sábado, 8 de noviembre de 2008

Zombie Strippers



Zombie Strippers, de Jay Lee.

Con Robert Englund, Jenna Jameson, Roxy Saint, Shamron Moore, Joey Medina, Penny Drake, Jennifer Holland.


Crítica:

Zombie Strippers es una grotesca y descerebrada comedia de terror de serie Z donde se combinan de manera perfecta sexo, chicas potentorras en progresivo grado de descomposición, denuncia social, terror, humor negrísimo y FX gore bastante eficaces.

El film en sí parte de una premisa tan absurda como es la totalidad de la película, y de puro delirante se puede ver sin prejuicios, siempre y cuando el espectador ponga de su parte y no espere absolutamente nada más que lo enunciado al comienzo. Sin más pretensión que divertir, Zombie Strippers se recrea en su carácter netamente cutre y, si en algo se esfuerza, es en resultar lo más vomitiva posible. Tampoco es que se ande con suavidades, pues las strippers campan a sus anchas sin un solo gramo de ropa y, teniendo en cuenta que nos encontramos frente a Jenna Jameson, poca sorpresa debemos mostrar.

El film en sí es bastante nefasto en determinados momentos, pero gracias a esa enorme casposidad es capaz de aportar diversión y entretenimiento a raudales. No se trata más que de la clásica historia de zombies creados por el gobierno para ser empleados como armas biológicas, pero esta vez ambientado en un night club regentado por un impagable Robert Englund. Todo es tan delirante y bestia como utilizar strippers muertas y putrefactas para amasar grandes cantidades de dinero. El descerebre es la razón de ser del film, destinado unicamente a espectadores de género masculino y amantes de la serie Z más zarrapastrosa y arrastrada, así como para aquellos aficionados al cine de género que no muestren ningún tipo de prejuicio.

Apocalíptica, provocadora y escandalosa, Zombie Strippers se atreve incluso a atacar al gobierno de Bush, y a criticar ferozmente todos los conflictos bélicos y maldades que están a la orden del día. Y lo hace de manera ácida y directa al nervio.

Puede que no estemos ante un gran film, ni siquiera que estemos ante un ejemplo de buen cine, pero sí ante una comedia de terror tronchante, grotesca, bestia, malhablada, desagradable y, en suma, absolutamente gratificante, aunque tan sólo sea por su descaro y su carácter ultraverbenero. No se toma en serio a sí misma en ningún momento, y vale muchísimo como parodia voluntaria, rasgo que eclipsa la pobreza de algunos FX.

Risas y ascos garantizados para todos los públicos...

6.

No hay comentarios: