lunes, 21 de julio de 2014

The End

He vuelto, tras más de un año de inactividad, y lo hago cargado de buenas vibraciones, ideas y propósitos, pero no para este blog. Después de meditarlo mucho, The Peibolster Cinema llega a su fin, y ya era hora. Es el momento de evolucionar. Este blog compone una parte ya pasada de mi vida, con sus pros y sus contras, y tiene que terminar de la mejor manera posible. Voy a empezar una nueva etapa en otro blog diferente, mucho más humilde si cabe que este, y a la vez mucho más sencillo. Sin embargo, este nuevo blog va a venir definido por una serie de pautas que voy a mantener firmemente durante su, espero, larga andadura. En primer lugar, mi labor se va a limitar en exclusiva a comentar las películas que vea, solo o en compañía, y a comentar noticias relacionadas con todos los trabajos que tengo pensado realizar más o menos a partir de septiembre. Y punto. En segundo lugar, pretendo que la función que desempeñe mi blog sea únicamente de informar acerca de mis pareceres sobre cualquiera de las películas que consuma durante mi vida diaria, no pretendiendo atraer a nadie al lado oscuro ni convencerle para que vaya o no a ver cualquiera de ellas. Cada uno es libre de hacer, leer, ver y oír lo que le venga en gana, y yo sólo soy uno más. En tercer lugar, intentaré mantenerme siempre firme y cercano a una forma de escribir positiva y desenfadada, apartada de insultos, comentarios perjudiciales y demás morralla habitual en muchos medios similares. En cuarto lugar, no toleraré comentarios agresivos ni desagradables en cualquiera de las entradas que se publiquen. Y, por último, no hablaré de noticias relacionadas con el mundo del cine porque no dispongo de tiempo suficiente y porque ya hay suficientes medios dedicados a esos menesteres. A mí, a Pablo Rodríguez Sierra, me corresponde escribir de cine en todas sus vertientes. No voy a escribir sobre cine pornográfico, expresión artística muy a tener en cuenta, precisamente porque también hay bastantes medios dedicados a ello, pero sí escribiré sobre todo lo que caiga en mis manos de aquí en adelante y que esté relacionado con el resto de géneros existentes. En este sentido, y como me parece demasiado dejar en el olvido todas las críticas que fui escribiendo desde el inicio de mi andadura en 2007, recuperaré las que crea convenientes una vez haya corregido el texto de la mejor manera posible.

Sin más, The Peibolster Cinema dice adiós y os invita, potenciales lectores, a que pinchéis en el siguiente enlace para disfrutar de mi nuevo proyecto:


Y pronto, página web.

Hasta siempre.


domingo, 9 de diciembre de 2012

Tus gritos me dan risa gana dos premios en el Festival Navidades Sangrientas de Alicante.



Soy plenamente consciente de que no me muestro demasiado por el blog desde hace tiempo. Sumido en mis tareas diarias, poco tiempo me queda libre, el cual aprovecho para ver películas y alguna que otra serie de TV. El problema es que, si me queda algún hueco libre para escribir, lo empleo para consumir mas audiovisuales...

Pero hoy necesito expresar mis emociones en esta nueva entrada. Hoy, a día 9 de diciembre de 2012, tengo el honor de anunciar que el cortometraje Tus gritos me dan risa, dirigido por el joven director Sergio Morcillo, producido por Terror Club, Lars Von Lieben y Peibolster Productions, y escrito por Pablo Rodríguez, es decir, un servidor, ha ganado el Premio del Público y el Premio al Mejor Director en el Festival Navidades Sangrientas, celebrado en Alicante. Tanto esfuerzo (y no solo esfuerzo) invertido en la realización de este corto ha dado, por fin, algunos frutos. 

