miércoles, 30 de mayo de 2007

La historia interminable... pero en plan casposo.

Dado que uno es cinéfago en condiciones y no tiene reparos en ver cosas que la gente ni cogería en el videoclub para leer la sinopsis, también procuro dejar mis críticas en otras webs y foros donde se puede participar. Reciéntemente he consultado una web donde suelo dejar mis notas y me he dado cuenta de que muy pocos usuarios encuentran útiles mis críticas. ¿Por qué? Pues no lo sé, pero eso de tener que considerar útil una crítica lo veo algo tonto: está claro que si uno no está de acuerdo con lo que diga el crítico poca utilidad tendrá su crítica para él. Por eso hago este blog, porque en él hablo de las películas que veo sin que me dé vergüenza reconocer que las veo (pese a que todo friki de pro ha de estar preparado para aguantar a los alternativos de turno que se decican a masacrar sus opiniones). Aquí pongo de manifiesto mis opniones acerca de todos aquellos títulos que disfrutaba en soledad porque aquellos seres de otro mundo me lanzaban sus fulminantes rayos cegadores y retractores. Films como Scream, Blade II, Matrix Revolutions, y un largo etc. eran títulos que debía disfrutar como aquel que consume su porno en soledad. Por eso decidí crear este blog, para dar cabida a todos aquellos frikis desvalidos que pueden encontrar su lugar si quieren. Y este rollo garrafal viene a cuento de que, en ocasiones, una peli es mala para todo el mundo, y no hay más tu tía: es el caso de Las aventuras de Bastian: La Historia Interminable III, un título lamentable alejado en cuerpo y alma de la novela original de Michael Ende y que, por algún oscuro motivo, ha sido objeto de discusiones sobre si servidor estaba equivocado (una vez me dijeron "No tienes ni puta idea de cine"). Bien, el título aquí presente es la supuesta tercera entrega de la famosa saga, que nunca alcanzó el nivel del libro, pero cuyos dos primeros títulos eran sobradamente superiores a esta tercera y lamentable entrega. Toda la historia es puro despropósito y no tiene nada que ver con la novela, y digo que nada que ver: Bastian se ha mudado con su padre a casa de la novia (inventada) del padre y va a tener que vivir con su nueva madre y su nueva hermana (inventada también e interpretada de mala manera por una chica bastante fea), va a tener que ir a su nuevo insituto y va a tener que enfrentarse con una panda de matones que no hacen más que repetir curso. Casualmente, vuelve a encontrarse con el señor Koreander y éste le enseña de nuevo La Historia Interminable, ahora sólo libro de consulta (¡toma ya!). Por supuesto, y dejando a un lado todo lo relacionado con la imaginación desbordada del chico en la primera película, Bastian usa el libro como puerta de entrada a Fantasía para escapar de los matones que quieren pegarle. A partir de aquí, se lía la gorda y los matones encuentran el libro, en el cual irán escribiendo su propia historia, una historia en la que el hijo de los Comepiedras (inventado, al igual que su aparato de TV estilo Los Picapiedra), una copia de Barbol de El Señor de los Anillos, y el perro-dragón Fujur (aquí más bien un perro salchicha volador) traspasarán la frontera entre Fantasía y el Mundo Real, en el que todo se está descontrolando y acercándose cada vez más a una especie de apocalipsis final. Es decir, un argumento absolutamente imbécil y sobrado, carente de lógica y con unos diálogos propios de la títpica película cutre en la que se nota la falta de respeto por la obra que la ha dado orígen. Parece mentira que se aprueben guiones así, pues el libro daba para muchísimo más que esta pobre mezcla de comedia, fantasía, aventuras y drama sentimentaloide.


Sinceramente, lamentable. Si Ende levantara la cabeza...

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