sábado, 19 de noviembre de 2016

Confundiendo términos: ¿Pornografía o erotismo?

El artículo que vengo a comentar esta mañana es uno escrito por Luigi Landeira y publicado en El País el 18 de noviembre de 2016. Textualmente, el artículo comienza así: Cuando el crítico de arte Roland Penrose le preguntó a Picasso qué opinaba de la distinción entre erotismo y pornografía, éste le contestó: “Ah, ¿es que hay alguna diferencia?”. Y es que las fronteras entre ambos géneros son tan difusas que muchas veces llevan al espectador a confundirse.

Con esta vaga premisa, el autor se permite el lujo de soltarnos a continuación un discurso moralista pésimamente disimulado en el que comete el terrible pecado de confundir churras con merinas, englobando un buen puñado de títulos de alta carga erótica en el género pornográfico sin orden ni concierto alguno. Señor mío, si usted se va al Diccionario de la lengua española, verá que el término pornografía se refiere a:

1. f. Presentación abierta y cruda del sexo que busca producir excitación.
2. f. Espectáculo, texto o producto audiovisual que utiliza la pornografía. Prohibieron la venta de pornografía en los quioscos.

Que yo sepa, por mucha carga sexual que tengan cualquiera de las películas presentadas en este listado, ninguna puede compararse, a excepción quizás de Calígula y Nymphomaniac,  a títulos como Millionaire, Orgy at the Villa, Cleopatra, DownWard Spiral, Barcelona Sex Secrets, The Whore of Wall Street, y un largo etc. que sí pueden entrar en la categoría de pornográficos. Por ende, y esto es una recomendación personal que usted puede seguir o no, tenga claro el concepto de algo que quiera presentar en un artículo, aunque con él tan sólo busque la polémica gratuita. Eso sí, veo que aquí también se confunden términos, ya que no pocos de los títulos mostrados provocan sonrojo más que excitación.

He de aclarar que para mí esto no es un artículo de opinión, ni siquiera entra en la categoría de "opinión personal válida" porque no se apoya en hechos fehacientes y demostrables. No me sirve como tal. Creo que a la hora de tocar un tema tan sensible como el de la pornografía, hay que ser más riguroso y no ir de mojigato, cosa que me parece curiosa en un diario supuestamente de izquierdas, aunque visto lo visto tampoco me sorprende tanto a estas alturas. Es más, poco puedo esperar ya de un diario que lleva más de treinta años atacando salvajemente el cine de género y cometiendo contra él toda una campaña de desprestigio. No hay más que darse un paseo por su hemeroteca para encontrar críticas (es un decir) de su cambiante plantilla cargadas de odio, mojigatería y propaganda de adoctrinamiento. Si quieren sacamos a relucir el retrógrado artículo que publicaron en 1985 en referencia a la segunda entrega de Rambo ("Rambo', una forma peligrosa de hacer dinero), a ver si eso puede ser considerado como buen periodismo...

Aunque, claro, ante el panorama que tenemos en el cual se aprovechan los medios de gran difusión para moldear el cerebro de las grandes masas, no me extraña nada que escritos de este calibre vean la luz, como tampoco me sorprende que se confundan términos hasta el punto de condicionar qué títulos van destinados a salas comerciales. En este sentido, Saw VI tuvo mil y un problemas para ser estrenada, cosa que logró un año después, tras haber recibido una absurda calificación X. Sin embargo, Anticristo, de Lars Von Trier, y además comentada en el artículo que ha dado pie a todo este discurso que he soltado, pudo verse sin problemas a pesar de contener escenas gráficas como una penetración o mutilaciones genitales en primer plano. Absurdo.

Ahora bien, en resumidas cuentas mi consejo es que este señor se siente en su sofá a ver una película pornográfica de verdad, cualquiera de las que yo he citado anteriormente le podría servir. Porque el porno, a pesar de ser algo sano y divertido si se consume con moderación, es aquel en el que se ven de forma explícita todo tipo de prácticas sexuales (repasemos la definición del principio del artículo). Puede que sea más o menos extremo, y puede gustar o no, al igual que ocurre por ejemplo con el cine de terror. Pero, ¿meter en el saco del porno todos estos títulos? Directamente, se nos está llamando idiotas en nuestra cara, tal cual. Por tanto, me enfada bastante el hecho de que este tipo de artículos difamatorios y llenos de corrección política vean la luz. Vea porno, señor, y disfrute sin prejuicios, aunque visto lo visto, con la pretendida lección de cine que ha querido darnos, queda claro que le falta más de un hervor.

