jueves, 27 de marzo de 2008

Uwe Boll´s Heart of America

Uwe Boll versionando Elephant:

Imagino que Uwe Boll debió de flipar cuando vio Elephant, de Gus Van Sant, igual que cuando vio Seven, de David Fincher. Y se volvió a decir: "Voy a hacer algo parecido". El resultado fue Heart of America: Home Room, posiblemente una de sus películas más interesantes, al centrarse como debe ser en el mundo del acoso estudiantil. Si en Elephant, toda la esencia del film se resumía en la presentación de los chicos y la masacre final, en este Heart of America ocurre algo parecido pero justificando (es un decir) el acto salvaje perpetrado por los dos muchachos con los maltratos y humillaciones que sufrieron en el instituto. Es decir, una idea que a mí se me ha pasado por la cabeza más de una vez dada mi traumática experiencia en los años de instituto, y que aquí Uwe Boll lleva a la máxima expresión y, por consiguiente, creo yo que se muestra más o menos capaz de hacer una reflexión doble porque, por un lado, pone de manifiesto el lamentable modo de vida estudiantil y su salvajismo, y por otro, hasta donde puede llegar la desesperación de un chaval ante sus acosos diarios por parte de un grupo de indeseables. E incluso se centra en la humillación sufrida por una estudiante por parte de su propio profesor (con lo que también me siento identificado). Ah, y además tiene sorpresa final y todo.
El bueno de Boll siempre me ha producido diversión con sus películas, pero con este drama me ha causado algo más. Y es que, además de interesante, resulta que está bastante bien rodada, pero también cuenta con elementos marca Uwe Boll, como determinados momentos de música machacona y un final que cuenta con un montón de referencias a casos reales de violencia en las aulas (incluyendo Columbine) y es que la exageración define a Herr Doctor, y creo que con un par de referencias bastaba, no con la parrafada final que parece un Alone in the Dark a la inversa. Cabe destacar, sin ninguna duda, el tremendo parecido con su obra de referencia, Elephant, tanto en su desarrollo como en su fotografía, algo que podría catalogarse de defecto, aunque hay que reconocer que le da al producto una estética bastante acorde con lo que está retratando.
Aún así, un drama bastante gratificante y con bastante fondo, a pesar de contar con escenas algo vacías en determinados momentos y el típico desorden temporal marca de la casa. Además, cuenta con su plantilla habitual de actores, como Michael Paré, Jürgen Prochnow, Will Sanderson y Brendan Fletcher, así como otros tantos jovencitos

Pero, en fin, que la cosa funciona, aunque por estos lares no ha llegado ni en pintura, y resulta difícil de conseguir.

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