domingo, 22 de junio de 2008

El Increíble Hulk.


Absolutamente dinámica es esta nueva versión del famoso personaje de Marvel, tras el interesante, que no brillante, trabajo de Ang Lee en 2003. Si bien la primera versión elaboraba una historia nueva (siendo ese su mayor lastre), siendo un trabajo pensado para el mero disfrute de la crítica seria, esta nueva versión (mitad secuela y mitad remake) dirigida por Louis Leterrier (Transporter 2) se acerca a la esencia de la famosa serie de TV y, de hecho, además de contar con bastantes cameos de personajes de la serie, la trama es una adaptación de dicha serie. Parece ser que se ha querido evitar cualquier punto de conexión con el film original y aquí somos testigos de un nuevo comienzo, bastante más prometedor.

Ahora Bruce Banner es un fugitivo, a quien el gobierno quiere cazar para ser usado como arma. Pero no es sólo eso, pues Banner es un personaje atormentado que sufre una gran lucha interior, aquí por razones del destino, no porque fuera engendrado como tal monstruo. Si bien en el film anterior todo se antojaba bastante forzado, aquí ocurre lo contrario: nuestro protagonista está condenado a vivir con su bestia interior hasta que encuentre una cura. Pues, a pesar de que se mantiene la esencia de la anterior, todo está narrado sin el más mínimo brote de aburrimiento, y el resultado, puedo garantizar, que es muy bueno.

El inicio del film es casi lo mejor, y es que en poco más de cinco minutos, a través de créditos planteados como flashbacks, se nos pone en situación y se nos vuelve a contar la historia, cambiando un poco las cosas, y respetando lo que tuvo que ser en un principio. No hace falta recurrir al estilo de cómic que usó Ang Lee en la anterior, aquí basta con respetar la historia original y no andarse con aspavientos ni idas de olla. ¿Qué sentido tenía cambiarlo todo?

A partir de aquí, el film es un apoteósico viaje por la búsqueda de una cura para Bruce, mientras el Ejército le pisa los talones, hasta un enfrentamiento final con Abominación. La película, a parte de ser un torrente de adrenalina, cuenta con unas interpretaciones superiores a las del film anterior (aunque el doblaje de Liv Tyler es nefasto y su elaboración del personaje algo sosa), unos FX verdaderamente notables y algunas acertadas dosis (mínimas) de momentos cómicos. El mayor logro de esta cinta es que no se hace aburrida en ningún momento, y eso le suma puntos de inmediato, además de los detalles ya mencionados, entre los que creo que el más importante es el esforzado guión, a pesar de que este cuenta también con alguna laguna.

Como ya he mencionado, los FX se han superado a sí mismos. La primera adaptación contaba con unos CGI bastante buenos (aunque se empobrecían en algún momento) pero en esta pseudosecuela son prácticamente brillantes y el diseño de Hulk es impresionante, ya que, con todo detalle, podemos ver como se mueven sus músculos, como se tensan sus tendones y como resbalan las gotas de lluvia sobre él. Todo con un detalle alucinante.

Entre lo peor, sólo señalar que un servidor ya se cansa de los típicos desenlaces cargados de FX infográficos, clónicos unos de otros. Salvo esto, el resto de la película es más que notable. Lógicamente, se ha ganado el favor del público pero no tanto el de la crítica. ¿Por qué será?

Un siete, porque es cine de entretenimiento de calidad. Y encima la sorpresa del final es impresionante.

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