martes 15 de diciembre de 2009

Halloween II



Dirección: Rob Zombie

Con Scout Taylor-Compton, Tyler Mane, Malcolm McDowell


Crítica:

Aún sin estrenar en España se presenta esta secuela del remake del clásico de John Carpenter, Halloween, de 1978. Halloween, el origen, a pesar de ser un buen film de horror, contaba con numerosos defectos y carencias que, a pesar de todo, no mermaban en demasía la calidad global del film. Aunque podría haberse hecho mucho mejor, o directamente no haberse hecho.



Halloween II, escrita y dirigida también por Rob Zombie, es todo lo que en la primera parte sólo se apuntaba y haciendo un breve homenaje a la segunda parte original -que dirigiera en 1981 Rick Rosenthal- toma un camino completamente distinto. Halloween II es una salvajada de principio a fin, es un slasher con sus tópicos esperados y esperables, y al mismo tiempo introduce una nueva dimensión en el universo de Michael Myers, aportando ideas nuevas a una historia que se podría haber agotado desde hacía mucho. Y todo gracias a un esforzado guión que, por desgracia, incluye todo lo que supone un film de Rob Zombie: la exageración. Y es que consigue convertir personajes clásicos en verdaderos imbéciles odiosos, siendo el caso más remarcable el de Sam Loomis (interpretado por Malcom McDowell), que pasa de ser el psiquiatra obsesionado de la saga original a un zumbado machista ansioso de fama y dinero. Tampoco es que pegue en demasía con la definición del personaje que Zombie hiciera en su primera Halloween, por lo que lo considero un error bastante notable a la par que un elemento molesto con avaricia. Por otra parte, puede decirse que Laurie Strode, a parte de ser una jovenzuela traumatizada, es una jovenzuela del siglo XXI, lo que conlleva que sea una borrachuza de tres al cuarto. Hay que adaptar las historias a los nuevos tiempos...





Pese a todo, Halloween II no es precisamente un slasher a la vieja usanza en cuanto a estructura narrativa se refiere, sino que cuenta con una profundización en los personajes bastante notable y, más aún, en la particular personalidad demente del asesino Michael Myers. Hasta se atreve a dar una convincente pseudoexplicación de su comportamiento, dejando de lado las runas y demás improperios que nos contaron en la sexta entrega (recomiendo la versión Producer´s Cut, muy superior a la que estrenaron en cines en 1995).




La película sí es, desde luego, una salvajada de tomo y lomo, y es que los asesinatos son brutales hasta el extremo, destacando por encima de cualquiera de las películas anteriormente estrenadas, incluso más que el remake, que ya era de por sí bastante cazurro. El montaje, sin embargo, se antoja demasiado videoclipero, quizás demasiado, y termina por marear un poco. Resultan curiosos, eso sí, los inteligentes y curiosos planos que rueda Zombie, aunque disminuya demasiado el encuadre en determinados momentos. Y, por supuesto, las numerosas escenas rodadas cámara en mano le suben puntos al film y su empaquetado final. Destacamos también que, a pesar de ser la primera película de la serie en la que se le ve la cara a Myers, esto no supone un problema excesivo ya que, al fin le ponemos cara a la auténtica maldad. Es una personificación ya apuntada en el remake. ¿Y no os mola ese aspecto andrajoso y repulsivo de Michael?





Halloween II no va a gustar a todo el mundo, eso seguro, y no está pensada precisamente para los jovenzuelos, ni tampoco es que sea demasiado recomendable dada su brutalidad. Tampoco gustará a todos los fans de la saga, pero es digno de alabanza el que Rob Zombie se haya atrevido a proporcionar esa nueva dimensión a un universo que ya nos sabíamos de memoria con dos elementos terroríficos y desagradables. Y el resultado es una brutal película de terror que va al grano, cuenta una historia simple, como si de un desenlace se tratara, con una atmósfera surrealista, agobiante y desagradable.



