domingo, 11 de enero de 2009


Resistencia, de Edward Zick
Con Daniel Craig, Liev Schreiber, Jamie Bell, George MacKay.

Crítica:

Interesantísima historia basada en hechos reales acerca de la desesperada lucha de tres hermanos judíos, interpretados respectivamente por Daniel Craig, Liev Schreiber y Jamie Bell, quienes logran escapar de la muerte a manos de los nazis, encontrando refugio en los densos bosques de los alrededores de su hogar, que conocen desde su infancia. A partir de este momento, comenzarán una peculiar venganza contra los nazis: vivir, aunque para ello tengan que demostrar un coraje que se irá transmitiendo hasta atraer a más hombres y mujeres, jóvenes y ancianos, tan ansiosos de libertad como los tres hermanos.

Con esta gran historia arranca uno de los mejores films estrenados en salas en la última temporada, y gracias al cual he tenido una gratificante entrada en 2009. Con grandes dosis de espectacularidad e imágenes bastante crudas en determinados momentos, la película se desarrolla con lentitud pero sin dejar decaer el ritmo. La mejor baza del film es que muestra el lado más esperanzador y heroico de la Segunda Guerra Mundial, algo que lo hace especial y diferente hasta lo que ahora habíamos visto, pese a que guarda una clarísima relación con la tremenda La lista de Schindler.

Interpretada maravillosamente por el trío protagonista, cuenta además con una partitura de James Newton Howard que, tal cual, deja sin aliento. A pesar de que es una historia dramática que encierra momentos desgarradores, también deja un lugar para la acción, siendo estas escenas dignas de mención por el tremendo pulso con el que están rodadas. Son trepidantes y ayudan muchísimo al desarrollo de la película. Quizás su final sea un tanto abrupto, pero tras las más de dos horas que dura el film, se tendría que haber seguido contando lo mismo una y otra vez. Si algo he de echarle en cara a la película, es en referencia a un aspecto técnico tan importante como la fotografía: en determinadas escenas nocturnas el contraste es prácticamente nulo, hasta el punto de que resulta bastante complicado saber qué está ocurriendo en la pantalla. Sin embargo, en los planos a pleno día hay imágenes bellísimas de los bosques donde transcurre la acción.

Sin más, un producto gratificante, correctísimo, entretenido y cautivador. Merece mucho la pena, y oportunidades para salir del cine tan satisfecho no deben dejarse escapar.

Un 8.

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