miércoles, 9 de julio de 2008

CRASH


CRASH, de David Cronenberg
Con Holly Hunter, James Spader, Deborah Kara Unger, Elias Koteas, Rosanna Arquette

Hasta 1996 he tenido que retroceder para encontrar la mejor película que he visto este mes. Partiendo de la novela de James Graham Ballard, David Cronenberg escribe y dirige esta auténtica obra maestra.

Una noche James Ballard (James Spader) sufre un accidente embistiendo su coche contra el de Helen (Holly Hunter). Tras salir del hospital, ambos entablan una relación de lo más siniestra. Gracias a Helen, James conocerá a un misterioso personaje interpretado por Elias Koteas, y junto a Helen le introducirán en un mundo dominado por el sexo, el dolor y una débil frontera entre la vida y la muerte.

Gracias a esta interesante premisa, Cronenberg nos cuenta una retorcida y oscura historia que indaga en un mundo malsano y brutal y en los abismos del ser humano, dominados por la violencia y el vicio. Plagada de escenas de sexo softcore, el hipnótico ritmo del film nos atrapa e introduce en una visión particular de masoquismo: la sensualidad y el placer que pueden producir los accidentes de tráfico.

Realmente provocadora, desagradable y fascinante, una durísima historia de difícil clasificación y verdaderamente difícil de analizar, que encierra salvajismo al volante, velocidad, recreaciones de accidentes brutales, masoquismo, la fascinación por la modificación, metalización y deformación del cuerpo, sexo ardiente tanto hetero como homosexual practicado tanto en grupo, como en la intimidad o en público, sodomía, excitación por los vehículos y montones de detalles retorcidos, enfermos y difícilmente aceptables por el espectador puritano y biempensante. Técnicamente impecable y magníficamente interpretada (James Spader hace un sobresaliente trabajo seguido de cerca por la sugerente Deborah Unger), este incómodo film no puede considerarse para todos los espectadores, pero sin duda alguna es una sabia elección para todos los aficionados al cine con mayúsculas y a las rarezas de estética euro. Eso sí, la película es verdaderamente enfermiza y está fabricada para coger con guantes quirúrgicos, pero no deja de ser un fiel reflejo de las deformaciones de la mente del ser humano, no sólo del mundo actual, sino de toda su historia. Y es que el hombre es capaz de cruzar todo tipo de fronteras y límites.

Posiblemente, sea la mejor película de este director y, con total sinceridad, a pesar de su crudeza y violencia metálica y descarnada, os recomiendo que la echéis un vistazo, si creéis que seréis capaces de aguantarlo. Estamos, sin dudarlo, ante uno de los mejores ejemplos de cine comprometido y malsano.

Obra maestra.

Leer critica Crash (1996) en Muchocine.net

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