Sin duda, merece la pena echarle un ojo.

Un 7.


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martes 8 de diciembre de 2009

Recomendamos: Sí y No.

Haciendo un breve repasito en este tranquilo día de hoy, dejaremos constancia de las últimas cositas que he podido ver.




Nunca juegues con extraños, (Joy Ride, 2001) de John Dahl. Protagonizada por Steve Zahn, Paul Walker y Leelee Sobieski, se presenta este soberbio thriller de carretera en el que los tres jóvenes protagonistas deberán huir de un camionero loco que quiere jugar sádicamente con ellos tras haber sido objeto de las burlas de dos de ellos a través de su equipo de radio. Cargada de tensión, y con un guión en el que participó J.J. Abrams (creador de Perdidos) en su tramo final deriva a caminos más convencionales, pero es un dignísimo producto que no deja insatisfecho a los amantes de las emociones fuertes, y a pesar de que tiene algún que otro altibajo, es bastante notable. Un 7. RECOMENDADA.



Nunca juegues con extraños 2 (Joy Ride 2: Dead Ahead, 2009), de Louis Morneau, es otra de esas secuelas directas a DVD. De la mano del director de la mediocre Carretera al infierno 2 (otra secuela directa al mercado doméstico), esta Joy Ride 2: Dead Ahead se eleva por encima de la media, y en ella el sádico camionero sigue haciendo de las suyas, sólo que en esta ocasión le roban el coche en lugar de meterse directamente con él. Y claro, los guapos protagonistas, sufrirán las consecuencias de la peor manera posible en una sanguinaria cacería que supera en salvajismo a su antecesora. Con secuencias cargadas de tensión, y alguna que otra que roza el absurdo -o que directamente se sumege en él-, el film es una digna muestra de que, con esfuerzo, puede conseguirse una secuela equiparable a la obra original. Lamentablemente, en lugar de contar con final cerrado, vuelven a recurrir a la tópica sorpresa final, lo que ya termina cansando. No obstante, llega al 6 de sobra y os la recomiendo, porque encierra momentos bastante crudos que, aunque ya vistos, aportan una nueva dimensión a un film que, de ser como el anterior, resultaría banal y reiterativo. RECOMENDADA.



Los sustitutos (Surrogates, 2009), de Jonathan Mostow. Bruce Willis protagoniza este curioso thriller de sci-fi inspirado en la primera novela gráfica de Robert Venditti, The Surrogates, dirigido con gran eficacia por el responsable de la floja Terminator 3: La Rebelión de las Máquinas. La cinta aporta ideas de elevado interés al narrar la historia localizada en un mundo futurista donde los humanos viven aislados del resto y sólo se relacionan unos con otros mediante la utilización de robots denominados sustitutos. Willis interpreta (bastante bien, muy en su línea de brillante actor) a un policía que deberá salir de su casa tras muchos años recluido a fin de resolver un caso en el que un estudiante universitario relacionado con el hombre responsable de la creación de los sustitutos ha sido asesinado. La mera premisa, aunque proceda de una novela gráfica y no sea original del guión, es aterradora y sugerente, ya que el no saber si la persona que tienes ante tí (o tu sustituto) es o no la que dice ser, provoca escalofríos. Bien ambientada, asfixiante, dinámica, fácil de seguir, sencilla y entretenida, no da mucho pero sí lo suficiente para calmar las ansias por ver buen cine de ciencia-ficción, con la acción justa y necesaria para mantener el interés y no aburrir, gracias a su correcta dosificación durante todo el metraje. Puede que no se trate de una gran película, pero no toma por imbécil al espectador, cosa que, en los tiempos cinematogtáficos que corren, ya es bastante. Un 7.



