domingo, 27 de mayo de 2007

El retorno de los malditos

THE HILLS HAVE EYES II


Ayer acudí al cine a ver un titulillo de esos que poco te dan para pensar pero que te dan unos minutos de diversión garantizada: El retorno de los malditos, es decir, Las colinas tienen ojos II, pues hemos de recordar que en España se distribuyen los filmes bajo títulos mierdosos como este. Bien, la peli en sí es la secuela del remake del original de Wes Craven de 1977, pero no es remake de la segunda parte de aquel título clásico (es decir, un lío que te cagas). Esta nueva entrega se aleja de la historia de aquella mediocre segunda entrega (eso dicen, porque aún no la he visto pese a que tenga bastante interés en ella) y nos narra la historia de un grupo de soldaditos en pleno desierto en una misión rutinaria de entrega de material a una base de alto secreto, o más o menos ese es el argumento. En principio, la trama justifica más o menos la presencia de los soldados en esa base masacrada por la tribu de deformes salvajes radioactivos, pero se apunta a las secuelas de argumento forzado, pues muchas de las acciones de los personajes no están totalmente justificadas y bien es sabido que Wes Craven nunca se ha caracterizado por su coherencia argumental (esta película está escrita por él y su hijo Jonathan). Momentos como en el que dos de los soldados en cuestión encuentran a un superviviente momentáneo en el retrete portátil lleno de mierda pidiendo ayuda para que lo saquen (lo que hace que me pregunte por qué no salía él solo del wáter ni cómo leches no se había ahogado antes) o ese en el que el supuesto mutante bondadoso les gúía hasta un lugar por donde tampoco pueden escapar, convierten este título en un producto destinado únicamente a aprovechar el tirón del excelente remake. El guión, por tanto, deja bastantes lagunas y detalles sin explicar, aunque en un producto de semejante categoría, cumple con su cometido de ir al grano y no desvariar demasiado. Otros puntos curiosos de la peli son que se ha reducido el número de mutantes y que las muertes entrarían, en varios casos, en la categoría de "accidentales", pues en ciertos momentos del filme se deben más a las torpes acciones de los soldados antes que a las salvajes de los mutantes asesinos y dementes. Y algo más a destacar es que, a pesar de que los excelentes FX son del trío Kurtzman, Nicotero y Berger, se antojan menos sangrientos que los de la película anterior, aunque tengamos destripamientos, amputaciones y machacamientos de cráneo.

Poco más que diversión y puro entretenimiento de terror nos puede dar esta película de Martin Weisz, casi preferible a la de Alexandre Aja (en parte porque las películas de este tío son puro salvajismo descontrolado, como fue el remake de Las colinas... y esa bazofia descerebrada y desagradable que fue Alta Tensión).


Echadle un ojo, o dos...

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