Espero que, con el tiempo, todos podáis disfrutar de este excelente trabajo cargado de horror, diversión y sangre a borbotones. Y no solo eso, hoy quiero dar las gracias a todo el equipo por haberme permitido participar de algo tan estupendo así como por haberme hecho un pequeño hueco en sus vidas ya que ademas de compañeros les considero muy buenos amigos. En este sentido, les quiero dar gracias por todos los buenos momentos que hemos pasado juntos.

Enhorabuena a todos.

miércoles, 5 de diciembre de 2012

Hellraiser: Revelations


Director: Victor Garcia
Con Daniel Buran, Steven Brand, Jolene Andersen, Stephan Smith Collins, Nick Eversman, Jay Gillespie, Sebastien Roberts, Sanny Van Heteren, Tracey Fairaway, Adel Marie Ruiz


Crítica:

La saga Hellraiser siempre me ha parecido atractiva, he de reconocerlo de la manera más abierta, aunque como crítico soy consciente de que su calidad ha mostrado unos cuantos altibajos. Siempre mostraré predilección, como es lógico, por las dos primeras entregas, Hellraiser: Los que traen el infierno y Hellbound: Hellraiser II. Quizá como peores entregas de la serie destaque la tercera, Hellraiser III: Infierno en la Tierra, en la que se desprende más que nunca tufo noventero a carne de videoclub y la cuarta parte, Hellraiser: Bloodline que, pese a tener innegables momentos de interés, está plenamente desaprovechada. Con el resto, lanzadas todas directamente al mercado videográfico, no estoy en absoluto desconforme. Hellraiser: Inferno, Hellraiser VI: Hellseeker y Hellraiser: Deader comparten como rasgo común una estructura similar y en ellas la falta de lógica campa a sus anchas para disimular en ocasiones el vacío de la historia, que funciona como ejercicio meramente visual… Las dos primeras que he citado (quinto y sexto capítulo de la serie) son agobiantes y tensas, y recurren a esa relegación de Pinhead a un segundo plano, como bien ocurría en la película seminal. La octava parte, Hellraiser: Hellworld, con el gran Lance Henriksen (Aliens, House III, Terminator), deriva al slasher de toda la vida, convirtiéndose en un forzadísimo bodycount que, como casi todas las películas de la saga, tenía al menos la decencia de no aburrir.

Ahora le toca el turno a una ya poco esperada novena parte, Hellraiser: Revelations, que Dimension Films ha realizado directamente para DVD para no perder los derechos de la franquicia y para recaudar algo de dinero con el que financiar el remake de la primera parte que llevan planeando hace largo tiempo. El responsable de este curioso producto no es otro que Víctor García, cineasta barcelonés procedente del mundo de los efectos especiales, que a día de hoy tiene en su currículo otras dos secuelas directas a vídeo, Return to House on Haunted Hill y Reflejos 2. Sus películas son todas obras de segunda o tercera categoría, siempre intentando aprovechar el tirón del título de las cintas originales, aunque Mirrors 2 es una mas que decente secuela.

Esta novena entrega de la saga Hellraiser no tiene más valor que el que debe tener, esto es, funcionar como mero producto de videoclub para que puedan disfrutarlo los completistas de la serie y algún que otro aficionado despistado al terror. ¿Que resulta entretenida? Sí, pero no le busquemos más, porque no hay más. Revelations no deja de ser una reedición de la película original, pues cuenta una historia supuestamente nueva que recicla momentos e ideas enteras de aquélla, aunque esta vez narrada en clave adolescente y  casi a través de larguísimos pero bien ejecutados flashbacks. Quizás esté ahí lo mejor del film, en esa estructura hacia atrás, pero no porque cree suspense real, sino porque el espectador puede jugar a adivinar lo que terminará ocurriendo en cada secuencia y en los minutos del final. A nivel interpretativo la cinta no sale muy bien parada. En este sentido, cabe destacar que en anteriores trabajos del director los actores hacían una muy superior labor.

