miércoles, 17 de septiembre de 2008

Ovejas asesinas


Black Sheep, de Jonathan King.
Oliver Driver, Nathan Meister, Tammy Davis, Danielle Mason, Peter Feeney.


Crítica:


Mirad este argumento: En una bonita y perdida granja de Nueva Zelanda, un científico está llevando a cabo un arriesgado y peligoso proyecto de ingeniería genética. A través de él pretende crear la oveja perfecta. Pero cuando una pareja de ineptos hippies activistas defensores del medio ambiente roba un vial que, accidentalmente se abre, se libera un cordero mutante que infecta a miles de ovejas con su mordedura, así como a seres humanos. Humanos y ovejas infectados se convierten en seres agresivos y sanguinarios con el único objetivo de acabar con la raza humana. ¿Mola, eh? ¿Es absurdo, verdad?


La elección de semejante animal para una cinta de terror no puede hacer esperar algo serio. Pues lo que viene a continuación es un festín gore, con diálogos tronchantes (unos más afortunados que otros), mutilaciones y experimentos variados, hombres-oveja y una clara denuncia ecologista a la manipulación genética y la explotación de los recursos naturales del planeta. Y no busquéis más pretensiones, porque no las hay.


Aquí lo que realmente importa es que Ovejas Asesinas es una monster-movie de serie B que homenajea a otras tantas cintas del estilo, y que se trata de un producto destinado a los espectadores más desprejuiciados amantes del género fanta-terrorífico. Provista de una bonita fotografía y unos artesanales y resultones FX, esta psicotrónica cinta supera con creces a cualquier otra película de terror-con-bicho de esas que llenan las estanterías de los videoclubes.


Sin más, una idea original, psicotrónica y divertida para una genuina comedia gore, verbenera y disparatada que encierra momentos realmente grimosos.


Un 6.

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