sábado, 26 de mayo de 2007

Series españolas, la opinión de los expertos.

SERIES ESPAÑOLAS AL PODER (SPANISH POWER).
LOS SERRANO: Una serie para makokis.
El problema que tienen la inmensa mayoría de las series españolas es que, pasado un determinado número de episodios, caen siempre en "el no saber qué hacer". Le pasó a la mediocre "Periodistas" (donde, de tantos episodios, acabamos odiando a sus protagonistas), le pasó a la sobresaliente "Aquí no hay quién viva", a la sobrevalorada (y mediocre) "7 vidas" (una mala copia de "Friends" pero en plan zafio e innecesariamente ordinario), a la horrenda "El comisario" (según mi opinión, la serie de bate el récord de peores actores, jamás ví tantas malas actuaciones en la misma serie), a la espantosa, aburrida, lenta y pringosa "Hospital Central", etc. Son ejemplos del mal saber hacer de los artistas españoles. Siempre es un querer imitar los productos de importación, pero quedándose siempre y simplemente en eso, una burda imitación a la orden del día carente del menor atisbo de originalidad, llenando las tramas de tópicos, de pomposidades, banalidades y diálogos exagerados que acaban por estropear cualquier intento de pasarlo bien frente a la televisión. Y "Los Serrano" es el mayor ejemplo de aburrimiento tras la pantalla y tiene el dudoso honor de ser la única serie donde sólo me lo pasé medianamente bien con el primer episodio. El resto de ellos consistió en seguir el mismo esquema sin guión (en ocasiones los diálogos eran tan vacíos que daba la impresión de que improvisaban lo que tenían que decir) muy bien explicado por uno de los lectores de la web, en el que había que aguantar al "Fiti" con sus soberanas tonterías, al hijo del Fiti intentando actuar (el número de "¿vale?" era asomboso), al Marcos haciendo que cantaba y sus desavenencias amorosas con la hermana mayor en su relación incestuosa, al macarra niño pequeño y a la repollo de la Teté (son ridículos hasta para los nombres) y al desagradable Jesús Bonilla con esa sobreactuación exagerada episodio tras episodio, minuto tras minuto. En definitiva, una serie que, según el público, era la mar de divertida pero que un servidor no le encontró la gracia por ningún lado y que, sin ningún pudor, afirma que sobrepasa los límites de lo patético y de lo lamentable.

Es una pena que las series españolas cuenten con semejante plantilla de malos actores, pésimos guionistas y un ritmo tan pausado y cansino.

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