miércoles, 17 de septiembre de 2008

Batman Vuelve

Batman Returns, de Tim Burton.

Con Michael Keaton, Danny DeVitto, Michelle Pfeiffer y Christopher Walken.


Crítica:


Una saga recientemente revitalizada como la de Batman merecía una revisión de las entregas anteriores. Aunque las espléndidas Batman Begins y El Caballero Oscuro dejaban el listón enormemente alto, tenía necesidad de hacer una revisión a las entregas anteriores. Mi veredicto es que una y no más. El film elegido fue Batman Vuelve, de Tim Burton, y me atrevo a decir que es un bodrio mayúsculo que supera (en cuanto a malo) a la primera entrega.


Protagonizada nuevamente por Michael Keaton, este siniestro producto gótico es una auténtica oda al sinsentido y la estupidez. Partiendo de un guión que intenta buscar un tono cómico, la historia que narra la película es considerablemente inferior a la anterior y, lo peor de todo, muchísimo más infantiloide. Si encima tenemos en cuenta ese estilo violento que pretende Burton, el tono infantilón se hace mucho más evidente, convirtiendo la película en un producto ridículo y extremadamente aburrido (aunque algo menos que la primera). La falta de lógica invade por completo el argumento, hasta el punto de que las motivaciones de los villanos elegidos para la ocasión, brillan por su ausencia, o son de lo más absurdos. Así, ¿qué demonios pretende El Pingüino? ¿Por qué Catwoman surge de repente al caer desde lo alto de un edificio? ¿Cómo consigue Pingüino los planos del Batmóvil? ¿De dónde ha sacado toda esa tecnología superavanzadísima? Son preguntas tontas que contribuyen a que el film me resulte cada vez menos convincente. El libreto hace aguas por todos lados, no sólo por su carencia total y absoluta de dramatismo, sino porque no cuenta absolutamente nada. Se limita a proponer una historia vacía de nulo interés, alargada inútilmente dada la ausencia total de ideas innovadoras.


Todo el esmero que Burton pone en la puesta en escena, aquí más postiza que en original, se resta del esmero que podría haber puesto en la realización de las escenas de acción, que además de que son pocas, muy pocas, son extremadamente malas. Toda la esencia del personaje de Batman queda completamente diluída y eclipsada por la odiosa manía del director de centrarse más en los secundarios que en el propio personaje principal. Y si la primera película debería haberse titulado Joker, esta vuelve a ignorar al Hombre Murciélago, aunque de manera menos descarada que el primer film.


Interpretaciones sobreactuadas y mediocres, diáologos ridículos, simples y poco elaborados, una nula indagación en la psicología de los personajes, unos FX cada vez más flojos (¿a alguien le resultaron convincentes esos pingüinos de peluche?) y unos decorados de cartón piedra son también datos a tener en cuenta a la hora de ver esta segunda incursión de Burton en el personaje. Si acaso lo mejor sería su banda sonora y aún así dista mucho de ser buena.


En resumidas cuentas, un film torpe, aburrido, absurdo, carente de un mínimo de lógica exigible y, lo peor, demasiado ridículo. Los referentes cinéfilos del mítico personaje creado por Bob Kane no deberían de ser nunca los bodrios firmados por el sobrevalorado Burton, sino los dos nuevos trabajos de Christopher Nolan. No perdáis el tiempo con este producto tontorrón.


Mala. La mejor entrega de Batman siempre será Batman & Robin (por supuesto, es coña).

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