Wishmaster 3: La piedra del diablo (Wishmaster 3: Beyond the Gates of Hell, 2001) de Chris Angel. Protagonizada por A.J. Cook (Destino final 2 o la serie Mentes criminales) y dirigida por el también responsable de la cuarta entrega de la saga, Wishmaster IV: La Profecía, se presenta este mediocre directo a vídeo, dotado de flojas interpretaciones, FX bajo mínimos, una puesta en escena tan televisiva y feísta como permite el escaso presupuesto, algo de sexo y aburrimiento generalizado ante la repetitividad de lo que nos quieren contar. Sin duda alguna, la peor parte de la serie y la primera en la que el Djinn ya no fue interpretado por Andrew Divoff, sino por John Novak, al igual que en la cuarta. Un 2.



Infectados (Carriers, 2009), de Àlex y David Pastor. Estos dos hermanos nos traen un efectivo aunque desaprovechado thriller en la línea de 28 días después, en el que una pandemia ha acabado con la mayor parte de la población y un grupo de supervivientes se dirigen a una apartada playa del Golfo de México con la intención de refugiarse hasta que la enfermedad haya desaparecido. La trama no da para mucho más, así que el guión se centra principalmente en las tormentosas relaciones entre personajes y hace principal hincapié en el afán de supervivencia, llevado hasta el extremo. Y es ahí donde encontramos el mayor logro de la cinta, ya que gracias a ello, podemos encontrar secuencias crudas y desagradables, pero que ponen en evidencia hasta donde puede llegar un ser humano con tal de sobrevivir. Lamentablemente, salvo esa ideología supervivencialista, poco más encontraremos aquí. Eso sí, termina resultando amarga y emotiva, lo que la sube la nota de inmediato. Entretenida. RECOMENDADA.



Siete mujeres atrapadas (House on Sorority Row, 1983), de Mark Rosman. Una pieza más que añadir al subgénero slasher ochentero, que no es de las mejores, pero sí bastante entretenida. Se limita a ser otra escabechina más de jovencitas guapas, esta vez residentes de una mansión de una hermandad universitaria. Tras gastar una broma a la dueña de la mansión, con resultados fatales, deberán pagar las consecuencias, siendo brutalmente asesinadas una a una por un misterioso asesino desconocido. Con limitadas dosis de suspense, unos efectos de maquillaje baratitos y alguna que otra sorpresilla, resulta curiosa de ver al ser una de esas películas que más tarde inspirarían a los clásicos bodycounts de los cansinos 90. Recientemente ha sido víctima (no puedo decir otra cosa) de los maquiavélicos productores de Hollywood, que han querido sacar dinero estrenando un remake que, a parte de no tener nada que ver con esta, es un bodrio de proporciones cósmicas. Sólo para paladares acostumbrados al género, amantes de la década de los 80, frikis variados y completistas dispuestos a todo.

Hermandad de Sangre


Dirección: Stewart Hendler.
Con Briana Evigan, Rumer Willis, Carrie Fisher, Jamie Chung, Julian Morris, Leah Pipes, Margo Harshman, Audrina Patridge.

Crítica:


Siguiendo la tradición del remake, aquí nos llega una revisión del clásico de 1983 House on Sorority Row (Siete mujeres atrapadas) que se parece a ésta lo que un huevo a una castaña. Y precisamente, es castaña lo que define a la perfección a este lamentable subproducto dirigido por Stewart Hendler, en el que un grupo de putones verbeneros, todas ellas de la misma hermandad, deciden gastar una broma al hermano de una de ellas haciéndole creer que una de sus amigas a muerto por su culpa. Como es de esperar, el asunto se va de madre y la chica muere de verdad. Original, ¿eh? Además de no ser ni pizca original, de no tener nada que ver con el clásico ochentero, de ser más bien un clon bastardo de Sé lo que hicisteis el último verano 3 (y digo 3 porque guarda más puntos en común con esa secuela que con la primera parte), la película resulta aburrida y ridícula a partes iguales.