Podéis leer el artículo original pinchando en el siguiente enlace:

http://elpais.com/elpais/2016/10/10/icon/1476107274_377659.html?id_externo_rsoc=TW_CM

miércoles, 16 de noviembre de 2016

Maniac Cop



Director:  William Lustig

Guión: Larry Cohen

Reparto: Tom Atkins, Bruce Campbell, Laurene Landon, Richard Roundtree, William Smith, Robert Z'Dar

Reseña:

Recientemente, he vuelto a revisar esta genialidad dirigida por William Lustig (Maniac) y escrita por el incombustible Larry Cohen. La película narra como  una serie de brutales crímenes están aterrorizando la ciudad de Nueva York. Sin embargo, los asesinatos no son cometidos por un psicópata cualquiera sino por un ex-policía, Matt Cordell. La policía detiene al oficial Jack Forrest, acusado de cometer los asesinatos después de que su mujer aparezca salvajemente asesinada.  A pesar de todo, la compañera de Forrest, Teresa Mallory, está  plenamente convencida de su inocencia...

Con este argumento tan atractivo arranca uno de los mejores thrillers de terror de la década de los 80. Sus mayores bazas son las geniales secuencias de acción, logradas por el buen trabajo conseguido siempre por el tándem Lustig/Cohen, las estupendas interpretaciones de su plantilla de actores (destacando sin duda a Bruce Campbell) y las consabidas y esperadas dosis de sangre. Resulta además una película del todo estimulante al contar la historia del típico policía rudo que se salta la ley a la torera, pero dándole un giro total, al ser éste el villano y no el salvador. Es decir, imaginaos a Harry el Sucio traicionado y vengativo, sería el corpulento Matt Cordell sin duda alguna. Cómo maneja Cohen todo el suspense a lo largo del guión es sin duda para enmarcar, ya que juega con el espectador de una manera asombrosa, haciendo con él lo que le viene en gana. Es todo un acierto presentar en un principio la figura del psicópata para después comenzar una presentación de libro de los personajes, seguir con un desarrollo ágil y directo de toda la trama de investigación y finalizar con un clímax cargado de persecuciones, tiros y sangre.

Desde luego, Maniac Cop supone todo un soplo de aire fresco al género de terror ya que revitaliza la concepción del slasher más simplón al introducir además una trama vengativa, no contra un grupo concreto de individuos en mayor o menor grado de estupidez, sino contra todo un estamento como es el de la policía. Aquí juega un papel clave, cómo no, todo lo concerniente al aire de crispación que se respira en la caótica y peligrosa ciudad de Nueva York, que poco tiene que ver con  lo que es a día de hoy, o al menos no de un modo tan exagerado y visceral. Sin duda, resulta turbador ver cómo los ciudadanos de a pie se toman la justicia por su mano y empiezan a masacrar policías. Bestial.

Maniac Cop es una película muy recomendable, sencilla, pero muy bien hilvanada, especialmente por lo más primordial: un buen libreto. Fue seguida por dos continuaciones, Maniac Cop 2, para mí superior a esta primera entrega y mucho más salvaje y extrema, y una rocambolesca y problemática tercera entrega, Badge of Silence: Maniac Cop 3, que también tiene sus buenas virtudes a pesar de entrar directamente en el terreno del thriller sobrenatural.

No la dejéis escapar porque, de verdad, merece muchísimo la pena.


Editada en España por Research Entertainment, en Blu-Ray (BD-R) y DVD, y dentro de una colección Halloween, de distribuidor desconocido, y seguramente de condición pirata, que se puede comprar en centros como Carrefour y similares.

martes, 15 de noviembre de 2016

Troll 3



Director:  Joe D'Amato, Fabrizio Laurenti

Guión: Rossella Drudi, Fabrizio Laurenti, Albert Lawrence, Daniele Stroppa

Reparto: Mary Sellers, Jason Saucier, Bubba Reeves, Chelsi Stahr, Vince O'Neil, Billy Buttler, Lord Chester, Patrick Collins, Eddy Eby, Dennis Fitzmorris, Jim Julian, Carol Kroft, Kevin Kroft, Neil O'Connor, Addie Peadair, Jaymzlinn Saxton, Gabriele, Merrill Weech

Reseña

Joe D'Amato dirigió en 1993 esta falsa continuación de Troll para la Filmirage (La Casa 3, La Casa 4, La Casa 5...), centrada en el ataque a un pueblo por parte de una planta mutante afectada por los desechos radiactivos procedentes de una fábrica de la que no se menciona nada acerca de sus actividades productivas durante toda la película.

La producción es la típica italianada (sin que eso sea algo malo, quiero aclarar) cargada de momentos sanguinolentos, acción por doquier, una banal trama de investigación y suspense y las consabidas dosis de terror.

Con reminiscencias a Temblores, no hay ni una sola referencia al troll que da título a la película debido a que su título original es Contamination .7, en un alarde más del oportunismo típico que suele caracterizar a muchos distribuidores españoles.

Una cinta de terror pensada solamente para los aficionados más desprejuiciados al terror italiano, a la serie B tirando a Z y al gore verbenero.


De lo más recomendable.

Podéis ver esta película en el canal Dark.

lunes, 14 de noviembre de 2016

Cazafantasmas (2016)



Director: Paul Feig

Cazafantasmas, de Paul Feig

Guión: Katie Dippold, Paul Feig (Personajes: Harold Ramis, Dan Aykroyd)

Reparto: Melissa McCarthy, Kristen Wiig, Leslie Jones, Kate McKinnon, Cecily Strong, Chris Hemsworth, Andy Garcia, Michael Kenneth Williams, Neil Casey, Matt Walsh, Nate Corddry, Mark Burzenski, Pat Kiernan, Nick Austin, Bill Murray, Ernie Hudson, Sigourney Weaver

Reseña:

Ante la moda de los remakes, reboots o como quiera que se llame la maniobra de exprimir lo inexprimible siguen apareciendo, mes a mes, infinidad de productos clónicos que se basan en la reformulación de lo que ya funcionó muy bien treinta años atrás con el fin de atraer a un público más joven e  incapaz de ir a buscar esos títulos clásicos en la tienda más cercana o, por muy mal que suene, descargarlos de Internet. Por  este motivo de inutilidad incomprensible, entre otros tantos (supongo), la industria de Hollywood pilla en cada momento el éxito del que crea que puede sacar más dinero y lo recicla ofreciendo, en suma, lo mismo de siempre. El caso de Cazafantasmas no es diferente, pese a toda la errática, confusa y sufrida trayectoria que ha tenido que atravesar el proyecto. A mi entender, este remake, porque de eso se trata, de un mísero remake, es verdaderamente insufrible y no supone para nada un homenaje a la cinta original, sino todo lo contrario, hace que nos lamentemos por su falta de respeto a una cinta que no, no tenemos encumbrada, es que realmente es una auténtica maravilla.

¿Qué cuenta Cazafantasmas? Pues lo mismo que la primera, pero en peor. Manhattan, NY. Las científicas Erin Gilbert (Kristen Wiig) y Abby Yates (Melissa McCarthy) publicaron hace un tiempo, y sin éxito alguno, un libro sobre la existencia de fantasmas. A día de hoy, Erin aspira a un prestigioso puesto en la Universidad de Columbia pero cuando su libro ha vuelve a salir a la palestra por culpa de Abby, se topará con un serio obstáculo a la hora de conseguir el trabajo de sus sueños. Decidida a que su antigua amiga  pase página de una vez por todas, acurde a su encuentro, descubriendo el fin de sus experimentos científicos es demostrar la existencia de fantasmas. ¿Original, eh? Básicamente es lo mismo de la película del 84 pero infinitamente peor, en todos los sentidos, desde una introducción de telefilm barato para infantes, pasando por unapresentación de personajes principales torpe y absurda hasta un malvado de turno insulso, sin garra ni gracia.

