lunes, 10 de diciembre de 2007

SUNSHINE


En este blog se sabe distinguir el buen cine, pues hay que dedicarle algo de tiempo, y no solamente a la serie B más arrastrada, desgastada, divertida y, en definitiva, cutre. Hay más allá, mucho más allá, pero ver buen cine no implica recurrir al llamado "cine de denuncia", que lo único que fomenta son miradas de desprecio e incomprensión hacia quienes no encuentran nada entretenido ni divertido en ese tipo de cine. En más de una ocasión he tenido que afrontar todo tipo de situaciones en las que, amigos sin ir más lejos, me han amordazado y acorralado contra una pared diciendo la frase célebre de "reconoce que esa película es una mierda". Lejos de conseguir que cambie en cuanto a mis opiniones he de advertir de la existencia de muy buenas películas de sci-fi y terror que, contando con elementos dramáticos interesantes, dejan bien claro que no hay que ser un pelma para conseguir una película de altura, como es el caso de Sunshine, de Danny Boyle, posiblemente uno de los más interesantes cineastas del panorama actual. Cuando decidí ir a ver el filme, un amigo me dijo: "Acabas de elegir uno de los mayores bodrios que hay ahora en cines". "¿La has visto y no te ha gustado?" fue mi pregunta, y la respuesta que propició fue "No, pero se supone". ¿Se supone qué? ¿Qué hay que suponer? ¿Que no tienes ni idea de quién es su director o que ni siquiera tienes idea de cine? Siempre lo digo, para juzgar hay que ver y no caer en ese mundo de miraditas de superioridad e idiocia que inunda esas situaciones en las que se intenta hacer una defensa de lo que te gusta. ¿Qué a tí no te gusta? Bien, se acepta, pero deja en paz mi opínión y toma dos caminos: prosigue con tu cine alternativo (que también tiene elementos de indudable interés) o degusta este trabajo sin antes pre-juzgarlo y sin juzgar a quién lo ve.


Sunshine es una magistral entrega de sci-fi del director de Trainspotting y 28 días después. Un cambio radical de registro donde la mayor energía recae sobre sus espléndidos efectos visuales así como la enérgica inventiva y peculiar estilo de Boyle. Un film potente, equilibrado y dotado de un dramatismo y belleza como pocas veces vemos en un film tan espectacular. Pocos detalles negativos (por no decir ninguno) se pueden encontrar a este prodigio impactante, tenso, innovador y tremendamente original, que en unos años será de culto, no apto para el espectador medio ni mucho menos para ese tipo de espectador que se atreve a rechazar una historia tan apasionante sólo porque es de ciencia-ficción.


La película nos cuenta la historia de la nave Icarus II, de viaje hacia el Sol con el propósito de lanzar una bomba nuclear hacia el mismo para devolverle la energía que poco a poco se ha ido consumiendo en él y así salvar nuestro amado planeta Tierra. Ante tan interesante premisa tenemos una puesta en escena sobria, impecable y apoyada en unos decorados que recuerdan a la clásica Alien de Ridley Scott, con la que guarda más de un punto en común, se hace brutalmente entretenida y sin duda, hay que destacar su maravillosa banda sonora, cargada de dramatismo y sensibilidad.


Entre la plantilla, tenemos de nuevo bajo la batuta de Boyle a Cillian Murphy, tan grimoso y tremendo como siempre (es un pedazo de actor). Este filme supera con creces a otros títulos de corte similar como Armageddon, donde los efectos especiales están puestos al servicio de la historia. Una mediocre calificación general, donde se pone en evidencia que poco se valoran aspectos importantes como la impecable fotografía, el trabajo actoral y la propia realización de la película. Sunshine es una obra magistral de un director magistral, digno de seguir y tener en cuenta.Lamentablemente, no se comparten mis opiniones.


Una pena, porque es un filme de calidad.

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