lunes, 5 de noviembre de 2007

HALLOWEEN: EL ORIGEN

La saga de Halloween ha sido sumamente irregular a lo largo de toda su andadura, pero casi siempre me ha resultado satisfactoria. Haciendo un breve repaso, la primera de todas, La noche de Halloween, reestrenada recientemente en DVD con el más apropiado y simple Halloween, fue el filme de John Carpenter que dio origen al mito, pero para mí, salvo ese honor, pocos alicientes más mostraba, pues el terror que podía causar se limitaba a momentos muy puntuales y no resultaba nada violenta en casi ningún momento. Es más, estaba rodada con demasiada parsimonia y toda la acción se resumía en escasos quince minutos y de forma excesivamente atolondrada. Aún así, resultaba una buena película por otros aspectos como la falta absoluta de explicaciones (aunque también debe dejarse a un lado la abstracción en algunas ocasiones) y algunos logrados momentos de tensión. Hay que destacar que de la película existen dos versiones, la que se estrenó en cines, más violenta y con algo de sangre (y alguna que otra teta) y la versión para TV, en formato 4:3, sin violencia, sin sangre (la poca que tenía la versión original se esfuma) y con algún que otro inserto para aumentar metraje ante el corte indiscriminado de las escenas de asesinatos (es decir, que esta versión no la recomiendo para nada porque, a parte de aburrida, la considero una mierda). La primera secuela, Halloween II, de Rick Rosenthal, fue una auténtica continuación del original y superior a ella en muchos aspectos, no sólo en el gore y, pese a que fue despreciada por algunos, resultó ser una segunda parte ejemplar que ampliaba con total coherencia los postulados de la primera entrega. Como dato curioso, esta segunda parte está ambientada en la misma noche de la original y fue estrenada en cines en España con el delirante e improcedente título de Sanguinario (sin hacer referencia alguna a que fuera la segunda parte de Halloween).

Tocada por la mediocridad está la tercera entrega, Halloween III: El Día de la Bruja, una especie de Dr. Quatermass alejado de la figura de Michael Myers y que contaba la historia de intento de control del mundo de una especie de secta satánica o algo parecido, que empleaba máscaras de Halloween para convertir en asesinos a quién las llevara. Lo único a destacar es que contiene escenas gore realmente salvajes y retorcidas, entre las que destaca el aesinato de una familia entera incluyendo la trágica y salvaje muerte de un chaval de no más de diez años. Poco más.


Las restantes entregas, Halloween 4: El regreso de Michael Myers, Halloween 5 y Halloween: La maldición de Michael Myers (y su otra versión, Halloween 6) continuaban la historia de las dos primeras y aportaban nuevos datos de interés. De todas ellas, Halloween 5 y la versión no estrenada de Halloween 6 eran las más competentes. Después, Steve Miner estrenó en 1998 Halloween H20, aún mejor que las anteriores, a las cuales ignoraba por completo para enlazar (no demasiado bien, todo hay que decirlo) con las dos primeras, y pasando por alto el breve apunte que se hacía a Samhain en la segunda parte (un error bastante lamentable). La siguiente, otra vez de Rick Rosenthal, Halloween: Resurrection, fue quizás la peor de todas junto con Halloween 3, sobre todo porque no era más que un Gran Hermano con asesino psicótico que poco tenía que ver con el espíritu de las anteriores entregas que justificaba la presencia de Myers de un modo inverosímil, pero por lo menos también tenía detalles de interés como film de horror y suspense, aunque, evidentemente, ninguno de estos competentes productos ha gozado de la aceptación popular que se merecía (sobre todo por los que me gusta denominar alternativos pseudointelectuales).


La nueva versión de Halloween, que será estrenada en España en enero bajo el título de Halloween: El Origen, ha sido dirigida por Rob Zombie, quien dirigiera hace unos años La casa de los mil cadáveres y su superior y bestial secuela, Los Renegados del Diablo. El estilo de Rob Zombie está patente durante todo el filme, desde la sucia fotografía hasta los sucios personajes y el peculiar movimiento de cámara. Básicamente, la película es una especie de precuela-remake del original, que cuenta los verdaderos motivos que hicieron que Michael Myers se convirtiera en asesino de Halloween y remarca todo lo que ya contó el libreto original de Carpenter pero haciéndolo todo más exagerado, desde los asesinatos, la forma de contar la vida de los protagonistas del filme (sobre todo la familia de Michael) hasta la estética de los mismos, destacando sobre todo ese melenudo Dr. Loomis. La película de Zombie resulta bastante competente aunque tiene momentos de patetismo que resultan algo insultantes, especialmente esos espasmos que experimenta el pequeño Michael antes de perder la razón, que además de increíbles están sobreactuados y muy mal hechos. La banda sonora del comienzo de la película, justo después de los citados espasmos, no pega ni con cola con lo que estamos viendo en la pantalla, es como si Zombie quisiera emplear el mítico tema de Carpenter sin saber muy bien como. Y como detalle, si el personaje de Laurie Strode en la primera versión (interpretada por la inolvidable Jamie Lee Curtis) era una reprimida estrecha, en esta nueva versión es un auténtico putón verbenero. Ah, y sale también Danielle Harris, quien interpretara a la sobrinita de Myers en Halloween 4 y Halloween 5, bastante crecidita en todos los aspectos.


Pese a sus contras, el trabajo de Rob Zombie se merece un ocho, aunque yo hubiese rodado una película propia, alejada de remakes y quizás hubiese proseguido la historia de la octava (que tenía final abierto) o de la sexta, que tenía también un final abierto y bastante más llamativo que el de la octava. Esperemos que rueden una secuela superior de este remake.

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