viernes, 12 de diciembre de 2008

Crepúsculo


Crepúsculo es, con toda seguridad, no sólo la peor película que he visto en cine este año, y eso que ha habido truños mayúsculos como la lamentable Max Payne o la floja Outlander. Dentro de todo el panorama fantástico que puebla la última cartelera, poco positivo se puede decir y, más aú, viendo semejante bodrio.

Twilight se ha basado en una novela que ha tenido mucho éxito y que la gente ha leído un montón, y el resultado ha sido un film vacío, blando, estúpido, irritante, molesto y destinado exclusivamente a jovenzuelas pazguatas y señoras de mayor edad. El cine adolescente, ese que salvo honrosas excepciones como la saga American Pie, ya no me interesa, está aquí ejemplificado y potenciado a la máxima expresión, pero aumentando, si cabe, todos los tópicos y moñerías varias del cine para espectadores con acné. Aunque creo que Crespúsculo ni siquiera puede considerarse cine.

Todo está rodado de una manera sumamente cutre y, si algo caracteriza al film, es su falta total de sentido del ridículo, resultando más que descojonante en la mayor parte de las ocasiones, por no decir que produce cosquilleo de vergüenza ajena. Todo ello debido, sin duda, a su condición de producto fabricado para arrasar en taquilla a costa de los jóvenes espectadores que demandan este tipo de trabajos. Es tal la vacuidad del producto en cuestión que la suavidad de muchas de sus imágenes llega a resultar insultante, y todo porque sus creadores (bueno, sus creadoras) han confundido términos y no han sido capaces de diferenciar entre crear un drama romántico y un pastel empalagoso con dosis extra de chantillí.

Lamentable resulta su plantilla de actores, sin excepción alguna, gracias al cual la dosis de descojone se incrementa cada vez que un vampiro hace su aparición en pantalla o que se muestra a la luz del sol (??) (curioso lo que les ocurre a estos seres), y lamentable resulta un guión superficial, sin pulir ni revisar, plagado de incoherencias y diálogos tan banales, imbéciles y poco elaborados como hacía tiempo que no veía en un blockbuster.

Como film de vampiros, Crepúsculo tampoco es capaz de aportar nada, pues sencillamente nos encontramos ante un drama adolescente de ínfima calidad en el que los seres de la noche (aquí también del día) son la propina al desconcertante relato. Y digo desconcertante porque no se sigue ninguna línea argumental en especial, ya que, sin ton ni son, mezclan antiguas leyendas indias con historias de amor y las andanzas de una nueva pandilla de vampiros que, a parte de ser finiquitada en un momento, está tan mal desarrollada que tampoco es capaz de salvar semejante subproducto de la quema absoluta.

Cargada de efectos especiales realmente cutrosos, el momento cumbre del film lo marcan las ralentizaciones a lo bullet-time. No pegan ni con cola, pero debe de ser que, siguiendo el ejemplo de Uwe Boll, la directora del bodrio pensó que eran lo más acertado.

En definitiva, Crepúsculo es un claro ejemplo de lo que el público pide: basura. Y lo penoso es que, encima, después reniega de lo que se le da. No hay cine aquí, pero tampoco diversión, ni sangre, ni vampiros ni nada que pueda justificar el descomunal, desproporcionado e injusto éxito que está teniendo esta cosa, siendo ira lo único que es capaz de despertar. Ira porque este tipo de bodrios arrase en taquilla, se abra paso entre la juventud actual y encima que directores/as con tan poco talento como la que aquí nos propone su producto estrenen en pantalla grande sus truños, cuando otras grandes películas pasan desapercibidas estrenándose en vídeo, o directamente quedan en el cajón.

Un 1, no se merece más este subproducto lamentable, penosamente juvenil y tremendamente aburrido. Dicen que habrá dos secuelas, pero conmigo que no cuenten, con los siete euros de la entrada ya he perdido demasiado dinero.

Leer critica Crepúsculo en Muchocine.net

4 comentarios:

Raúl dijo...

jajajajaja, te ha salido bien de dentro eh, menuda chusta debe ser para que pongas todo esto, jaja.

David dijo...

Totalmente de acuerdo. Produce vergüenza ajena y desesperación a partes iguales.

Peibolster dijo...

Qué a gusto me he quedado, coño...

Andres Pons dijo...

Vergonzoso filme.