lunes, 8 de septiembre de 2008

Crónicas III

Bueno, pues ya que en el trabajo no hay mucho que hacer hoy, aprovecho para hablar sobre las consabidas Crónicas de Agosto, mes en el que he podido ampliar mi sabiduría cinéfila (o más bien, cinéfaga). Dentro de la inmensa variedad de títulos, recurrí a una saga ya clásica y entrañable para el aficionado, House. Si recordáis, cuatro eran las películas que componían la saga, pero me dejé la tercera puesto que aquel estupendo film de James Isaacs (Jason X, Skinwalkers: El poder de la sangre) ya me la sabía de memoria.



La primera de la saga, House, Una Casa Alucinante, es un curioso y entretenido film de Steve Miner, que combina humor y terror, aunque tiene el inconveniente de que no saca partido alguno de la historia ni de la casa que da título el film. Y es que, a pesar de que el film protagonizado por William Katt (sí, el gran héroe americano), resulta de lo más psicotrónico y divertido, su falta de originalidad en algunos momentos termina por restarle calidad a la ya de por sí casposa propuesta. Aún así, es todo un clásico a su manera.

House II: Aún más alucinante, de Ethan Wiley, es bastante mejor que su predecesora. Sin tener mucho que ver, esta segunda película nos ofrece una interesante idea acerca de una misteriosa Calavera de Cristal de origen azteca escondida en la mansión que da nuevamente nombre al film. Una delirante comedieta de terror, cargada de asombrosos FX, imaginación y sentido de la maravilla a raudales, completamente superior a la original y mil veces más divertida. No es terror, es una comedia, como ya he dicho, cargada de guiños y detalles delirantes. Y es que un film que combine casas encantadas con pterodáctilos, ratas gigantes, trogloditas, aztecas, forajidos del Lejano Oeste y calaveras de cristal no puede ser despreciado por el aficionado de pro. Sin duda, si tenéis la oportunidad de disfrutar de un film de esta serie, por favor, que se trate de este. No lo lamentaréis.

La que si que no se merece ni un aplauso es la mediocre y nefasta cuarta parte, House IV (un delirio de originalida hasta en el título). La basura en cuestión cuenta la historia de dos hermanos, uno de ellos nuevamente interpretado por William Katt. Es un bodrio mayúsculo... cutre, ridícula, una vulgar mezcla de comedia imbécil con terror de cuarta, tan lamentable, vacía y aburrida que no hace ni una pizca de honor a las anteriores. Un comienzo prometedor que se diluye a los quince minutos gracias (es un decir) a un buen número de escenas grotescas que no hacen nada de juego con el supuesto drama sentimental que intenta narrar el film. Basura en estado puro (perdón, en estado puto).


Y, como es tarde, os dejo de leer pero me evado a dormir. Mañana más y mejor.