domingo, 9 de noviembre de 2008

Red de mentiras

Curioso y entrenido thriller de Ridley Scott en el que Leonardo DiCaprio interpreta a Roger Ferris, quien, según la sinopsis que figura en Filmaffinity, es el mejor hombre con el que la CIA de EEUU cuenta. En las operaciones que le llevan por todo el mundo, desde el Oriente Medio a Washington, su siguiente paso depende de la voz al otro lado de una línea telefónica segura - el veterano de la CIA, Ed Hoffman (Russell Crowe). Haciendo la guerra desde un portátil en los suburbios, Hoffman sigue la pista de un líder terrorista emergente que ha dirigido una campaña de bombardeos eludiendo a la red de inteligencia más sofisticada del mundo. Para sacar a los terroristas a la luz, Ferris tendrá que penetrar este turbio mundo, pero, cuanto más se acerca al objetivo, más se da cuenta que la confianza es una comodidad peligrosa y, al mismo tiempo, quizá la única que le sacará con vida...


Basada en la novela "Body of Lies", de David Ignatius, se presenta esta frenética historia rodada de manera impecable por Scott en lo que a aspectos técnicos se refiere. Conservando ese estilo visual desenfrenado que le caracteriza en sus últimas producciones, la presente historia no deja de ser satisfactoria aunque mejorable en gran cantidad de puntos. El principal problema del film es que, pese a su demoledor comienzo, pierde un tanto el rumbo hacia la mitad de metraje tornándose en una historia inverosímil, poco creíble y un tanto sensiblera y desacorde con lo que se supone pretende narrar.


Los dos protagonistas principales realizan un trabajo bastante notable, y Scott cuida absolutamente todo lo que quepa dentro de la pantalla, notándose claramente ese tono perfeccionista que tanto le ha caracterizado a lo largo de los años. Luego, desde ese punto de vista, la película se muestra victoriosa. Otra cosa es su desarrollo, bastante tedioso y difícil de seguir, llegando a complicar la trama hasta tal punto que resulta cuanto menos curioso que al final experimente una dilución tan marcada para reducirse, tal cual, a la nada más absoluta.


Sin embargo, los aspavientos y el dinamismo contribuyen notablemente a aumentar la calidad de la cinta

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