jueves, 29 de enero de 2009

Cuenta conmigo


Dir: Rob Reiner
Con Will Wheaton, River Phoenix, Corey Feldman, Jerry O'Connell, Richard Dreyfuss, Kiefer Sutherland, Bradley Gregg, Bruce Kirby, John Cusack, Jason Oliver.

Cuenta conmigo es todo un clásico de los 80, la Era Dorada del cine. Había ideas, buenos guiones y actores que han pasado a un recuerdo imborrable. Este film está basado en un relato corto de Stephen King, y viene a contar la historia de cuatro jóvenes amigos que viven en un pequeño pueblo de Oregón, y la aventura que emprenden en busca de un muchacho desaparecido y supuestamente muerto. Este viaje supondrá para ellos un gran desafío ya que se emcontrarán en un ambiente hostil en el que deberán valerse por sí mismos...

A partir de este apasionante argumento, Bruce A. Evans y Raynold Gideon elaboran un magnífico a la par que sencillo guión que sabe tratar la adolescencia y el paso a la madurez con total naturalidad. Poco a poco consiguen introducirnos en los personajes principales y hablarnos de sus principales temores y sueños de futuro. Pero, por supuesto, todo ello se perfila con el peculiar punto de vista de unos chicos de doce años, nada diferentes a los de la realidad.

El film, además de contar con una magnífica recreación de la década de los 50, presenta unos notables apartados técnicos, tales como la banda sonora o una impecable fotografía. Aunque el verdadero logro del film es que estamos ante un drama encantador que, ni por asomo, se recrea en la provocación de la lágrima fácil. Es una historia de aventuras con tintes dramáticos y mucho más, es, por decirlo de alguna manera, un canto a la amistad y una magnífica muestra de la madurez, cosa que podemos ver a lo largo de todo el film, y más concretamente al llegar a su fin.

Cuenta conmigo es una película ya clásica de la década de los 80, con personajes inolvidables (¿cómo olvidarnos de Corey Feldman?), narrada en primera persona por la versión adulta de uno de los protagonistas, con ritmo y sentido de la maravilla a raudales. Un buen ejemplo de cine hecho con corazón y toda una obra de culto que nadie debería dejar escapar, además de ser otra muestra de la enorme vitalidad que tenía la industria cinéfila en aquella década.

Además, ver a Kiefer Sutherland en sus tiempos mozos, como ocurría con el otro clásico de culto, Jóvenes Ocultos, no tiene precio...

Un 9.

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