Toda la historia se hilvana a través de fiestecitas pedorras de adolescente y diálogos ofensivos por parte de las jovenzuelas, cada cual más odiosa, por lo que el sufrido espectador sólo puede desear con avidez que sean masacradas gráficamente de una en una. Para colmo, los asesinatos son becerros, pero no llegan a la altura de los grandes clásicos del subgénero slasher. Y encima deberían ocurrir más rápido, por cierto. Todo aquello que aparecía en Siete mujeres atrapadas y la dotaba de cierto encanto se ha ido al traste, ya que el responsable del libreto decidió que era mejor inventar una historia nueva que no tuviera nada que ver, por lo que, a pesar de que la original era tópica a más no poder, todo su ochentero encanto se va, literalmente, a la mierda.

Por tanto, Hermandad de sangre no es sólo un mal film sin la menor esencia de cine, es un bodrio mayúsculo representativo de toda una generación MTV borracha, superficial y patética, que no se salva en ninguno de sus aspectos, ni siquiera en la diversión que podría suponer al aficionado el que un loco encapuchado escabeche a un puñado de jovencitas idiotas. Al igual que Una noche para morir, remake de Prom Night, Sorority Row es un ejemplo de anti-cine para palomiteros sin ningún tipo de inquietud, y una última paletada al slasher parido en Hollywood, más muerto y más enterrado que ningún otro. Un guión lamentable, incapaz de transmitir tensión y cierta coherencia, unas interpretaciones de baratillo y la continua presencia del alcohol en la vida de los jóvenes acaban poniendo la guinda a esta lastimosa cinta de terror, que más que miedo produce vergüenza ajena y soberano aburrimiento.

Un 1.




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jueves 3 de diciembre de 2009

La cosa va de chicas...

Tras el largo día, o me alegro yo con estas noticias o no lo hace nadie así que aquí os dejo la imagen que tendrá Black Widow en Iron Man 2, la secuela de la notable película de Jon Favreau, que él mismo ha vuelto a dirigir. Ni qué decir tiene que la imagen deja bastante impresionado. Y es que... joder, Scarlett está imponente.


La otra noticia, por llamarlo de alguna manera, puesto que no es más que un dato que me he buscado navegando por la Imdb, es que en Piraña 3D, el nuevo film -remake del clásico de Joe Dante- de Alexandre Aja, responsable de la mediocre Alta Tensión y el espléndido remake Las colinas tienen ojos, contará con la presencia de Riley Steele. ¿Qué quién es esta chica? Básicamente, es una actriz porno de las más afamadas del momento y que ha trabajado (es un decir) en cosas como Nurses, Teachers, Riley Steele: Perfect Pet o Riley Steele: Chic, todas ellas para la Digital Playground. Personalmente, encuentro interesante la presencia de tan magnífica señorita y artista.

Sobran las palabras, ¿verdad?

La Cruda Realidad

Dirección: Robert Luketic

Con Gerard Butler, Katherine Heigl, Cheryl Hines, Bonnie Somerville, Bree Turner, Vicki Lewis, Eric Winter, Holly Weber, Nick Searcy, Jesse D. Goins.


Crítica:

De vez en cuando, el cine romántico da alguna que otra sorpresa al espectador, no haciendo distinción entre sexos, ni mucho menos entregando un producto almibarado hasta el exceso. La Cruda Realidad es una comedia agradable y sumamente divertida que narra una historia romanticona de la que conocemos su final desde el principio, pero que encierra escenas tan elaboradas y desternillantes que suma muchos puntos con respecto a otras películas parecidas.


Robert Luketic (21 Blackjack) se las arregla para narrar de manera convincente y sin altibajos la historia de Abby Ritcher (Katherine Heigl), una productora de un programa matutino de TV con serios problemas para encontrar el amor (no es la única, vaya...). Sin embargo, el mayor problema de Abby llega cuando sus jefes deciden que forme equipo con Mike Chadway (Gerard Butler), un misógino y aparentemente maleducado personaje televisivo que promete revelar la cruda realidad de por qué hombres mujeres son como son. Abby obtendrá la peculiar ayuda de Mike para sacar provecho de sus citas, aunque el resultado final no sea el que ella espera. Por supuesto, el espectador sabe cómo va a acabar el asunto, aunque eso no sea lo que más importe para seguir la historia con agrado y satisfacción.