Debemos reseñar, sin duda, que Hellraiser: Revelations es la primera película de la longeva saga que no cuenta con Doug Bradley para interpretar a Pinhead y, de hecho, éste se negó de manera rotunda a dar vida por novena vez al cenobita. En su lugar, tenemos a Stephan Smith Collins. No está del todo mal, pero se nota el excesivo mimetismo de su interpretación a la hora de emular, sin conseguirlo, al Pinhead original. Eso sí, el personaje no ha cambiado, pues sigue diciendo las mismas parrafadas sobre el sufrimiento, el dolor, el placer y la carne que en episodios anteriores. Este dato me lleva irremisiblemente a hablar un poco del guión. El guión, para haber sido escrito de una manera tan rápida, no está nada mal, la verdad. Digamos, en cierto modo, que se limita a ser plenamente funcional pese a necesitar un mayor desarrollo en muchísimos de sus tramos. Las ideas que plantea no son novedosas, de acuerdo, pero se alejan del esquema de Inferno, Hellseeker y Deader, ofreciendo un regreso a los planteamientos originales del universo creado por Clive Barker.

En definitiva, esta novena parte es casi el peor capítulo de la serie, ya que está algo por debajo de la tercera pero, al igual que las demás, entretiene y mantiene el tipo gracias a sus elaborados efectos especiales, que junto con las consabidas dosis de gore son lo mejor del film.

Un 5,5.

He de agradecer a los responsables del cine Artistic Metropol, ubicado en la Calle Cigarreras, nº 6, Madrid, la estupenda iniciativa que han tenido a la hora de ofrecer este título entre su programación ya que disfrutar de un título de la saga Hellraiser en pantalla grande no tiene precio dados los tiempos que corren para el buen cine de terror. Mi mas sincero agradecimiento, tanto por ofrecer el film como por la atención demostrada durante la proyección.

lunes, 27 de agosto de 2012

Miedo en la ciudad de los muertos vivientes



Miedo en la ciudad de los muertos vivientes, de Lucio Fulci.


Crítica:

Si hay algo que se le puede atribuir a esta película de culto del director Lucio Fulci es su condición de pequeña joyita visual. Y repito y remarco eso de “visual”, porque la fuerza de Miedo en la ciudad de los muertos vivientes reside principalmente en sus poderosas imágenes. Es fácil deducir pues, que más allá de esas imágenes todo es mejorable, especialmente el guión.

Fulci nos cuenta en su película como un cura se suicida en la capilla de un cementerio, lo que permite que se ejecute una antigua maldición y los muertos resuciten como zombis, tomando la ciudad de Dunwich en Nueva Inglaterra. Todo lo que viene a continuación sucede porque sí, tosco y abrupto final incluido, sin ningún tipo de justificación que permita entender medianamente lo que acontece en pantalla. Por tanto, queda bien claro que aunque la historia que se narra en el film es verdaderamente terrorífica, también es incongruente y absurda.

Si uno pasa por alto este poco elaborado guión no puede dejar de sentirse atraído e hipnotizado tanto por sus imágenes horrorosas, siniestras y su atmósfera opresiva y agobiante. El problema es que más allá de esto no encontramos más. Los personajes que aparecen en la cinta están tan desdibujados que el espectador tiene serias dificultades para conectar con ellos y recordarlos de una secuencia a otra. Fulci no profundiza en ninguno ni llega a explicar de manera mínima cualquiera de las posibles motivaciones que justifiquen sus actos, simplemente se limita a colocarlos como monigotes en su historia. Además, da la impresión de que toda relación que entre ellos surge a lo largo del metraje es fortuita. Hay que añadir también serios errores de continuidad y un buen puñado de escenas inconexas o mal explicadas por lo que el pastiche es tal que, de no ser por las otras virtudes (que son poderosas), Miedo en la ciudad de los muertos vivientes hubiese sido una película insufrible. El truco es dejarse llevar y esperar con avidez cada secuencia truculenta.