Pese a que todo lo recitado anteriormente es para llevarse las manos a la cabeza, el verdadero culpable de este desastre mayúsculo es el guión escrito por Katie Dippold y Paul Feig, cochambroso, ridículo y fatal se mire por donde se mire. No tiene fuerza, no tiene vida, no tiene la frescura y desparpajo que tenían las dos geniales piezas de los 80. Por no hablar, por supuesto, de unos diálogos en absoluto inspirados que recurren a la broma fácil y al humor para niños propio de cualquier película infantil de las de "al peso".

Al igual que su colaboración en el guión, la dirección de Paul Feig es cien por cien inexistente, quedando salpicada además por un diseño de producción ramplón y sin fuerza visual alguna. Es una pena teniendo en cuenta la gran trayectoria del cineasta, y más aún teniendo en su currículum joyas de la talla de La boda de mi mejor amiga.

Seguramente, ninguno de los argumentos que he planteado con anterioridad van a jugar precisamente a mi favor dada mi trayectoria como reseñista cinematográfico. Así que creo que voy a tener que recurrir a algo más básico: Este subproducto es aburrido hasta la náusea. Hubo momentos en los que, de verdad, deseé abandonar la sala, algo que está totalmente en contra de mis principios. Cada minuto pesaba sobre mí, no paraba de mirar una y otra y otra vez el reloj... cosa verdaderamente extraña ante la ingente cantidad de cosas raras que suelo degustar, ¡pero es que no me interesaba nada de lo que ocurría en la pantalla porque en realidad no ocurría nada!. Y sí, efectivamente todo aquel suplicio se materializó en un final artificioso e infográfico tan sumamente lamentable que supe que el film no tenía posibilidad alguna de redención. En otros casos es probable me hubiese mostrado más comedido pero aquí no, lo siento, porque me han mancillado mi gran clásico de los 80, un film cargado de sentido de la maravilla criticado injustamente a día de hoy por aquellos que quieren ensalzar este esperpento ridículo e innecesario que causa más pena y repugnancia que cualquier otro estreno de baja categoría de tantos que estrenan a día de hoy. No deja de hacerme gracia, no obstante, todo ese revuelo que se ha montado acerca de aquellos críticos que no hemos aprobado la cinta, recibiendo acusaciones sobre lo misóginos y machistas que somos. Señoras y señores, no, no se trata de machismo, al contrario. Creo que los que lanzan tales ataques ejercen un feminismo mal planteado, si es que podría llamarse así. La igualdad no se resume en pillar por banda todo gran éxito protagonizado por varones y reformularlo en clave femenina (miedo me da lo que van a hacer con Ocean's Eleven), pues una maniobra así no es sino banalizar y reducir a escombros los principios básicos del feminismo. Y si no, hablamos del personaje de Chris Hemsworth, que es de vergüenza ajena.

En fin, Cazafantasmas es una película lamentable, anticinematográfica y directa para enviar al cubo de la basura, de donde no debería haber salido jamás. Sin duda alguna, la peor película del año y una de las mayores tomaduras de pelo de la historia del cine.


Nota: Por primera vez en la historia de la Humanidad, un 0 como una catedral.

viernes, 11 de noviembre de 2016

1968: Tunnel Rats



1968: Tunnel Rats, de Uwe Boll.

Con Michael Paré, Brandon Fobbs, Garikayi Mutambirwa, Rocky Marquette, Erik Eidem, Mitch Eakins, Brad Schmidt, Jane Le, Jeffrey Christopher Todd, Wilson Bethel.

Reseña:

Uwe Boll se pasa al cine bélico con 1968: Tunnel Rats, y el resultado es, cuanto menos, estimable. Padre de un buen puñado de films odiados por crítica y público hasta el exceso, tales como House of the dead, Alone in the Dark, BloodRayne, Postal, Far Cry, En el nombre del rey... el señor Boll es simplemente un tío peculiar que, durante los últimos años hasta su recientemente anunciado retiro, ha hecho lo que le ha salido de los cojones. Y punto.

