jueves, 25 de diciembre de 2008

Return to Sleepaway Camp


Return to Sleepaway Camp, de Robert Hiltzik.
Crítica:
Imagino que muchos conoceréis un título clave del slasher de los 80: Sleepaway Camp. Y si no lo conocéis, ya va siendo hora. Este título volvía a narrar una matanza en un campamento de verano, pero se diferenciaba del resto de clones en que los protagonistas eran, en su mayoría, niños, y en un salvajismo mayor, no sólo en los crímenes, sino en las rocambolescas situaciones de burla y humillación. Tuvo dos secuelas, Sleepaway Camp 2: Unhappy campers y Sleepaway Camp III: Teenage Wasteland. De todas ellas, en España sólo se estrenó la segunda parte, bajo el título de Campamento sangriento. No teníamos más hasta que el canal Showtime estrenó la primera doblada al castellano bajo el título de Campamento de verano, y hasta que salió en DVD la tercera entrega bajo el confuso título de Campamento sangriento 3. No queda más que decir que, a pesar de ser bestias y divertidas, estas películas de culto son malas con avaricia.

Hubo un intento frustrado de cuarta parte, que se quedó en un mísero corto con estructura de making-off, titulado Sleepaway Camp IV: The survivor.

Ahora, en 2008, ha aparecido en vídeo Return to Sleepaway Camp, del director de la original y, manteniendo ese tono irónico-salvaje de la primera, resulta entretenida a la par que igual de mala. Partiendo de una trama calcada a las anteriores, y más concretamente a la primera de todas, vuelve a situar la acción en el campamento Arawak, y vuelve a caer en los mismos tópicos y trucos. Si bien se debe destacar su manía en mostrar las humillaciones a las que se someten los chicos, a pesar de que resulta exagerado y cansino, el film tiene su punto de razón, y no se diferencia mucho de la realidad. Ese quizá sea el mejor punto de la película, junto con los bestias asesinatos que, aunque no muestran demasiada sangre, sí gozan de una mala idea y una bestialidad bastante enfermizas.

Con FX no demasiado potentes, unos niñatos molestos hasta la saciedad y un ritmo pausado pero hipnótico, se presenta esta quinta (más bien cuarta oficial) parte de la serie que no aporta nada y que más bien está preparada para sacar algo de dinero a costa del nombre, que aún permanece vivo en la memoria del aficionado. Y si algo le diferencia del resto, es la total y absoluta falta de sexo, a no ser que consideremos la amputación del miembro a la que se ve sometido un pobre infeliz.


Un 3,5.

No hay comentarios: