sábado, 28 de junio de 2008

The Contract



The Contract, de



Hoy ha tocado ver The Contract. A pesar de que guarda momentos de indudable interés, me ha dejado un tanto escéptico este thriller de serie B protagonizado por Morgan Freeman y John Cusack.



Esta vez Freeman interpreta a un cazador a sueldo, el cual sufre un terrible accidente y, por puro azar, coincide en el mismo bosque con un padre preocupado (Cusack) y su hijo, en plena aventura montañera reconciliadora. A petición del policía (muerto) que custodia al enigmático mercenario, padre e hijo deberán llevarle ante la justicia. A medida que pasa la película se revela algún que otro dato interesante, aunque no suficientes como para explicar la trama al completo, lo que deriva en el mayor problema de la cinta. Es un thriller para pasar el rato, con acción, interpretaciones medianas, pero con demasiadas lagunas y agujeros de guión y, por tanto, de una banalidad abrumadora que deja con ganas de mucho más.



A modo de ejemplo: ¿Cuál es el papel del FBI en el film? ¿Qué pinta Morgan Freeman en un cementerio al comienzo de la cinta? Preguntas sin respuesta que acaban por desconcertar al espectador.



El comienzo es prometedor y, desde luego, hace que te intereses por el film, pero la gran falta de explicaciones y el ritmo pausado acaban por producir sopor en determinados momentos. Y he aquí el segundo problema: la falta de ritmo y una carencia de pulso bastante importante.



Ridícula no es en ningún momento, pero el libreto está plagado de puntos cómicos a cargo de la policía, los cuales acaban por estomagar y resultar cansinos. Por el contrario, Freeman tiene algún momento graciosillo bastante logrado.



Un final un tanto abrupto, aunque optimista y algo sorprendente para un thriller muy mejorable y un tanto intrascendente salvado por algún momento de acción, bastante violencia y el par de protagonistas, en papeles algo diferentes a su tónica habitual, lo que, sin duda, ayuda a darle algo de originalidad (poca) al invento.



Pasable, así que le doy un cinco, pero lacia...

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