Un ritmo pausado y cautivador, unos artesanales y repelentes FX, un manejo de la cámara elegante, montones de planos nerviosos pero precisos y un sabor agridulce al cine de Fulci (Zombi 2 es mucho mejor película) son los principales componentes de este título de culto. En definitiva, se trata de una cinta de horror con secuencias asquerosas y memorables no apta para todos los estómagos.

Un 5,5.

domingo, 26 de agosto de 2012

Prometheus



Crítica de Prometheus, por Pablo Rodríguez. 

La forma más acertada para comenzar mi discurso sobre Prometheus, de Ridley Scott, es haciendo una afirmación absoluta y poniéndola en boca de todo el mundo: Alien es una auténtica obra maestra del cine de ciencia-ficción y terror así como la mejor entrega de una saga que se ha prolongado hasta la friolera de 5 entregas más (Aliens, Alien 3, Alien: Resurrección y los discutibles pero disfrutables cross-overs con Predator, Alien vs Predator y Aliens vs Predator 2: Réquiem). La precuela de la saga, o más bien de la primera cinta de los xenomorfos, se hizo mucho de rogar. Años y años de especulaciones y teorías han transcurrido hasta que Prometheus ha sido finalmente una realidad. Los responsables de la película han insistido en que ésta compartía el ADN de Alien pero que era una historia distinta que transcurría en el mismo universo. Lo que quieran los señores, pero tras su visionado, afirmo con rotundidad que se Prometheus es precuela con todas las consecuencias. Por tanto, dichas afirmaciones no vendrían a ser más que rollos para ir creando expectación. En mi caso, despertaron bastante mi curiosidad. 

Una vez visto el film me veo en la imperiosa necesidad de afirmar varias cosas: la primera de ellas es que Prometheus es el arranque de la saga, convirtiéndose en uno de los mejores prólogos a una saga de la historia del cine al alejarse por completo de la mera repetición de esquemas que tiene que aguantar el espectador cuando se enfrenta a una precuela; la segunda cuestión a afirmar es que este nuevo trabajo del director de Gladiator es todo un prodigio visual cargado de impresionantes FX y unos decorados de infarto que remiten inevitablemente al primer Alien; y la tercera, que uno de los responsables del guión, Damon Lindeloff, es muy bueno desarrollando historias y tejiendo tramas con alto nivel de complejidad pero es todo un desastre a la hora de resolverlas y ponerles fin. Muchos lectores aficionados a la ciencia-ficción pensarán automáticamente en el final de la serie Perdidos. A un servidor aquel ambiguo final carente de explicaciones le convenció por puro conformismo, ya que las posibilidades de resolver un rompecabezas de tales proporciones eran ya prácticamente inexistentes. Pero no se puede hacer lo mismo con todo, así que el principal culpable de que Prometheus no sea perfecta es directamente de Lindeloff. En este sentido, el guión de la película es muy mejorable. ¿Qué puntos merecerían más desarrollo? Todos los relacionados con la descripción de determinados personajes así como los relacionados con la resolución de varias cuestiones que no terminan de comprenderse de manera idónea. No importa que queden líneas argumentales en el aire, pero sí que estas no terminen de comprenderse. 

 Donde sí sale triunfadora Prometheus es en su conexión tanto visual como argumental con la primera Alien. Ya he dicho con anterioridad que no nos encontramos ante una fotocopia esquemática de la película original ambientada años antes sino ante un trabajo que expande lo ya conocido manteniendo las acertadas dosis de suspense. Se puede afirmar que esta precuela funciona perfectamente como cinta de syfy aunque sea de lo más arriesgada a la hora de no ofrecer respuestas a las preguntas que plantea. Es la falta de respuestas la que lanza toda esa oleada de nuevos interrogantes y enigmas que permiten mantener vivo el suspense y el horror. Cada secuencia, cada plano, cada fotograma, todo ello recuerda a la obra seminal que lo empezó todo y negar la evidencia es de lo más absurdo. De esta manera, la mano de Scott se siente a cada minuto de película. No creo que merezca la pena hacer referencia a lo que deberíamos dar por sentado: los FX son de infarto, por lo que el comentario es bastante obvio. 