Apoyándose en un guión un poco convencional (pero con una premisa ingeniosa) provisto de diálogos cargados de ingenio y situaciones rocambolescas, a cada cual más divertida, el film, ciertamente, narra verdades como puños, y triunfa enormemente gracias a las interpretaciones de la Heigl y Butler, entre los cuales hay una química que viene como anillo al dedo a los dos personajes que interpretan. La Cruda Realidad es un film que tiene la decencia de no recurrir a lo más cursi en este tipo de historias, y no se anda con tapujos al hablar de sexo ni al andarse con suavizaciones. Va directa al grano, no aburre y puede ser disfrutada por el público masculino, que en muchas ocasiones también quiere disfrutar de historias de semejante calibre.



Una película romanticona con estilo, dinámica, desternillante, muy bien elaborada, muy bien rodada y, en suma, una comedia que no deja para nada insatisfecho. Destacaría determinadas secuencias memorables que sin duda son lo mejor del film, pero voy a callarme vilmente y dejaros a vosotros que disfrutéis tanto como lo he hecho yo con ellas. Y, por supuesto, hemos de tener en cuenta que podemos disfrutar de la bellísima Katherine Heigl.


En fin, como me ha gustado tanto, y como me ha parecido que, a parte de ser una buena comedia es un ejemplo de buen cine de consumo que no toma por imbécil al inocente espectador, le otorgo un más que merecido 8.


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sábado 28 de noviembre de 2009

S. Darko (A Donnie Darko Tale)


Dirección: Chris Fisher.


Con Daveigh Chase, Briana Evigan, Jackson Rathbone, Justin Chatwin, Ed Westwick, Elizabeth Berkley, James Lafferty, Matthew Davis, Zulay Henao.


Crítica:


La tarea de continuar la historia de Donnie Darko, film de culto dirigido en 2001 por Richard Kelly, era bastante complicada, pero a los productores les importó poco y se sacaron de la manga esta innecesaria a la par que interesante secuela directa a DVD, titulada S. Darko (S de Samantha), centrada en el personaje de la hermana de Donnie.


La historia es la siguiente: Samantha Darko, hermana de Donnie, acaba de cumplir los 18 años y se marcha de viaje a Los Angeles, acompañada de su mejor amiga con la idea de triunfar en Hollywood. Pero, por desgracia, sufren una avería y quedan atrapadas en un pequeño pueblo de Utah. Durante la estancia en el pueblo establecerán contacto con un puñado de jóvenes del lugar e inexplicablemente un meteorito caerá en el lugar ... Será entonces cuando Samantha empiece a tener sueños apocalípticos que le adviertirán de la destrucción del universo... ¿Mola, eh? Pues a pesar de que la historia plantea ideas interesantes no es más que una repetición esquemática y doblemente confusa de la primera. Aún así, está rodada impecablemente y, pese a su ritmo lento y forzado, resulta hipnótica y sugerente desde un buen número de perspectivas, ya sea por la bella protanonista, por la magnífica fotografia, los momentoa pesadillescos o la soberbia banda sonora.




El truco que hay que hacer para disfrutar de la película es no pensar en nada para no crearnos una idea preconcebida. Hay que dejarse llevar, al igual que ocurría con la primera parte, de la que por lo menos podían sacarse más cosas en claro. Sin embargo, esta secuela, pese a hacer un recordatorio de todo lo que sucedió con anterioridad, se muestra extremadamente confusa al expandir las capacidades sobrenaturales de Samantha a otros personajes, dejando un agujero de guión bastante notable que desconcierta al espectador gracias (es un decir) a su intento sorprenderle a toda costa. Lamentablemente, hay un momento a mitad de película que, efectivamente, sorprende, pero hace que el film pierda del todo su ya de por sí escasita coherencia. Y es que el libreto pretende ser tanto el no va más que se pierde miserablemente abriendo miles de líneas argumentales que después se ve incapaz de seguir y cerrar, por lo que las lagunas que se generan ahogan al espectador inevitablemente.


