martes, 23 de junio de 2009

Los Inmortales: El Origen.



Dirección: Brett Leonard
Intérpretes: Adian Paul, Thekla Reuten, Cristian Solimeno, Peter Wingfield, Jim Byrnes

Crítica:


Lejanos quedan ya los ochenta y toda aquella fabulosa colección de obras maestras de un cine lleno de vitalidad, o más bien, de magia. Entre las incomensurables joyas de aquella época se encuentra Los Inmortales, de Russel Mullcahy, cuya sombra se ha prolongado durante mucho tiempo. Entre las secuelas, se encuentran la psicotrónica Los Inmortales II: El Desafío, puesta a bajar de un burro por la crítica pero que, a pesar de ser un absurdo total, tuvo su punto; Los Inmortales III: El Hechicero, obviaba toda la segunda parte, al igual que Los Inmortales: Juego final, en la que nos encontramos con Adrian Paul, protagonista de la serie de TV, compartiendo cartel con Christopher Lambert. Además, también se ha estrenado un film de animación, titulado Los Inmortales: En Busca de la Venganza.
Y ahora he tenido el disgusto de ver esta Los Inmortales: El Origen, una película que, a pesar de algún detalle visual interesante, es tan sumamente vacía en un amplio abanico de aspectos, que termina por resultar un bodrio. Un argumento simple que se las ingenia para ser confuso, a la par que ridículo y desligado de las tramas de las anteriores películas de la serie. Si algo caracteriza a esta saga, es la falta de coherencia argumental entre los distintos episodios. Sin embargo, aquí se han pasado. Ignoro si algún punto de conexión tendrá con la serie televisiva, pero desde luego no se parece en nada a los anteriores épicos films, que a un servidor cautivan (desde la primera a la cuarta). Todo se resuelve cutremente para fabricar este producto de videoclub, desde los cutrosos FX hasta el epiléptico montaje videoclipero que, encima, recurre a reversiones de Queen en plan machacón...

El film encierra bastantes aspectos negativos, destacando por encima de todos el ya mencionado guión. Gracias a él poco podemos comprender de las verdaderas intenciones de la película, ya que se muestra incapaz de desarrollar bien ninguno de los personajes ni de enlazar coherentemente las distintas secuencias. Ante la falta atronadora de explicaciones y razonamientos, poco podemos hacer y no queda más remedio que dejarse llevar con el fin de poder comprender algo. Todo lo que pasa en el film sucede porque sí, y no hay más. Los monigotes desdibujados que son los personajes se limitan a ir de aquí para allá esperando ser escabechados.

La fotografía es de tonos chillones, y no hace más que realzar unos decorados bastante limitados y postizos, tan escasos como imaginación mostraron los responsables de esta innecesaria quinta entrega, sin duda, la peor de toda la serie.

Las peleas, que se supone siempre han sido el punto fuerte de esta fabulosa historia, se ven lastradas por la falta de presupuesto, por lo que, en un alarde de cutrerío abrumador, son resueltas mediante planos acelerados donde es imposible apreciar absolutamente nada. Y por si esto fuera poco, esta quinta entrega tiene el honor de contar con el villano más absurdo y patético de toda la serie, y eso que el papel interpretado por Mario Van Peebles en la tercera parte ya las traía...

Si bien la mayor parte de la película es un truño, al menos encierra algunos momentos de interés, bastante breves, pero ahí quedan. Y la mayor parte son apuntes visuales, como cité anteriormente, destacando algún que otro personajillo que, cuanto menos, resulta llamativo y curioso.

En definitiva, Highlander: The Source, es una patética revisión de la serie, tan innecesaria como poco excitante, y en algunos momentos (demasiados) resulta inconscientemente autoparódica y ridídula. Y, por si fuera poco, el poco inspirado guión pretende dar una vuelta de tuerca final explicando mediante breves flashbacks todo lo que ha ocurrido a lo largo de la escasa hora y media, con el único propósito de darle algo de sentido a una historia absurda y vacía que ni siquiera tenía una solución definida.

Un 3.


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