Con esta Tunnel Rats se narra la historia de un grupo de soldados norteamericanos que en plena guerra de Vietnam deberán introducirse en los túneles que empleaba el Vietcong para así forzar combates cuerpo a cuerpo con los soldados vietnamitas. Una idea bastante potente y de resultados interesantes. A pesar de contar con los típicos defectos propios del cine del germano, algo que debería elevarle a la categoría de autor, el film no está nada mal.

Recreándose en las escenas sangrientas con el único fin de impresionar, Tunnel Rats recurre demasiado a los efectismos y goza (es un decir) de planos excesivamente largos como recurso para crear tensión. Este defecto ya lo tenía Seed, en el que Boll no tenía bastante claro el concepto de mantener el interés, y película que recomiendo ver en su versión uncut. No obstante, las escenas que transcurren en los túneles son bastante agustiosas, y he aquí el mayor logro de la cinta, ya que consigue momentos, no sólo tensos, sino realmente crudos y brutales.

Por supuesto, los momentos de acción se le van de las manos a Boll, como bien le suele ocurrir en la mayoría de sus trabajos. Aunque esta vez cuenta con un guión bastante elaborado que dosifica los momentos dramáticos, y que además destaca por no ponerse del lado de ningún bando, sino por plantear a ambos del mismo modo, reflexionando sobre el salvajismo que tanto americanos como vietnamitas podrían llegar a mostrar. Y, de hecho, la película encierra momentos tan incómodos como logrados.

Plagada de actores prácticamente desconocidos, a excepción del fijo Michael Paré, el film cuenta con interpretaciones más que correctas y, en conjunto, está bien realizada, con los ya definitorios planos de los que es capaz nuestro director alemán, incluyendo esa nueva tendencia que muestra en sus últimas películas de rodar cámara en mano. Eso sí, aquí no hay bullet-time, cosa que se agradece. Gran admirador de Coppola, Uwe Boll ha querido imitar la obra maestra de éste, Apocalypse Now pero, evidentemente, los resultados son bastante inferiores.

No va a pasar a la historia del cine como uno de los referentes de la guerra de Vietnam, ni siquiera junto a obras recientes como Rescate al amanecer, precisamente por sus efectismos. Pero, sin embargo, sí que nos encontramos ante uno de los mejores trabajos de Uwe Boll.

Un 6,5.




miércoles, 9 de noviembre de 2016

Destino Final 5


Director: Steven Quale.

Con Nicholas D´Agosto, Emma Bell, Miles Fisher, Arlen Escarpeta, Jacquelinne McInnes Wood, Ellen Wroe, Tony Todd.

Reseña:

He aquí una cinta de terror que funciona de principio a fin, está bien desarrollada, es una buena secuela, cuenta con un buen guión y encima, innova y sorprende. Y quién nos lo iba a decir… Destino Final 5 supera con creces a cualquiera de las continuaciones anteriores, e incluso es mejor que la primera. El Destino Final, la cuarta entrega de la serie, fue la peor de todas a consecuencia del alargamiento excesivo de una fórmula agotada desde prácticamente la segunda parte. La banalidad de los diálogos, la poca originalidad en las muertes y el insulso guión hicieron que aquella cuarta parte sólo destacara por los efectos especiales en 3D.

En Destino Final 5 la calidad aumenta en muchísimos aspectos. El más importante de todos es precisamente el ya mencionado guión. Eric Heisserer, responsable de los libretos de Pesadilla en Elm Street: El origen y La Cosa, ha conseguido que la historia esté muy lograda dando una imagen de estar bastante más trabajada de lo habitual. Aquí importan los pequeños detalles, constantes a lo largo de todo el metraje, los cuales convierten esta quinta parte en un producto terrorífico de suspense entretenido y convincente. No hay que dejar de prestar atención a multitud de elementos que, en un principio, y si se es observador, podrían parecer simplemente curiosos, pero que posteriormente son indispensables para que todo cuadre a la perfección.