El final es otro punto a considerar, ya que copia con descaro el de la película original, sin cortarse un pelo. No obstante, no son todo contras en esta película, ya que su atmósfera, su ambientación polvorienta y determinadas ideas del guión la elevan por encima de la media en este tipo de prodcucciones directas a DVD, especialmente los viajes en el tiempo, que en esta continuación son más, así como el concepto de retro-fantasma, pese a que todo ello esté reciclado del film original. Y, qué coño, está muy bien realizada, contando con un acabado bastante potable, además de con imágenes sobrecogedoras tanto por su belleza como por su iluminación fría y azulada.


Está a años luz de Donnie Darko, pero tiene un regustillo que, al menos, la otorga la calificación de interesante.

Un 5,5.



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martes 24 de noviembre de 2009

Un breve repaso ante el cansancio provocado por la dura jornada laboral...

Haciendo un breve repaso a mis últimas incursiones cinéfagas, os voy a narrar en prosa mis recomendaciones más sinceras. Dentro de los trabajos qhe he podido ver, os dejaría bien destacados dos de ellos, Moon, de Duncan Jones, y Dogville, de Lars Von Trier.


Moon es una soberbia y pausadita cinta de auténtica sci-fi que, modesta como ella sola, con una trama perfectamente perfilada y unos FX tan solventes como ajustados al conjunto, se convierte en una inteligente joyita, entretenida y capaz de despertar auténticas sensaciones y reflexiones sobre el dominio y la falta de moral. Merece mucho la pena, señores.


La segunda película que me ha dejado profundamente marcado ha sido Dogville, de un cineasta tan controvertido como Lars Von Trier, responsable de esa reciente salvajada que es Anticristo (a ver si os atrevéis a verla, forasteros). Antes de nada, agradecerle a Miguel que me la haya descubierto, porque hacía tiempo que no gozaba tanto con una película. Compleja como ella sola, con un curioso diseño de producción, narra como si una obra de teatro se tratara, una historia amarga y pesimista donde el mayor logro es ese giro final que determina un replanteamiento completo de todo el conjunto, pasando por cada (indeseable) personaje. Una película cruel, amarga, dura, arriesgada, demoledora y, simplemente, sobresaliente.

Si tenéis previsto ver alguna peliculilla, que sea alguna de estas dos de tener que elegir sólo una.

Otras cositas de las que he disfrutado han sido G.I. Joe: Rise of Cobra, de Stephen Sommers y, a pesar de ser el típico videojuego propio de un director tan dado a la infografía descarada y al exceso más estomagante, se ve capaz de superar a cosas tan lamentables como Van Helsing. Al menos, divierte, no tiene demasiadas pretensiones y como cinta de acción se gana el aprobado, y no sólo por las estimulantes presencias de Sienna Miller o Rachel Nichols.


Si aún os quedan ganas, podéis echar mano de Children of the Corn, remake del clásico de los 80, pero preparado directamente para TV y dirigido por Donal P. Borchers, además de guionizado por el mismísimo Stephen King. A pesar de sus limitaciones, resulta bastante superior a la película original, no así a la mayoría de las secuelas que se rodaron (olvidándonos, claro, de la mediocre Children of the Corn: Revelation), se ve con agrado y encierra escenas bastante retorcidas, como esa en la que dos de los chicos, él y ella, llevan a cabo el acto sexual ante los ojos del resto de los niños. Me ha molado, la verdad.

