domingo, 11 de noviembre de 2007

Instituto sangriento

Hace ya casi un mes os dije que elaboraría una crítica del filme Instituto sangriento (The Frightening) del director David DeCoteau, uno de los mayores creadores de caspa en formato cine. Suele estrenar sus cosas en DVD o en TV por cable, medio económico y asequible para que directores que no hacen más que rodar una y otra puedan ir tirando. Esta entrega de terror es más de lo mismo en cuanto al cine de DeCoteau se refiere. Imagino que el espectador cinéfilo, o ese que se cree superior a los que degustamos cine de serie Z (que, para mi desgracia, son infinitos humanoides que pululan por el planeta y de los que aficionados como yo hemos de aguantar toda la mierda que nos dicen) no conocerá a este director, o si lo conoce es para no acercarse a su obra ni a su particular forma de rodar y entender el cine. Desde luego, un servidor es fanático de buenas películas y obras maestras de la talla de Psicosis (de la que haré un análisis completo, incluyendo las 3 estupendas continuaciones y el pésimo remake), Platoon, Apocalypse Now, Alien... es decir, que adoro el buen cine siempre y cuando tenga algún elemento de ineterés para mí, pero el cine de serie Z es el que realmente me apasiona y me supera, pues creo que tiene incluso un superior valor artístico al plasmar los deseos (muchas veces, frustrados) del director y demás componentes del equipo por satisfacer y divertir a los espectadores. Así, maestros como este buen señor, Al Adamson, Niko Mastorakis y otros como Uwe Boll son los que realmente me fascinan, pues se atreven a rodar cosas que otros ni siquiera harían. Y afortunadamente, en este país hay distribuidoras que se atreven a editar estos productos para que los buenos aficionados los disfrutemos.
En el caso de esta pequeña película, nos encontramos nuevamente con las constantes del cine de DeCoteau, es decir, montones de chicos semidesnudos enseñando sus torsos musculados y sudorosos, sólo que esta vez multiplicado por siete. La trama del filme se centra en un extraño instituto dónde un no menos extraño grupo de encapuchados se está encargando de eliminar a una serie de alumnos por causas desconocidas. Al mismo tiempo, un chico llamado Corey llega al instituto y empieza a mezclarse con los diferentes grupos de jóvenes con el fin de encajar en alguno. Cuando finalmente entabla amistad, sus nuevos amigos comienzan a morir.
Será cuestión de tiempo que Corey descubra toda la verdad y se enfrente a la bastante soprendente parte final.
Es decir, un argumento mil veces visto, rodado de la misma manera a la que nos tiene acostumbrados su director, pero bastante entretenido y con gracia, siendo no más que el clásico producto terror-teen lanzado en DVD. Me parece que el director quiso estrenar en cine pero al final se quedó con las ganas, pero no me hagáis mucho caso. Aunque debe de ser algo realmente frustrante, pues caspas de las más diversas han llegado a salas comerciales, por ejemplo la infra-película Drácula de Bram Stoker, una de las mayores abominaciones que ha dado el cine adaptado de una novela (que, por supuesto, gustó a muchos de esos señores que dicen saber de cine).
Un seis. Ah, por cierto, del cine de David DeCoteau es posiblemente la que más encaja dentro de la temática gay que el director plasma en sus películas, sólo por ese detalle ya hay que echarle un vistazo.

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