En esta quinta entrega de la franquicia se introducen nuevas ideas que, aunque podrían haberse desarrollado más, aportan la innovación que la serie necesitaba para remontar el vuelo. El que una persona se libre de las garras de la muerte sólo cuando mata a otra es lo más novedoso en Destino Final 5. Gracias a este golpe de ingenio nos encontramos con un thriller que sigue los esquemas de las entregas anteriores, pero con la diferencia de resultar mucho más rico argumentalmente que el resto de películas precedentes. El único problema es que esta idea se queda en el film como una mera premisa. A pesar de ello, el guión tiene un momento clave, cerca del final, que convierte Destino Final 5 en algo muy diferente a lo que el espectador espera cuando se sienta a ver la película.
Otro punto importante que contribuye a ese aumento en la calidad de la película es el trabajo de los actores. Las interpretaciones son bastante más creíbles de lo habitual, lo cual es de agradecer si no nos queremos tomar la película a pitorreo. Nuevamente está Tony Todd, que retoma su papel de las películas anteriores, acercándose bastante más a la esencia del primer film.

Por otra parte, se recupera el interés en cuanto a la originalidad de las muertes. No hay ni una sola secuencia que no produzca angustia y tensión, a diferencia de la entrega anterior. Además, los FX están mucho más trabajados y cantan mucho menos que en El Destino Final. Aquí se notan la artesanía y el buen saber hacer de Steven Quale, director de la cinta, que ya había trabajado con James Cameron como director de segunda unidad de Avatar.

Destino Final 5 funciona como secuela, como cinta de terror y de suspense y como espectáculo sanguinolento, no sólo para los incondicionales de la saga, sino también para los aficionados al cine fantástico y de terror.

Una más que notable quinta parte. La verdad es que se agradece el estreno de películas de terror con calidad como es el caso de esta.

Nota: 9.

Psicosis III


Dirección: Anthony Perkins

Con Anthony Perkins, Diana Scarwid, Jeff Fahey y Roberta Maxwell.

Reseña:

He aquí la tercera y más complicada de todas las entregas de la serie. Si bien tiene ciertos puntos mejorables, o directamente suprimibles, Psicosis III es una cinta de terror estupenda, odiada de manera injusta por la crítica debido a su condición de secuela. Esta vez le tocó dirigir al propio Anthony Perkins, quien consigue elaborar una cinta que profundiza, aún más, en la enferma mente de Norman Bates. La historia continúa los hechos narrados en la anterior entrega, Psicosis II: El regreso de Norman, pero deja a un lado las subtramas y se centra exclusivamente en dos líneas argumentales: una para describir las motivaciones del asesino original, es decir, el propio Norman, y otra para contar el proceso de investigación de los hechos que lleva a cabo la periodista Tracy Venable. En este sentido, y aunque no tenga nada que ver una obra con otra, el film se parecería a la tercera novela escrita por Robert Bloch, La mansión Bates (Psicosis III).

Psicosis III recupera en cierto modo la esencia de la obra maestra de Hitchcock pero, lógicamente, pasando por un filtro ochentero que consigue no hacerla caer en la mera repetición de esquemas. La película encierra secuencias de indudable interés, entre ellas las conversaciones que Norman mantiene con su madre, elaboradas, originales y terroríficas. Por momentos, Psicosis III asusta de verdad, lo cual supone un abandono casi completo del suspense para entrar de lleno en el terreno terrorífico. Esto no quita que haya secuencias forzadas o directamente carentes de sentido, algo muy en la línea de producciones de este tipo, que chocan de manera inevitable con la sobriedad de la obra de Hitchcock. Resulta llamativa también la decisión de incluir unas más que bienvenidas notas de humor más negro que el tizón.

Por otra parte, resulta algo muy trillado el parecido entre Marion Crane y la nueva huésped de Norman, Maureen Coyle (Diana Scarwid), una monja que ha perdido la fe y abandonado el convento. Es un truco barato y efectista empleado en multitud de ocasiones para rellenar huecos argumentales. Sin embargo, el personaje de Duane, interpretado por Jeff Fahey, encierra algo de interés especialmente por su condición de macarra y porque, aunque sea de casualidad, contribuye a poner fin a la película.