 A nivel interpretativo, Prometheus también se antoja impresionante. La pega es que varios de los personajes que pululan por la historia no son convenientemente desarrollados por lo que, a pesar del buen trabajo de los actores, poco más pueden hacer estos para hacerse un hueco reseñable en pantalla. Por consiguiente, el culpable de estos errores es un guión al que no le hubiese venido nada mal una revisión más antes de empezar a rodar. De toda la plantilla de actores me quedo con Michael Fassbender (Centurión, Eden Lake), que interpreta a David, otro androide enviado por la Compañía. Se trata pues de un personaje muy interesante, cargado de carisma y de lo mejor, no sólo de esta cinta, sino de toda la serie Alien. Del resto cabe destacar, por razones lógicas, tanto a Noomi Rapace, que es algo más que la nueva Ripley, y a esa belleza humana que es Charlize Theron. 

 La partitura de Marc Streitenfeld casa como un guante con cada imagen, resultando épica y bonita. En resumidas cuentas, nos encontramos ante un espléndido film de syfy que exige una continuación para resolver todos los enigmas surgidos a raíz del planteamiento de toda una nueva tanda de cuestiones acerca del origen de la Humanidad. Es una película con tintes trascendentales que encaja como un guante en un universo que parecía agotado y que se erige como una de las mejores precuelas de la historia del cine, desde que a la industria cinematográfica se le acabaron las ideas y empezó a indagar en los orígenes de sus sagas más rentables. Por parte de Ridley Scott, director de Blade Runner, Prometheus es un magnífico retorno a la ciencia-ficción clásica. 

 Nota: 9/10. 

 Lo mejor: La ambientación, los intérpretes, la historia, los efectos especiales. 

 Lo peor: El guión, que es muy mejorable.

sábado, 16 de junio de 2012

Peibolster Recomienda


Peibolster Recomienda:

He aquí una selección de títulos que, por la razón que sea, me han parecido más que interesantes y considero que un buen cinéfago debería ver, dependiendo del estado de ánimo en el que se encuentre.

1) Amytiville 1992


 Sexta entrega de la serie de Amityville y, junto con la segunda, una de las mejores. De estética típicamente noventera de directo a vídeo, tiene como protagonista a una familia, propietaria de un antiguo reloj que estaba en la casa original y que empieza a trasladar el mal a este nuevo hogar. Guarda ciertos paralelismos con la segunda película de la saga, especialmente gracias a la presencia de una familia disfuncional. Dirigida por Tony Randel (Hellbound: Hellraiser II), Amityville 1992 es una correcta y divertida película de terror con bastantes dosis de sangre, sustos, muchos de los tópicos de las cintas de casas encantadas y un pasablemente original guión que encierra interesantes sorpresas al final. Se agradece cierta continuidad en la serie y, a pesar de que muchos echan pestes de esta saga, a mí me parece que innova bastante en cada entrega.

Nota: 6/10.

2) Atraco por duplicado


Divertida comedia de suspense escrita por los guionistas de Resacón en Las Vegas. Con un coral reparto encabezado por Patrick Dempsey y Ashley Judd, narra la historia de dos robos paralelos que ocurren en el mismo banco. Absurda, malhablada, y cargadísima de gags, esta divertida cinta es una original muestra de cine de robos que arranca carcajadas prácticamente desde el principio (sólo que dos atracadores se hagan llamar en clave Mantequilla y Mermelada ya me parece descacharrante). Pese a que a final hay giros “inesperados” que benefician a la historia, ciertos puntos eran francamente mejorables para su mejor comprensión. Con todo, es de lo más recomendable para pasar un rato divertido sin exigir demasiado.

Nota: 6/10.