En la línea de la sobresaliente Shaun of the Dead (aquí Zombies Party, ejem...) se han ido estrenando toneladas de títulos zómbicos de corte similar, y si bien la reciente Zombieland es la mejor de todas, la neozelandesa Last of the Living, de Logan McMillian, es un digno producto de serie B que, pese a todo, resulta entrañable y sugerente.

Y, de postre, el trailer de Universal Soldier: Regeneration, la tercera entrega oficial del clásico de culto, Soldado Universal.



domingo 15 de noviembre de 2009

2012


2012, de Roland Emmerich.
Con John Cusack, Amanda Peet, Chiwetel Ejiofor, Oliver Platt, Thandie Newton, Danny Glover, Woody Harrelson, Thomas McCarthy, Liam James, Morgan Lily.

Crítica:


Pensaba yo que 2012: Doomsday, era un mal film que sería superado ampliamente por esta 2012 de Roland Emmerich (Soldado Universal, Independence Day, El Día de Mañana), pero me equivoqué. El susodicho supera a la versión de los chicos de The Asylum, pero sólo en el apartado técnico, pues el resultado final es un producto de dos horas y media donde lo único salvable son sus espléndidos FX, a pesar de que están al mismo nivel de majadería que el resto del film.

El guión de 2012 es el principal lastre que la película lleva consigo, gracias a una incompetencia alarmante que impide crear situaciones con un mínimo de sentido, a la vez que sazona la historia con diálogos de baratillo que no pegan ni con cola con lo que se nos pretende narrar y se olvida de su interesante premisa a los pocos minutos de metraje Además, el trazado de los personajes tampoco es que sea un alarde de innovación, dado que se venden miserablemente a los más trillados tópicos, por lo que la película funciona sólo en el caso de que aceptemos que somos testigos de lo idiota en su expresión máxima. Montones de escenas no sirven más que para provocar la risa histérica en el espectador, aterrado ante la imbecilidad de lo que está viendo, gracias a que los responsables de este mastodóntico bodrio no tienen muy claro el concepto de espectacularidad. Sólo nos queda disfrutar de la apoteósica destrucción del mundo, ya que un concepto tan importante como es un buen guión se pierde totalmente en el afán de mostrarlo todo de la manera más exagerada posible. Cierto es que el cine de Emmerich tiene de todo menos lógica, ya que si nos acordamos de determinados momentos de Independence Day, podemos echarnos las manos a la cabeza (y eso que aquella cinta me gustó), pero con esta película he alcanzado mi límite, y existen niveles de majadería que me resisto a aceptar, especialmente si incluyen escenas con el típico niño ostiable.

2012 podría definirse como el típico producto millonario con pretensiones a las que no se puede ni acercar, un mero ejemplo de anti-cine palomitero completamente vacío e incluso insultante, preparado para que los espectadores acudan en masa a la sala de cine y salgan de ella con un sentimiento contrario a lo que su director pretendía lograr. Y es que no vale para nada tener a un buen puñado de competentes actores entre los que están John Cusack o Danny Glover si no se saca más partido a los personajes que interpretan, y si la historia que se nos cuenta es tan abrumadoramente imbécil.

La duración de 2012 es otro punto a tener en cuenta: es excesiva, y aunque al menos la cinta tenga la decencia de lo aburrir, dicha virtud sólo es debida a su capacidad para producir vergüenza ajena. ¿Qué más queda? Pues poco, muy poco, por lo que esta nueva entrega de cine catastrofista puede ser considerada como un blockbuster muy poco recomendable con dosis muy limitadas de cine que ofrece lo que muchas películas ofrecen hoy día: una visita al cine cuya única consecuencia es la pérdida innecesaria y dolorosa de casi ocho euros.

En resumidas cuentas, la nueva película de Roland Emmerich es un paquete de espectaculares efectos especiales puestos al servicio de la nulidad cinematográfica más atronadora.

Un 2.

PD: Casi que me voy a ir a ver 2012: Supernova, de los chicos del asilo...

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