miércoles, 9 de abril de 2008

Cocodrilo: Un Asesino en Serie

Cocodrilo: Un Asesino en Serie.


T. O.: Primeval
Año: 2007
Dur.: 93 min.
País: EEUU
Director: Michael Katleman
Guión: John D. Brancato, Michael Ferris
Música: John Frizzell

Fotografía: Edward J. Pei
Reparto: Dominic Purcell, Orlando Jones, Brooke Langton, Jürgen Prochnow, Gideon Emery
Productora: Touchstone Pictures / Hollywood Pictures


Mi Crítica:


Las películas de suspense con bicho tienen dos formatos. Uno de ellos es centrarse en el animal tal cual y mostrar una masacre a manos del mismo a lo largo de toda la película. Otras utilizan la presencia de la bestia (ya sea un tiburón, un cocodrilo, serpiente, conejo, cucaracha, etc.) como propina para otro relato. Es decir, que si en Shark Attack se mezclaban las tramas de suspense telefilmesco con las historias de tiburones asesinos, en Tiburón, la venganza se llegaba a mezclar el drama sentimental con el terror submarino, en el filme Cocodrilo, un asesino en serie, se nos cuenta una especie de historia poco clara sobre la violencia y la tiranía en África estilo denuncia social, centrada sobre todo en la figura de un tirano conocido como Pequeño Gustav que tiene atemorizada a media Sabana, quien acaba siendo la figura principal al ser objeto de una grabación embarazosa en la que se le puede ver ejecutando a una familia entera. Y, claro está, el cocodrilo llamado Gustav es la propina, pues se trata de un bicho sanguinario que se ha ido cobrando vida tras vida a lo largo de los años, y a por el que se envía a un grupo de reporteros, con el objeto de cazarlo con la ayuda de un experto en el tema y un guía (tópicos, ambos dos).


Como ya he dicho, el móvil principal de la película es esa grabación perpetrada por el amigo del protagonista (Orlando Jones, para más señas), y los sanguinarios y violentos esfuerzos por parte de los secuaces de Pequeño Gustav por conseguir la cinta incriminatoria. En cuanto al cocodrilo en sí, tarda en aparecer lo suyo, pero al menos eso sirve para seguir manteniendo el suspense, y creo que la combinación de ambas historias está bien conseguida, pues vamos a ser sinceros, está bien ver films de bichos agresivos donde estos tienen un protagonismo total, pero en ocasiones no viene mal que te cuenten una historia algo menos convencional aunque sea tirando por derroteros que se alejen de la figura del animal. El resultado es muy superior a otros títulos recientes como Anacondas o MegaSnake (esta última bastante divertida).


Los actores cumplen bastante bien, aunque me dio la impresión de que Dominic Purcell (Prison Break) no se había cambiado de atuendo para rodar la película, pues sale exactamente igual que en la sobresaliente serie que protagoniza. Y también tenemos a Jürgen Prochnow, que hace un papel parecido al que hizo en la obra de culto House of the dead, aunque aquí en condiciones (de este señor, os recomiendo ver el cambio radical que se pega en Heart of America). El resto del equipo, incluyendo los nativos, es bastante tópico pero cumple.


Desgraciadamente, lo peor de todo el conjunto, es el propio cocodrilo, el cual tarda en aparecer de cuerpo completo hasta casi cincuenta minutos de metraje, y su diseño es totalmente infográfico, y llega a cantar tanto como la serpiente de Anaconda. No hay animatrónica, sólo CGI, por lo que, por lo menos, se ahorran los fallos de continuidad, cosa que no ocurría en la superior serie B Cocodrilo: Aguas Sangrientas. Aún así, la película es lo suficientemente violenta como para que merezca la pena y, qué demonios, es una película de serie B, así que cosas peores he visto. Otro punto flaco del filme es que, además de la infografía del animal y de lo poco que sale, cuando lo hace es tan rápido que cuesta distinguir lo que ocurre, y es algo que pasa en casi todos los ataques, cuando estos no ocurren fuera de plano, lo que, por lo menos, ayuda a hacer que las muertes sean algo más turbadoras y desconcertantes. El estilo videoclip ayuda poco en algunos casos, porque el director aprovecha para meter planos nuevos cada dos segundos, algo exagerado en los créditos que, afortunadamente, cesa al finalizar éstos.


La verdad es que, sin ser nada del otro mundo, es una notable producción de cocodrilos africanos con dosis de brujería, denuncia social, sangre, acción y ritmo, entretenida y muy superior a otros bodrios de corte similar como Mandíbulas.


Os recomiendo esta película en programación doble con Cocodrilo: Aguas Sangrientas.


Un siete.


1 comentario:

Andres Pons dijo...

No me gusto nada de nasda.
Lenta y aburrida.