3) The Horribly Slow Murderer with the Extremely Inefficient Weapon


Tronchante cortometraje a modo de falso trailer que cuenta la desternillante historia de un asesino horriblemente lento con un arma extremadamente ineficiente (esto es, una cuchara) y una pobre víctima, un hombre de mediana edad al que arruina la vida a cucharazos. Original, desesperante para el espectador (e impecablemente rodado, este cortometraje de diez minutos es de lo mejor que he visto en mucho tiempo en materia de comedia terrorífica. Espectacular.

Nota: 8/10.

4) Zombie in a penguin suit


Para terminar por hoy, otro cortometraje. La belleza, el horror y el drama trasladado a una sanguinaria invasión zombi. Un hombre que trabaja para un acuario vestido de pingüino muere y poco después despierta convertido en zombi, formando parte de las hordas que están atacando a los humanos. En poco más de siete minutos el espectador hace en soledad un recorrido terriblemente amargo por un mundo devastado y desolado, y pese a que lo que cuenta no es nada nuevo, sí capta toda la esencia del buen cine de muertos vivientes. Zombie in a penguin suit está cargado de dramatismo a través de imágenes durísimas y de una preciosísima banda sonora que quita el hipo. La sobresaliente ambientación recuerda a títulos como 28 semanas después. El final es más triste si cabe y deja al espectador con un nudo en el estómago, a la vez que le deja con plena satisfacción por haber visto un cortometraje de tanta calidad como este.

Nota: 10/10.

Sombras Tenebrosas (Dark Shadows)




Dirección: Tim Burton
Con Johnny Depp, Michelle Pfeiffer, Helena Bonham Carter, Eva Green

Crítica:

El último trabajo de Tim Burton sólo tiene un calificativo: decepcionante. A muchos no les gustó Alicia en el País de las Maravillas, a un servidor le encantó. Pero esta vez la cosa ha sido muy distinta, así que vayamos por partes. Dark Shadows empieza muy bien, ya que desde el principio la narración es trepidante y, como el resto del film, hace gala de unos efectos visuales y una fotografía alucinantes. Hay una parte central que se hace pesada y plomiza en la que no se cuenta absolutamente nada, siendo poco más que un ir y venir de personajes sin ningún tipo de profundización dramática en los mismos ni un argumento definido. Y hay una parte final frenética, artificiosa y terrorífica, al nivel del prólogo. Y eso es todo.

Se esperaba mucho más de esta película, pero Tim Burton, un tanto apático, nos obsequia con la nada durante más de una hora central en la que no ocurre nada relevante (y no es una exageración) y en la que sobra minutaje para parar un tren. Sin embargo, la culpa no la tiene del todo Tim Burton puesto que sigue conservando el estilo tétrico que le caracteriza de siempre, sino los guionistas. El principal defecto grande de Sombras Tenebrosas es la poco trabajada historia que se quiere contar a través de un guión no menos logrado, dentro del cual se describen secuencias sin apenas contenido y, peor aún, sin originalidad alguna. Para colmo, sumándose a la falta total de una descripción satisfactoria de personajes, está ese desequilibrio narrativo que empapa cada página de guión. Así, justo cuando llega el final de la película, da la sensación de que los autores del libreto quieren arreglar todo lo que han hecho mal hasta entonces aportando multitud de datos que podrían haber desarrollado más convenientemente desde el principio. Por consiguiente, lo mejor del film es su estética, haciendo pleno honor al título.

Dentro de lo lento que resulta el film, son de agradecer los puntos cómicos que dan cierta frescura al conjunto, aunque desgraciadamente son tan escasos que no consiguen salvarlo del desastre. Pequeños brotes de ingenio surgen de vez en cuando para diluirse sin remedio en la laguna de lo vacío.

