lunes, 26 de noviembre de 2007

Jason X (o En el espacio nadie puede oir tus gritos...)

Y para rematar ya la saga Viernes 13, a falta de la crítica de Freddy contra Jason, que publicaré la semana que viene, aquí os comento la novena entrega de la célebre franquicia. Allá por el 2002 se estrenó en cines en España un film titulado Jason X, que no era sino la décima entrega de la famosa serie, adaptada a los tiempos que corren hoy día y a la forma de hacer cine. Es decir, que esta décima parte retomaba la historia de Jason que, según dicen, desapareció sin dejar rastro (justificando junto con el intro de la película su estancia en el Infierno) para enviarle al espacio en una nave cargada de salidorros estudiantes con las hormonas a punto de caramelo.




El argumento de la película suena a disparate desde el principio. Básicamente, un grupo de desesperados científicos está investigando la manera de acabar con el engendro de una vez, pero ante la imposibilidad de destruir a tan maligno ser, deciden congelarlo para, al menos, mantenerle a raya. Desgraciadamente, otro grupo de científicos con más poder (el jefe está interpretado por el mismísimo David Cronenberg) decide utilizar a Jason con fines meramente económicos y trasladarse a ni se sabe dónde (tampoco es algo que aclaren demasiado) y, como siempre, el plan sale mal, Jason se desborda y acaba con todos, a excepción de Rowan, la científico protagonista. Rowan, bendita sea, acaba congelada por accidente junto con Jason, y así se quedan ambos hasta el año 2455 (debe de ser que una vez Jason acabó con todos a nadie se le ocurrió echar un ojo por la zona o desmantelar el tinglado).


Esa misma fecha, una nave aterriza en la Tierra en busca de vestigios de la antigua civilización humana y se lleva el pack Jason - Rowan, resucitando a los dos, cada uno a su manera. En cuanto al resto, todo es de lo más previsible, aunque cargado de acción, risas, gore, absurdeces como puños y sobreactuación generalizada aunque no carente de cierta gracia. Destaca sin duda alguna la artificial ambientación, pues los decorados de la nave cantan demasiado, al igual que algunos muy postizos FX, aunque tiene detalles curiosos como las escenas en las que juega importante papel la realidad virtual (incluyendo homenajes a otras entregas de la saga, sobre todo a la séptima) pese a que suenan a plagio descabellado de, entre otras, Star Trek: Fist Contact, y los cacharritos tecnológicos y técnicas de regeneración corporal. En resumidas cuentas, que todo suena a ciencia-ficción de libro de bolsillo de a 3 euros la docena.




En lo que se refiere a crímenes, se sigue más o menos la línea general (destacando sin duda que hay momentos en los que el body-count se dispara desmesuradamente), pero se complementa con un ingenioso aunque no menos delirante enfrentamiento entre Jason y una androide potentorra llamada Kay-Em 14. Y para rematar la faena, tenemos a un Jason cibernético bastante cutre, surreal¡sta, absurdo y que no hace sino aumentar lo rocambolesco de la película.




Por lo que, a fin de cuentas, nos encontramos ante un refrito de todas las entregas de la serie, a excepción de la primera (dudo mucho que los creadores del original pensaran que todo se saldría tanto de madre), un poco de Alien, otro poco de comedia grotesca y torrentes de acción, servidos con bastante eficacia por James Isaac (House III es su otra película, no más) y que permitirá pasar una tarde agradable siempre y cuando los acompañantes no sean exigentes y disfruten con este tipo de historias.




Soprendentemente, se estrenó en España incluso antes que en EEUU y pasó, aunque por poco tiempo, por salas comerciales. Aquí aprovecho para pedir perdón a quienes me acompañaron a ver el filme el fin de semana del estreno, pues no es un producto para no-aficionados al género.


Por cierto, el cartel promocional de la película simplemente es la leche.

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