Todo lo que hay en Psicosis III está pensado para impactar al espectador, y por tanto no podían faltar generosas dosis de sangre, servidas a modo de efectivos apuñalamientos gráficos, quizás algo que Hitchcock obvió porque no hacían falta, pero que eran casi obligados a la hora de realizar las diferentes continuaciones. La verdad es que, dado que la saga abandona el suspense de forma drástica, recurrir al terror y a la sangre es lo más cacertado. ¿Y esto por qué? Porque, siendo puntillosos, poco suspense podía sacarse ya de una historia exprimida casi al máximo.

En definitiva, Psycho III es una película entretenida, terrorífica y que te mantiene en tensión la mayor parte del metraje, aunque se sepa perfectamente cómo va a terminar, ya que el elemento sorpresa es olvidado por completo. Puede que sea odiada por muchos, pero desde luego tiene mucho interés para el aficionado al género y más aún para los completistas de la saga de Norman.

Un 7.

lunes, 7 de noviembre de 2016

Hellraiser VI: Hellseeker


Hellraiser: Hellseeker, de Rick Bota.

Crítica:


Pocas sagas hay en las que la mayor parte de las entregas tengan elementos a destacar. Una de ellas es Hellraiser que, salvo una tercera y séptima entregas de lo más cutres, contiene capítulos de lo más sugerente. Hellraiser: Inferno supuso un giro radical en la concepción de la historia, aumentando el suspense y reciclando las ideas iniciales sacando un claro beneficio de ellas a la hora de construir un policíaco sumergido de lleno en el mundo de los cenobitas. Esto supuso una maniobra un tanto descabellada pero con resultados bastante loables.

Hellraiser VI: Hellseeker es un título muy similar a la quinta entrega de la franquicia, pero con diferencias importantes que lo convierten en un producto aún mejor que su predecesor. Hellseeker, dirigida por Rick Bota, supone un nuevo descenso a los infiernos. Su tono confuso, aterrador, asfixiante y realmente conseguido es su mejor baza. El espectador, al igual que su protagonista, Dean Winters, no sabe qué es "realidad" y qué es ficción, al menos hasta llegar al inesperado y sorprendente final que, si bien deja algún que otro cabo suelto debido a los escasos pero presentes agujeros de guión, cierra la historia de una forma bastante convincente. El film enlaza con los dos primeros títulos de la serie, Hellraiser: Los que traen el infierno y Hellbound: Hellraiser II, ambos disponibles en DVD en nuestro país, lo que exige su visionado para comprender por completo la trama de esta sexta parte, planteada a modo de secuela, en la que nuevamente disfrutaremos de la presencia de Ashley Lawrence.

Hellraiser VI es un muy buen film de terror psicológico a la vez que un notable thriller sobrenatural, con (pocos) elementos de nueva carne y reminiscencias al terror sadomasoquista que planteaba la película original de Clive Barker, con una decente realización de serie B directa a vídeo por parte del técnico de efectos Rick Bota. A su vez, encontraremos buenos y escasos FX, dosis importantes de sexo y un ritmo pausado e hipnótico. En definitiva, se trata de una secuela muy superior a las entregas previas, y en especial a la tercera y cuarta (esta última lastrada por el mal saber hacer de los productores, que se cargaron el producto literalmente).

De lo más recomendable, al menos para los seguidores de Pinhead.

Rick Bota ha dirigido también las dos siguientes entregas de la serie, Hellraiser: Deader y Hellraiser: Hellworld.


Disponibilidades:

Hellraiser, los que traen el infierno: Podéis comprar la primera entrega en DVD en La Mansión del Terror (http://www.lamansiondelterror.es/es/) a un precio irrisorio. Editada por Filmax y por Tribanda.

Hellbound (Hellraiser II): Editada en DVD por Vella Visión y ahora descatalogada. Pieza de coleccionista,

Hellraiser: Inferno: Editada en VHS por Lauren Films, es relativamente fácil de localizar en plataformas de segunda mano. Yo tengo una excelente edición UK en DVD con subtítulos en inglés.

Hellraiser: Hellseeker Editada por Buena Vista. Podéis encontrarla fácilmente en plataformas de segunda mano. Actualmente descatalogada.