, es mucho mejor en muchos aspectos, que van desde las escenas de acción, las secuencias nocturnas hasta el implacable ritmo de la película. El film enfatiza mucho en la psicología de Kersey, a lo que ayuda una mejor interpretación del personaje por parte de Bronson, llegando un momento en el que el espectador de sumerge del todo en su violentísimo mundo. Incluso llegamos a aplaudir muchas de las brutales ejecuciones ante la maldad que desprenden los despreciables villanos.

Personalmente, considero Yo soy la justicia como una ejemplar muestra del cine de venganza, toda una declaración de principios macarra, violenta y justificadora del ojo por ojo, que se ve con sumo agrado y diversión. Es un film duro que calificaría como más de culto que la obra original. No obstante, tampoco es para todos los paladares.

La tercera entrega, El Justiciero de la Noche, fue un festival aún mayor de violencia, tiros, peleas callejeras e inverosimilitudes como puños.

Un 7.

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