viernes, 19 de octubre de 2007

Viernes 13, saga imprescindible.



Y como lo prometido es deuda, y a la espera de que os traiga la también prometida reseña de Instituto sangriento (no es que sea un desastre, sino que quiero revisar el film para hacer mi crítica pero no tengo demasiado tiempo como para hacerlo todo...) aquí os dejo el análisis completito de la saga Viernes 13. Todo aficionado al terror que se precie ha visto alguna, o por lo menos algún trozo, de las películas de esta larguísima serie. Y si sencillamente es consumidor, pero no aficionado, seguramente habrá hecho caso de eso que se dice acerca de lo malas que son... Cierto es que la saga es sumamente irregular, y que la primera es una película típica de terror teen, salvaje, gore, formularia y tópica, pero es una de las películas que desencadenaron la fiebre de las secuelas, plagios y etc. con asesino psicótico-enmascarado-sanguinario-loco-pirado. Pero, en mi opinión, este producto que en su momento arrasó en taquilla es uno de los mejores slashers que jamás se hayan rodado, y también uno de los más odiados tanto por la crítica (esos señores retrógrados y malévolos que ganan dinero poniendo a parir el trabajo ajeno) como por el público "sensible".




La primera entrega, Viernes 13 (Friday the 13th, 1980) de Sean S. Cunningham es tan formularia como eficaz, y se centra en un grupo de estúpidos monitores de campamento que están disponiéndolo todo para poder abrir de nuevo el Campamento de Crystal Lake, que fue cerrado tras la muerte sanguinaria de dos monitores y donde, anteriormente, se había ahogado en el lago un niño llamado Jason Voorhees. Evidentemente, pasa lo que tenía que pasar. Un loco asesino al que no vemos hasta el final del filme empieza a asesinar de las formas más salvajes posibles a todos los monitores, algo que Tom Savini, el gran maestro de FX, nos sirve en bandeja con una serie de los mejores efectos sanguinolentos jamás vistos. Y es que, el film en cuestión, no es más que una mera sucesión de asesinatos gráficos muy, pero que muy gore, y con breves gotas de suspense. Poco más que añadir a semejante historia de visión obligada para todos los amantes de los body-counts y, sin duda, uno de los mejores, en los que, Jason Voorhees, el asesino de la máscara de hockey, no aparecía hasta el final, y ni siquiera lo hacía con forma adulta sino como el niño deforme y feo que era.

Este título fue el precursor de toda una saga que se ha prolongado hasta la friolera de diez entregas, siendo la última de ellas ambientada en el espacio en el año 2455, ver para creer... Y también puede considerarse la secuela compartida con Freddy Krueger, la ultra-verbenera, demencial, divertida y excelente Freddy contra Jason (un título grotesco que me costó lo mío ver en cine, debido a un malentendido...), de Ronny Yu (La novia de Chucky). Y también generó toda una serie de plagios como la saga Sleepaway Camp, The Burning, Campamento sangriento y su secuela Campamento Infernal, Adam & Evil, Criatura diabólica, todas ellas ambientadas en campamentos de verano donde los chicos, entre polvo y polvo, son desmembrados, empalados, destripados, trinchados, ensartados, troceados y empaquetados, todo con la sana intención de hacer pasar al público un buen rato y algo (poco) de miedo. Y todas estas imitaciones de tres al cuarto, salvo Sleepaway Camp II, que es una descerebrada comedia gore y Campamento Infernal, son dignos productos de serie B con los que pasar un rato agradable. El resto, especialmente Criatura diabólica y The Burning, son nulos productos con algunos puntos de interés, pero aburridos hasta la saciedad, y eso es lo peor que le puede pasar a una película, por mala que sea. Si acaso, habría que destacar The Burning por su parecido asombroso con Viernes 13 y por un salvaje asesinato mútliple en el que son asesinados de una forma verdaderamente horrible un puñado de campistas de la más tierna infancia.
Y añadir algo más. Actualmente se está preparando una nueva entrega que dicen será un remake, pero, por lo que he leído en la Red, se centrará en los orígenes de Jason, por lo que tendrá a la vez algo de prólogo y algo de remake, maniobra similar a la que Rob Zombie ha hecho con Halloween, con Halloween: El Orígen, y por lo que ya le han puesto a parir como está mandado y como hicieron con la bestial y salvaje La Matanza de Texas: El Orígen, para mí superior tanto a la original como a cualquiera de sus mediocres secuelas y tan excelente como la versión de 2003.

Si queréis ver una de miedo con psicópata, echadle un ojo a esta y después, tiráis del resto de productos. Hacedme caso, y olvidáos de todo lo negativo que anteriormente oísteis sobre ella porque, os advierto de que se trata de una película tópica pero brillante y nada mediocre como ha leído por ahí. Incluso he llegado a leer que sus secuelas no tuvieron repercusión. No tendrían repercusión en la vida de aquellos a los que no les gusta el género o creen que son demasiado undergrounds como para no degustar estos productos de disfrute, pero creó un icono del terror de los 80, Jason Voorhees y todo un séquito de fans, y negar lo contrario es igual que negar que Drácula de Bram Stoker es una mala película (porque es un truño como una casa).