Interpretativamente, lo mejor es Johnny Depp, como en cualquier otra cinta de Tim Burton que se precie. El resto de intérpretes, a excepción de Michelle Pfeiffer, son meros monigotes desdibujados que, siguiendo la batuta de Burton, hacen un trabajo sobreactuado muy en la línea de aquello a lo que ya nos ha acostumbrado durante toda su carrera, para bien y para mal. No merece elogio ni siquiera el papel de Helena Bonham-Carter, totalmente desaprovechado y sin chispa ni justificación de presencia. Mención especial se merece Chloe Moretz, un personaje tan confuso y mal escrito que, de patético que resulta, no desentona en absoluto con toda la mediocridad lastimosa que envuelve la película. Y encima, para colmo, este personajillo desdibujado pone la guinda final de la desidia argumental en el desenlace de la función.

En resumidas cuentas, Dark Shadows es una cinta de género inclasificable, muy irregular, carente de ritmo y garra, y visualmente magistral pero vacía en su conjunto. La considero, muy de lejos, la peor película que ha rodado Tim Burton.

Una pena.

Nota: 2,5/10.
Leer critica Sombras tenebrosas en Muchocine.net

Aquarius





Aquarius, de Michele Soavi.


Crítica:

Considero el slasher como un subgénero terrorífico bastante difícil de criticar ya que, según mi opinión y mi conocimiento adquirido a lo largo de mis años como espectador obsesivo, hay que tener en cuenta bastantes datos a la hora de elaborar una buena crítica, aunque me centraré en cuatro puntos. Lo primero que hay que tener en cuenta es la época en la que se enmarca la película, pues no es lo mismo un slasher de finales de los setenta que uno netamente ochenteno, ni mucho menos que uno de la década de los noventa o menos aún que uno actual. La primera década del nuevo siglo ha dado algún trabajo interesante aunque en menor medida. ¿A qué viene esta distinción? Sencillo, el slasher es tan limitado que los argumentos se agotaron prácticamente desde el principio. Encontraremos variaciones en cuanto a personajes, en los lugares donde transcurre la acción, en los motivos del asesino, pero siempre se seguirá el mismo esquema. En cierto modo se puede profundizar más o menos en los personajes o hacer que estos sean simple carne para trinchar (ver cualquier entrega de Viernes 13 para comprobar esto último). Lo segundo es, precisamente eso, la capacidad para innovar y lo tercero es el diseño del asesino, que puede ir de lo aterrador a lo lamentable. El último punto se fundamenta en la posibilidad de caer en el ridículo. En muchísimas películas los personajes hacen “lo que dice el guión” describiéndose situaciones forzadas e inverosímiles que hacen que una posible buena obra acabe convertida en chatarra para desgüace.

Aquarius es la ópera prima de Michele Soavi, y puedo asegurar que se trata de un slasher en condiciones. Es más, es una muy buena película, plenamente consciente de su condición de producto terrorífico. Y resulta buena porque, pese a que sabemos la identidad del asesino desde el comienzo, va profundizando en los personajes de forma cuidada y dosifica el suspense de una forma magistral hasta llegar a una última media hora repleta de acción. La sangre y la violencia se mantienen durante todo el metraje, gracias a unos vistosos y originales asesinatos. El planteamiento de la trama es convincente, y el guión goza además de unos elaborados y brillantes diálogos que ya quisieran para sí muchos slashers posteriores. Por si esto fuese poco, el diseño del asesino es brutal, con esa agobiante y preciosa máscara de búho. Pero además hay que sumar algo importante a esta cinta, y es esa atmósfera típicamente italiana que recuerda en cierto modo a los giallo de Argento gracias a los planos subjetivos empleados para que el espectador contemple lo que ve el asesino, además del peculiar y elegante estilo visual de Soavi. 

La traca final de la película es un torbellino sanguinolento al igual que su tremendo y sorprendente final, el cual, por motivos obvios, no voy a desvelar aquí. Aquarius es una inmensa cinta de horror cargada de sangre, de visión obligada para el auténtico aficionado.

Este crítico arde en deseos de verla otra vez más.

Nota: 8/10.
Leer critica Aquarius en Muchocine.net