jueves, 6 de noviembre de 2008

Transsiberian

Sorprendente, angustioso y correcto thriller del director de esa gran joya, El Maquinista, Brad Anderson. Heredera del clásico cine del maestro Hitchcock, se presenta esta cinta magistralmente interpretada por Woody Harrelson y Emily Mortimer, donde la paranoia, el miedo, el pánico y el tráfico de drogas así como la brutalidad policial, se dan cita en el tren transiberiano que da nombre al film.


Con un desarrollo contundente y firme, además de sazonado con una bella fotografía, el film va introduciendo poco a poco a todos los personajes que conforman la historia, que a pesar de ser gratificante y angustiosa, daba para más. La película en sí es bastante buena, pero el mayor problema que tiene es que su tramo final echa por tierra todo lo visto hasta el momento, gracias a un empecinamiento en recorrer los terrenos más trillados del género. Así, todo lo que empieza bien, acaba de una manera mediocre, cerrada y con pocas sorpresas. Luego, a pesar de una labor de dirección correcta, un diseño de producción impecable y una primera hora magistral, la cinta acaba convirtiéndose en una mera heredera del clásico cine negro pero altamente insatisfactoria.


Y es que la inverosimilitud de lo que se nos cuenta en los últimos minutos llega a resultar insultante.


¿Contradictorio? No, en absoluto. Transsiberian es un buen thriller, pero sin demasiada garra a partir de su segunda mitad, agradable y vistoso, pero con multitud de carencias.


Un 7, porque no está mal.

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