En cuanto a las secuelas oficiales de la saga, la Paramount rodó hasta la octava, generalmente para sacar dinero para rodar películas de mayor calibre, y sólo fueron estrenadas en cine hasta la quinta. Posteriormente, la sexta, séptima y octava, salieron directas a vídeo, al igual que la novena, que produjo New Line. La décima, Jason X, sí que fue estrenada en salas comerciales en noviembre de 2001. Evidentemente, dada mi edad, no me dio tiempo a ver ninguna en cine, pues no era cuestión llevar a un niño pequeño a ver semejantes historias de mutilación y muerte, a no ser claro que se quiera educar a un futuro psicópata, crearle algún trauma o entrenarlo para el caos y la destrucción, así que me tocó ver cada una una media de diez veces en vídeo.



Las secuelas de la saga no se hicieron esperar, porque al año siguiente, en 1981, se estrenó la segunda parte oficial, Viernes 13, parte II, dirigida por Steve Miner, director aficionado al género que lleva a sus espaldas obras clave como la demencial House, una casa alucinante, la entretenida y superior a las demás, Halloween: H20 e incluso la tercera entrega de esta misma serie, Viernes 13, parte III. Este señor está preparando actualmente un remake del clásico de George A. Romero, El Día de los Muertos, que dudo sea mejor que la obra cumbre de zombis que Romero dirigió en 1985, aunque quién sabe, pues Amanecer de los muertos fue un peliculón con mayúsculas. Volviendo a esta saga, la segunda entrega cuenta con un prólogo larguísimo que nos pone en situación para saber qué leches va a pasar a lo largo de la película. Y eso es fácil de averiguar: Jason Voorhees no estaba realmente muerto y, para vengar a su madre, no hará más que destripar y mutilar a toda una nueva panda de monitores sin seso que trabajan en el campamento vecino al del filme original. ¿Que por qué se venga de ellos si no tienen nada que ver con la gente de la primera película? Pues ni idea, pero de todas formas, vuelve a dar lo mismo, porque toda la gracia de la película vuelve a consistir en escabechar de las más variopintas formas a un grupo de idiotas que sólo saben hacer cosas idiotas y que acaban muriendo a manos de un asesino también idiota. Poco más que añadir a una secuela muy entretenida y que aún guarda algo del espíritu de la primera entrega, aunque casi más divertida y lograda que ésta.

En continuación directa con la segunda está la tercera, Viernes 13, parte III, también de Steve Miner. En esta nueva película de la serie, la historia continúa dónde acabó la anterior, haciéndonos un breve repaso y mostrando a un Jason malherido que escapa una vez más para volver, otra vez, a escabechar a un grupo nuevo de individuos, el típico gordito tontorrón, la parejita de costumbre, ella embarazada, por supuesto, la pareja de porreros hippies y la amiga traumatizada que regresa a casa, o a donde sea, porque a penas queda claro en la película, esperando que su antiguo macho vuelva a darla caña. Es decir, el argumento típico que poco puede aportar al género, razón suficiente para que los productores decidieran rodar en sistema 3-D para que, a falta de un guión consistente y con algo de lógica interna (no hay ninguna, por supuesto) por lo menos el público juvenil disfrutara con litros de sangre y toneladas de tripas como si les estuviesen salpicando encima. Aunque, al final, el film tampoco resultó ser tan sangriento y cuando vemos la película en vídeo, no podemos hacer otra cosa que descojonarnos ante el patetismo de los FX, por otro lado, aderezando la crueldad de los asesinatos con algo de gracia, aunque sea puramente involuntaria. ¿Qué gracia tiene la película con todo lo que he dicho? Para un iniciado en el género, bastante, porque le hará pasar un buen rato. Para el fan de la serie, también, porque podrá ver a Jason ponerse por fin su famosa máscara de hockey. Y para el cinéfilo (o el que se cree cinéfilo) poca cosa: ése mejor que se quede en sus Scorseses, Almodóvares, Mares adentros y etc. que en Viernes 13, parte III no encontrará nada que le interese.

En 1984 se estrenó otra entrega más, bajo el título de Viernes 13: Último Capítulo, también emitida por TV como Viernes 13. Capítulo final, y posteriormente reeditada en DVD bajo el excesivo y absurdo título de Viernes 13, parte 4: Último capítulo. En este nuevo episodio de la serie Jason revive en la morgue sin explicación alguna, para seguir descuartizando a cualquier gilipollas que se encuentre de camino a su casa. Aquí tenemos otra pandilla de adolescentes salidos que han alquilado una casa en las inmediaciones del campamento (hay que ver la de cosas que hay en ese lago, para mí que es un país a parte), y evidentemente, Jason se verá obligado a acabar con ellos de uno en uno aunque los pobres animalitos no le hayan hecho nada. La película en sí tiene la particularidad de volver a contar con los FX del mago Tom Savini, por lo que el gore de calidad está garantizado y de estar dirigida por un actor del primer film Joseph Zito, además de la peculiaridad de que sus protagonistas son aún más majaderos que de costumbre (los diálogos de este título son de una simplicidad que realmente asusta) y de contar con la presencia del niño Corey Feldman (sí, el de Los Goonies, Jóvenes Ocultos y Gremlins), otro icono de los ochenta que aún sigue rodando películas, entre otras el Direct-To-DVD Jóvenes Ocultos 2. La historia es muy parecida a las anteriores y casi me parece de las peores de la saga, o al menos es de las que menos me gustan. Aunque, como siempre, diversión y tripas garantizadas para todos. Y los asesinatos de Jason, de puro bestias, son tronchantes.

1 comentario:

BARNS dijo...

Me parto contigo, Peibol. Me parece genial tu blog. A ver para cuándo el primer Barnshouse publicado en la blog!!!
Saludos, BARNS.